Cómo los osos de agua ayudaron a medir la hostilidad del suelo marciano

Cómo los osos de agua ayudaron a medir la hostilidad del suelo marciano

Científicos expusieron tardígrados, también llamados “osos de agua”, a una réplica del suelo de Marte para investigar si es hostil para la vida terrestre. Los primeros resultados, publicados en International Journal of Astrobiology, apuntan a un futuro marciano complicado: estos organismos, famosos por su resistencia, redujeron su actividad en pocos días al entrar en contacto con simulaciones del regolito marciano, aunque agregar agua mejoró el escenario.

El problema del suelo de Marte

El regolito es el recurso más abundante de Marte. Mezcla minerales basálticos, óxidos de hierro, sales y compuestos oxidantes. Cualquier plan para que los humanos vivan en ese planeta depende de entender a fondo este material, ya sea para usarlo como sustrato agrícola o como materia prima para obtener otros recursos. Pero, a diferencia de la Luna, no contamos con muestras reales del regolito marciano: ninguna misión ha regresado a la Tierra con material del planeta rojo en más de cinco décadas de exploración.

Afortunadamente, los científicos tienen una idea muy precisa sobre cómo es el regolito de Marte gracias a los últimos análisis de rovers y orbitadores. Con esa información, pueden fabricar copias químicas y físicas del suelo marciano. Estas simulaciones son, por ahora, la mejor herramienta para estudiar cómo reaccionan los organismos terrestres ante el regolito. La ciencia ya había probado con hongos y microbios, pero no con animales.


Ilustracion de marte
Encuentran una red de cuevas en Marte que podría albergar rastros de formas antiguas de vida

Esos extraños agujeros que han visto los científicos sobre Marte durante años en realidad son una red de cuevas producidas por agua líquida por millones de años.


¿Qué pasa si expones al organismo más resistente a la simulación de suelo marciano?

Para dar ese paso, un equipo de investigación tomó tardígrados activos y los expuso a dos simulantes de regolito: MGS‑1, que representa una composición global, y OUCM‑1, que imita una región específica del planeta. Eligieron tardígrados por su resistencia extrema y porque cumplen un papel clave en suelos funcionales como depredadores y consumidores primarios.

Osos de agua en Marte.

Los tardígrados del experimento. Los de arriba están activos, los de abajo muestran cómo reaccionaron al suelo simulado de Marte. Corien Bakermans/Penn State.

Los osos de agua, bien alimentados y activos, dejaron de moverse en un par de días al entrar en contacto con el simulante. MGS‑1 resultó ser el más tóxico: los tardígrados apenas se movían y mostraban signos visibles de daño, como hinchazón, encogimiento o degradación. El estudio describe que sus cuerpos quedaron cubiertos de partículas minerales y que los investigadores los “presumieron muertos”.

En una segunda prueba, los científicos lavaron el simulante con agua antes de añadir nuevos tardígrados. Esta vez, los efectos fueron mucho menores. El lavado no transforma por completo el regolito, pero sí reduce su hostilidad. “Parece que hay algo muy dañino en MGS-1 que puede disolverse en agua, quizá sales u otro compuesto. Eso fue inesperado, pero en cierto sentido es bueno, porque significa que el mecanismo de defensa del regolito podría detener contaminantes. Al mismo tiempo, puede lavarse para ayudar a favorecer el crecimiento de las plantas o prevenir daños a los humanos que entraran en contacto con él”, dijo Corien Bakermans, uno de los científicos que codirigió el estudio.

¿Un sistema inmune marciano?

La prueba de tardígrados mostró que las simulaciones de suelo inhiben su comportamiento hasta eliminarlos. Desde un punto de vista preservacionista, son buenas noticias. La química del regolito quizá actúa como defensa natural contra organismos extranjeros.

Una de las áreas emergentes de estudio en la nueva era de la exploración espacial es la protección planetaria. Busca evitar que la vida terrestre contamine otros mundos y, al mismo tiempo, proteger a la Tierra de agentes extraterrestres. La exploración futura de Marte debe ser lo menos invasiva posible para no alterar depósitos de información que llevan intactos miles de millones de años. Si Marte posee un “sistema de defensa” químico eficaz, las misiones del futuro tendrán una preocupación menos, señalan los autores.

En cualquier caso, antes de pisar Marte, tendremos que dominar su suelo y sus posibles implicaciones.