El 'efecto Lilibet' funciona: Meghan Markle arrasa compartiendo una foto muy tierna con su hija
En las últimas publicaciones de Meghan Markle en redes sociales hay un patrón que se repite: la presencia constante, aunque siempre cuidadosamente controlada, de la princesa Lilibet Diana. La hija pequeña de los duques de Sussex, nieta del rey Carlos III, aparece por algún lado, siempre en segundo plano y de forma que sea difícil reconocerla fuera de ese contexto. Estas apariciones "furtivas", pero perfectamente controladas son, sin excepción, las que más comparten los seguidores de la duquesa de Sussex y las que más visibilidad alcanzan: el efecto Lilibet funciona.
Esta maniobra mediática se repite tanto en el perfil personal de Meghan como en la de su nueva empresa dedicada al estilo de vida, As Ever. En ambas cuentas la presencia de Lilibet actúa como un catalizador. No importa si el contenido principal es un vídeo doméstico, una escena cotidiana, una aparición relacionada con sus actividades filantrópicas o, como en este caso, el lanzamiento de una colaboración entre su marca y una floristería que se posiciona como lujo efimero, cuando la pequeña aparece el impacto se multiplica, reabriendo de forma cíclica el debate en el Reino Unido con respecto al discurso que el matrimonio defendió hace apenas unos años.
Cuando Harry y Meghan anunciaron su salida de la casa real británica, en el año 2020, fue en parte para proteger la privacidad de su familia. Aquel argumento fue uno de los pilares de su decisión: alejarse de un ecosistema mediático que, según ellos, había marcado la infancia de Harry y que no querían reproducir con sus propios hijos. En aquel momento, Lilibet ni siquiera había nacido, pero la pareja ya hablaba de la necesidad de garantizar un entorno seguro, lejos de la presión pública, del escrutinio constante y de una forma de actuar (tanto por parte de los tabloides como de la propia institución) con la que el duque de Sussex se ha enfrentado de forma constante, llegando a los tribunales.
Seis años después, la estrategia digital de Meghan Markle muestra una evolución. No expone a la niña pero sí la integra en su exposición pública de manera recurrente. Lilibet aporta cercanía y humanidad a los contenidos de su madre y, sobre todo, recuerda que son una familia, la familia Sussex. Un elemento emocional que aporta más interacción y, en definitiva, más viralidad que otro tipo de publicación. Todo ello sin dejar de ser oficialmente "privados". Un contraste evidente con el alto perfil público que tienen Meghan y Harry con apariciones constantes.
Lilibet se ha convertido, sin pretenderlo, en la pieza que más brilla dentro del universo digital de Meghan y uno de los motores de su éxito en redes. Un camino que comenzó en el mismo momento en el que la duquesa de Sussex dio el salto como emprendedora y que viene a reforzar esa idea de estar presentes en la vida pública pero siendo ellos los que controlan el cómo y el cuándo.




