Dormir en una masseria en Puglia: la escapada italiana que necesitas este año
De Bari a Lecce, trazamos una ruta que es una invitación irresistible a recorrer la comarca de Puglia a tu aire, descansando en preciosas masserias —antiguas villas de campo reconvertidas en encantadores hoteles boutique— donde vas a rememorar la historia y a reconectarte con la tierra, rodeadas de olivos centenarios y con vistas al mar. La mayoría se han convertido en elegantes alojamientos de fachadas blancas, radiantes, con el sol de sur iluminando el paisaje y la mesa dispuesta con una fresca ensalada de tomate, aceite de oliva y albahaca, las orecchietes hechas a mano y una copa de vino de la zona.
Recorrer Puglia (Apulia en español) es adentrarte en una Italia aún libre del turismo de masas y descubrir aldeas que parecen sacadas de un cuento de hadas y gnomos, los trulli, calas solitarias, acantilados y pueblos marineros con sus casitas asomadas a dos mares: el Adriático y el Jónico. No faltan parques nacionales, ciudades monumentales y planes para encontrar la calma rodeados de naturaleza.
BARI, LA ENTRADA A PUGLIA DESDE EL NORTE
Bari será nuestro punto de partida. El aire decadente de sus calles recuerda a Nápoles o Palermo, en un primer vistazo. No es extraño encontrar a mujeres mayores sentadas a la puerta de su casa preparando las orecchietes, la pasta más típica de la región que tiene forma de oreja. Esta demostración en directo se ha convertido en un atractivo turístico y puedes llevarte un paquete para preparar en casa. Y, si tienes tiempo, aprender a hacerlas en un taller de pasta.
Desde aquí se puede organizar una escapada en ferry hacia otras costas del Adriático y visitar las islas Tremiti, un lugar que adoran los buceadores. Pero el verdadero tesoro son algunos de sus pueblos marineros, como Polignano a Mare, suspendido sobre el mar y con sus vertiginosos acantilados sobre calas de color turquesa. Por cierto, es probable que escuches tararear el conocido tema 'Volare, oh, oh, cantare, oh, oh, oh, oh'..., el motivo es que en esta localidad nació su autor, Domenico Modugno.
En el interior, Locorotondo es uno de los pueblos más bellos de Puglia. Con sus balcones floridos y calles circulares que le dan nombre, casas encaladas y famoso por sus iglesias y vinos blancos. A la entrada se encuentra el trullo más antiguo de la región, de 1509. A unos 50 km al este de Bari está Castel del Monte, un castillo mágico, declarado Patrimonio de la Humanidad, rodeado de campos de orquídeas silvestres, viñedos y olivos. Todo gira alrededor del número ocho: su planta octogonal, las ocho torres y la leyenda que cuenta que se usaba como centro de celebraciones esotéricas y observatorio astronómico.
En este primer tramo, aparecen dos masserias perfectas para hospedarse. Masseria Le Torri (masserialetorri.com), en Polignano a Mare, combina arquitectura defensiva con una restauración luminosa y muy elegante. Rodeada de olivares y campos de trigo, ofrece 8 habitaciones y suites de piedra con techos abovedados (de hasta 60 m²), piscina exterior que se integra en el paisaje y una cocina centrada en productos de kilómetro cero: aceite de oliva virgen extra, hortalizas de temporada y vinos de pequeños productores locales.
Quienes busquen actividad, pueden apuntarse a las rutas en bicicleta eléctrica entre caminos rurales y sesiones de yoga al atardecer en mitad del campo.
En Masseria Auraterrae (masseriaauraterrae.com), más íntima, el lujo es el silencio y la calma. Esta hacienda está rodeada de jardines aromáticos, huertos ecológicos, viñedos y tiene una pequeña producción de aceite de oliva que los huéspedes pueden conocer de primera mano.
En su spa utilizan ingredientes naturales del entorno —aceite, hierbas mediterráneas, sal marina— y entre los rituales de bienestar destacan los masajes entre viñas, puro hedonismo. Desde sus terrazas, el paisaje ondulado se extiende hasta el horizonte y a lo lejos se divisa el mar.
OSTUNI Y EL VALLE DE ITRIA, UN LUGAR DE CUENTO
El segundo tramo de nuestro viaje por Puglia se adentra en el corazón más icónico de la región. Ostuni, la 'ciudad blanca', se alza sobre una colina con vistas al mar, mientras que Savelletri muestra una costa más sofisticada, entre puertos pesqueros y beach clubs en los que pasar el día con la brisa y el sol.
El Valle de Itria aparece salpicado de curiosas construcciones cónicas de piedra que parecen sacadas de un escenario de película. Alberobello es conocida como la ciudad de los trulli, unas fascinantes edificaciones cilíndricas, blancas, con tejados cónicos de piedra. Su origen se pierde en la Prehistoria, aunque los más antiguos que se conservan datan del siglo XVI. En Distrito Monti, el barrio más grande, se concentran 1.000 trulli. Conviene ir a visitarlo a última hora porque se llena de turistas y puede llegar a ser agobiante. Muchos alojamientos de la zona han adoptado estas formas para sus apartamentos y si vas en familia, dormir en estas casitas de cuento será una experiencia inolvidable.
Al llegar a Masseria Ayroldi, situada entre olivares milenarios, verás que el agroturismo cobra otra dimensión. Sus suites combinan la piedra seca, suelos de barro, telas de lino y acabados de líneas limpias con el blanco iluminando cada estancia. Muchas cuentan con terrazas privadas desde las que contemplar amaneceres dorados.
La finca produce su propio aceite de oliva, una joya, y además de degustarlo y seguir una de sus catas guiadas, organiza clases de cocina donde aprender recetas familiares. Para encontrar esos momentos de calma y desconexión total, puedes apuntarte a una clase de pilates, meditación y tratamientos personalizados en el spa que está excavado parcialmente en la roca.
Torre Maizza, por su parte, eleva el concepto de masseria hacia una experiencia más exclusiva (es un hotel 5* de Rocco Forte). Ubicada cerca del mar, en una gran finca en la zona de Savelletri di Fasano, cuenta con un campo de golf, piscina panorámica y una propuesta gastronómica de alto nivel que sirven en su restaurante Carosello, ubicado en las antiguas caballerizas de esta torre de defensa del siglo XVI reconvertida en masseria.
Cuando llegas, te reciben con unas taralli, galletitas con forma de anillo típicas de Puglia que no podrás dejar de comer. Y en el desayuno, con vistas a los olivos, vas a probar una de las mejores burrata y mozzarella de tu vida. Si visitas desde aquí Alberobello, pregunta en el hotel por los cursos de elaboración de mozzarella con Terra Madre Group. Las vistas son espectaculares, los jardines, cuidadosamente diseñados, enmarcan vistas al Adriático, mientras que su club de playa, Lido Bambú, es el sitio para zambullirte en las aguas cristalinas. A pesar de su sofisticación, Torre Maizza mantiene el vínculo con la tierra: elaboran su propio aceite, cultivan vegetales, cítricos y hierbas que son la base de su cocina.
EL SUR: DEL BARROCO DE LECCE A LAS CALAS TURQUESAS
El último tramo invita a explorar el sur de Puglia, donde el barroco de Lecce deslumbra en cada fachada y Otranto abre sus puertas a un mar de tonalidades imposibles. Brindisi, con su historia portuaria, conecta con playas que alternan entre el Adriático y el Jónico, cada uno con su carácter: el primero, más abrupto y transparente; el segundo, suave y dorado. Ahora sí que estás en el último tramo del tacón de la bota.
En esta zona, el viaje se vuelve más pausado, las playas invitan a detenerse, los pueblos a perderse sin rumbo y la gastronomía a saborear cada plato que nos ofrecen: pescados frescos, burrata cremosa, vinos intensos. Aquí las masserias siguen siendo la opción más genuina para alojarnos y respirar su historia. Nuestra elección es Masseria Muntibianchi, entre Giurdignano y Otranto, la ciudad más oriental de Italia, bañada por el mar Adriático y con las hermosas playas de la costa de Salento.
Los olivos dibujan aquí también el paisaje y este resort de agroturismo se vale de sus bondades para regar con el aceite de oliva virgen extra sus platos y también utiliza el oro líquido en algunos de los tratamientos del spa.
















