Elize Matsunaga: de descuartizar a su marido a convertirse en un fenómeno de TikTok

Elize Matsunaga: de descuartizar a su marido a convertirse en un fenómeno de TikTok

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Son las siete de la tarde del 19 de mayo de 2012 cuando estalla la discusión en el lujoso ático donde viven Elize Matsunaga, enfermera brasileña de 32 años, y su marido, Marcos Kitano Matsunaga, empresario de 42 y director ejecutivo de la compañía alimentaria Yoki, en São Paulo. Ella lo encara con pruebas de una infidelidad descubierta dos días antes. Poco tiempo después, Marcos baja a la planta baja a por una pizza. Habla por teléfono con su padre mientras cruza el vestíbulo. Las cámaras de seguridad del ascensor registran esas imágenes: son las últimas en las que aparece con vida. De regreso al apartamento, la discusión se reanuda. Marcos amenaza con el divorcio y con quitarle la custodia de la hija de un año. La insulta y le propina una bofetada. Minutos después, Elize le dispara en la cabeza, arrastra el cuerpo hasta el cuarto de servicio y, durante 10 horas, espera a que el cuerpo deje de sangrar. Luego lo descuartiza en seis partes con un cuchillo de treinta centímetros. El cadáver no saldrá del edificio hasta la mañana siguiente, repartido en tres maletas que aparecerán horas después en Cotia, a las afueras de São Paulo.

13 años después del asesinato, Elize Matsunaga se ha convertido en un fenómeno en TikTok, especialmente entre los más jóvenes. "Elize no actuó así. Elize reaccionó así". "Antes una Matsunaga que una Samudio", en referencia al asesinato y posterior descuartizamiento de Elisa Samudio, cometido por orden del ex futbolista del Flamengo Bruno Fernandes en 2010. Estas son algunas de las consignas que circulan en las redes sociales en su defensa. En uno de los perfiles más populares, un vídeo que roza los seis millones de visualizaciones utiliza la canción Criminal, de Britney Spears, junto a la pregunta: "¿Qué hacer si viene y te golpea en la cara 60 veces?", en alusión al caso del ex jugador de baloncesto Igor Cabral, que intentó asesinar a su pareja tras propinarle una paliza en un ascensor en la ciudad de Natal, en el estado de Rio Grande do Norte, el pasado agosto.

Estas narrativas han contribuido a reforzar la imagen de Elize como víctima y a reactivar su popularidad tras su salida de prisión en 2022, bajo un régimen de libertad supervisada. El fenómeno coincide ahora con el estreno de la serie Tremembé -nombre con el que se conoce a la cárcel que suele albergar a internos de alto perfil mediático- en Prime Video, centrada en la vida de algunas de las criminales más célebres de las últimas décadas, y con un contexto marcado por el aumento de los feminicidios en Brasil.

Pese a la ausencia de pruebas judiciales concluyentes, los testimonios incorporados al juicio describen la relación de la pareja como una marcada por el control y los celos. Así lo recoge el periodista brasileño Ullisses Campbell en su libro Elize Matsunaga: la mujer que desmembró a su marido. Según su investigación, uno de los primeros conflictos graves entre la pareja no tuvo como origen una infidelidad humana, sino un chimpancé. Atraídos por los animales salvajes, solían visitar casi cada semana el zoológico de São Paulo. Fue allí donde, durante una visita con una amiga, ella conoció a Pepe, un chimpancé macho alfa de siete años, recién llegado de Lisboa. El animal se detuvo frente al cristal y la observó fijamente. Días después, regresó sola al zoológico y volvió a encontrarse con el primate, al que fotografió. Cuando mostró las imágenes a Marcos, su reacción fue de irritación, y llegó a confesar a sus amigos que sentía celos del animal. El episodio escaló en una visita posterior, cuando grabó a Pepe apareándose con una hembra y comentó, entre risas, que el chimpancé mantenía relaciones sexuales varias veces al día. Marcos estalló y, a partir de entonces, comenzó a prohibirle acudir al zoológico sin su compañía.

Ese comportamiento de control se canalizó después a través de Gigi, una boa constrictor adquirida en una tienda clandestina poco tiempo más tarde. Según Campbell, la serpiente pasó de ser una mascota -a la que llegaron a tratar como si fuera una hija- a convertirse en un instrumento de intimidación. Marcos la dejaba suelta durante fiestas privadas, provocando la huida de algunas mujeres, y la utilizaba para asustar a los visitantes del apartamento. Gigi aparece también en el testimonio de Chantall -nombre ficticio de una amiga cercana de Elize, la misma del zoológico-, quien relató que Marcos la inmovilizó en la cama con cuerdas utilizadas en prácticas sexuales, la dejó sola durante varios minutos y regresó para colocar la serpiente sobre su cuerpo. Chantall abandonó el apartamento en estado de shock y le advirtió de que lo denunciaría por agresión sexual y maltrato animal si volvía a contactarla.

Tras el asesinato del empresario, el estilo de vida excéntrico de la pareja terminó también llamando la atención de la Policía. Durante el registro del apartamento, realizado después del hallazgo de los restos de Marcos Matsunaga, los agentes quedaron sorprendidos por la cantidad de armas de fuego y armas blancas almacenadas en la vivienda. Entre los objetos incautados figuraban un fusil AR-15 y una pistola Polizei Pistole Kriminal (PPK), un modelo utilizado por oficiales nazis en la década de 1940. El arsenal se encontraba guardado en un baño acondicionado como un búnker, con aire acondicionado y aislado del resto del piso mediante una puerta blindada. El disparo que mató a Marcos procedía, además, de un arma que él mismo había regalado a Elize.

Por su parte, al confesar, la asesina sostuvo que había actuado movida por los celos y por el miedo a ser separada de su hija, que, tras quedarse huérfana de padre y con la madre en prisión, fue criada por sus abuelos paternos en São Paulo, alejados de Elize y decididos a preservar su anonimato. La joven conoció la verdad sobre la muerte de su padre siendo aún menor y, según consta en actuaciones judiciales, no mantiene relación con su madre ni desea retomarla por el momento. Mientras tanto, desde comienzos de diciembre, comenzaron a viralizarse en redes sociales publicaciones de usuarios que compartían fotografías junto a la exreclusa. Una de ellas muestra a Elize Matsunaga posando junto a un joven, que acompañó la imagen con el mensaje: "Conocí a la diva".