Este apartamento de 160 m² en Las Palmas de Gran Canaria poco tiene que ver hoy con el piso compartimentado que fue durante décadas. La reforma integral firmada por Nayra Iglesias, de In Out Studio, replanteó completamente la distribución para adaptarla a una forma de vivir mucho más abierta, flexible y social.
El propietario tenía una idea muy clara desde el principio: convertir su casa en un lugar amplio y dinámico, donde moverse con libertad entre vida personal, trabajo y reuniones con amigos. Para lograrlo, fue necesaria una intervención radical. Se derribaron prácticamente todas las divisiones originales para diseñar la vivienda desde cero y construir una distribución mucho más fluida. El resultado es un hogar que respira amplitud, donde los espacios se conectan visualmente y la luz se mueve libremente por toda la casa.
Pero no todo es arquitectura. La decoración también juega un papel importante en la identidad de la casa. Obras de arte de Gabriele Serrini y Jose Soler (esculturas), madera, tonos neutros, detalles metálicos… Todo recuerda un poco al ambiente de los hoteles boutique, pero con la comodidad real de una casa. ¿Lo vemos?
En torno a este espacio central de 70 m2 se articulan el salón, el comedor y la cocina, además de un acogedor rincón de lectura. Aquí no hay barreras visuales ni pasillos que interrumpan la continuidad. Todo fluye: puedes estar cocinando mientras alguien charla en el sofá o mientras otros se sientan a la mesa. Es un espacio pensado para compartir, pero también para que cada zona tenga su propio ambiente. La clave está en cómo se organizan los muebles y los materiales para marcar límites sin levantar muros. Así, cada área se reconoce fácilmente, pero siempre dentro de una sensación de conjunto muy agradable.
La cocina es otro de los puntos estrella del proyecto
La gran protagonista es una isla de casi tres metros, realizada en porcelánico con acabado marmóreo de la firma Inalco. Es tan amplia que sirve tanto para cocinar como para improvisar desayunos rápidos o disfrutar de una copa de vino mientras se charla.
El mobiliario combina madera de nogal con panelados lacados en tono topo ultramate, una mezcla muy elegante. Todo está diseñado a medida por el estudio y ejecutado por Bolero Cocinas, lo que permite que electrodomésticos y almacenaje queden perfectamente integrados.
Justo frente a la cocina se ubicó el comedor. La mesa, de Sillalfaro, se acompañó de unas sillas de The Masie, visualmente ligeras y con un diseño contemporáneo que encaja muy bien con el resto de la decoración. Es un espacio pensado tanto para el día a día como para recibir invitados.
Consciente del impacto del arte en el diseño interior, Nayra Iglesias seleccionó para este espacio un cuadro de Gabriele Serrini, Abstract Mickey Evo 1 que, con su vibrante expresividad y el potente contraste de colores, pone un toque de singularidad y personalidad en el ambiente.
Uno de los gestos arquitectónicos más interesantes del proyecto es esta pared curva que envuelve el comedor.
A primera vista parece un simple recurso decorativo que aporta dinamismo al espacio, pero en realidad guarda un pequeño truco de diseño: puertas ocultas de suelo a techo que conducen a distintas zonas privadas de la casa. Diseñadas a medida por In Out Studio, quedan completamente integradas en el panelado. Gracias a ello se mantiene la continuidad visual del espacio mientras se accede a la suite principal, al dormitorio de invitados o al aseo.
El salón ocupa la zona más cercana a los grandes ventanales, donde la luz natural entra a lo grande durante todo el día. Para su decoración, se escogió un sofá en tono nude con chaise longue, perfecto para tumbarse a desconectar; una alfombra hecha a medida que, además de reforzar la sensación de confort, delimita el ambiente; y unas mesas de centro y algunos detalles metálicos que aportan brillo y sofisticación. Todo está pensado para que el espacio sea elegante, sí, pero también muy vivido.
El dormitorio principal se diseñó en suite, con vestidor y cuarto de baño integrados. En la zona de descanso, destaca el conjunto del cabecero XXL y las mesitas de noche en materiales nobles como mármol, latón y madera.
Uno de los dos vanos que vemos al fondo –el que tiene forma curva– conduce al vestidor. Aquí dominan los tonos bronce y los vidrios en acabado fumé, que ponen un punto teatral y muy sofisticado. La iluminación integrada ayuda a que todo se vea perfectamente y convierte el espacio casi en un pequeño showroom privado.
En el baño de la suite, el gran protagonista es HIMACS, un material Solid Surface que puede ser moldeado con cualquier forma. Se utilizó tanto en el plato de ducha acristalado como en la zona del lavabo, resuelta con una pieza monolítica en tono Almond. Desde el estudio explican que lo eligieron por su resistencia, su superficie lisa y sin poros –muy fácil de mantener– y por su capacidad de adaptarse a diseños a medida. En este caso, además, su acabado pétreo encaja perfectamente con los tonos bronce y madera que aparecen en el dormitorio y el vestidor, y ayuda a reforzar la continuidad estética de toda la suite.
Escondida tras los panelados acanalados de suelo a techo que veíamos anteriormente, el dormitorio de invitados es un espacio cálido y sensorial. Los tonos ocres y dorados, junto con un papel de pared con motivos vegetales, crean un ambiente delicado y confortable. Las mesitas de noche, de La Redoute Interiéurs, con diseño escultórico, añaden un toque de contraste y personalidad al espacio.
Del aseo de cortesía nos quedamos con la pared que queda a un lado del lavabo, intervenida con un mural en blanco y negro, de trazo libre y expresivo, que aporta dinamismo y convierte el ambiente en una pequeña galería de arte. A su alrededor, una cuidada selección de materiales eleva el conjunto: el mueble suspendido en negro mate, la encimera de piedra con veta sutil y la grifería en acabado dorado crean un contraste elegante y contemporáneo. La iluminación puntual y el espejo amplían visualmente el espacio. Un baño funcional, pero también sofisticado y sorprendente, pensado para dejar huella en quien lo visita.