¿Existe el futuro para los jóvenes?

¿Existe el futuro para los jóvenes?

Una joven, por la mañana, escucha sin querer las noticias porque su mamá tiene la televisión encendida. Los titulares de los últimos meses se repiten: el impacto del cambio climático, el avance acelerado de la Inteligencia Artificial, los conflictos políticos que derivan en guerras e intervenciones.

De pronto, empieza a sentir que no puede respirar, se aleja lo más que puede de la televisión y toma su celular. Sin ser del todo consciente, busca contenido que la ayude a sentirse mejor. Aunque lo encuentra, la incertidumbre permanece, ya que no hay certeza de un futuro tranquilo.

La OMS advirtió que, para 2030, la depresión podría convertirse en la principal causa de discapacidad en el mundo, siendo las personas jóvenes las más afectadas. Y la verdad es que es entendible, este mundo parece avanzar sin nosotros.

Por momentos, a las y los jóvenes los invaden preguntas inevitables: si lo que estudian servirá de algo, si lograrán encontrar trabajo antes de que una máquina los reemplace, o si una catástrofe ocurrirá antes de que siquiera puedan graduarse. Una ansiedad constante que no nace del futuro, sino del presente que habitan.

En este contexto, tenemos una labor importante, validar los temores de las juventudes. Con frecuencia se dice que son más frágiles, pero pocas veces se reconoce que enfrentan retos distintos —y no menores— a los que vivimos generaciones anteriores. Es cierto que los tiempos siempre han sido difíciles, pero no por ello comparables.

Hoy, muchas y muchos jóvenes que viven en comunidades alejadas de las ciudades, sin acceso a escuelas ni a herramientas tecnológicas básicas, pueden quedar rezagados, invisibilizados, expuestos a redes de explotación, reclutamiento por grupos delictivos, entre otros riesgos.

La validación es un acto de empatía que nos obliga a pensar en las y los jóvenes y a hacer más por ellas y ellos, como darle más importancia a la atención psicológica y brindar oportunidades laborales dignas, con ingresos que realmente alcancen para vivir. Solo así podremos contribuir a construir un futuro más esperanzador.

Desde hace 15 años, CELAMEX Centro Laboral México trabaja para impactar de manera integral la vida de jóvenes, siendo la salud mental eje central de todas sus acciones. Para la institución, el bienestar emocional es una herramienta poderosa que permite el autoconocimiento y encontrarle sentido a la vida, incluso frente a los desafíos.

A través de procesos de capacitación, terapia psicológica y acompañamiento con tutores y mentores, CELAMEX busca que la juventud acceda a oportunidades laborales que les permitan generar ingresos propios y, de esta manera, construir una independencia económica y emocional. Además, lleva sus programas a comunidades indígenas.

A lo largo de su trayectoria, CELAMEX ha impactado a más de 100 mil personas y al año 4 mil jóvenes reciben apoyo. Para 2026, ampliará su labor al impulsar el desarrollo de sus beneficiarios en el deporte y la cultura.

CELAMEX nos da un medio para hacer más por las y los jóvenes, podemos sumarnos con donaciones en especie o económicas, participando como voluntarias o voluntarios y compartiendo su trabajo en redes sociales.

Para cerrar, es importante ser conscientes de que todas las decisiones que se están tomando hoy —en lo social, lo económico, lo ambiental y lo tecnológico—definirán las oportunidades que tendrán mañana nuestras juventudes. 

POR DULCE GALINDO VILLA

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