Ellas rompen hito olímpico

Ellas rompen hito olímpico

Excluidas durante los mil 168 años que abarcaron los Juegos de la Antigua Grecia; criticadas desde su primera incursión en los Juegos Olímpicos de París 1900, por el propio padre del olimpismo moderno Pierre de Coubertin; las mujeres derrumbarán el último obstáculo en la historia olímpica cuando Kirsty Coventry sea la primera que inaugure los Juegos Olímpicos de invierno, como presidenta del COI. 

La odisea femenil inició con Callipateira, quien desafió la prohibición a las mujeres de acudir a los Juegos Olímpicos Antiguos. Sólo el hecho de ser hija, madre y esposa de campeones olímpicos evitó que fuera despeñada desde el Monte Tipeo, como estaba preescrito.

De hecho, desde la fundación de los Juegos Olímpicos en el 776 antes de Cristo, la única mujer que podía presenciarlos era la Gran Sacerdotisa de la Diosa Démeter. Excepcional fue el caso de Kyniska, hija del Rey de Esparta, Archidamos II, quien desafió a los varones al ganar la competencia de cuadrigas con sus caballos en la Olimpiada 96, en el 396 antes de Cristo.

Hasta los Juegos de París 1900 se consagró el triunfo de la británica Charlotte Cooper, en  el tenis, como la primera medalla de oro para una mujer. En 1948, la holandesa Fanny Blakers-Koen, de 30 años, desafió las críticas de su edad y el rechazo a que corriera siendo ya madre, para ganar cuatro medallas de oro en atletismo. 

Émula de Kyniska, la danesa Lisa Hartel se convirtió en la primera mujer en vencer a los hombres en la prueba de adiestramiento, en 1952. Un orgullo eterno para México el haber inaugurado la historia de las mujeres en el encendido del pebetero olímpico, con Enriqueta Basilio, en 1968.

El 15 de enero del 2020, María Luisa Wilson San Román, nacida en Celaya y residente en Canadá fue la primera mexicana campeona olímpica en el hockey sobre hielo. Sucedió en Lausana, durante los III Juegos Olímpicos de la Juventud de Invierno. 

Hoy Clío, la diosa de la historia, abre sus brazos amorosos para recibir otra hazaña de sus hijas: la sudafricana  Kirsty  Coventry. A partir de ahora, nada volverá a ser igual. 

Por Daniel Espinoza Esparza

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