Sting vs The Police, la batalla legal por los derechos de autor
La justicia británica comenzó ayer a examinar una demanda presentada contra Sting por sus antiguos compañeros de The Police, Andy Summers y Stewart Copeland, quienes aseguran no haber recibido la parte que les corresponde de los derechos de autor generados por el streaming del catálogo de la banda.
The Police vs Sting va a la justicia británica
El caso lo analiza el Tribunal Superior de Londres en el marco de una audiencia preliminar que se extenderá también al jueves.
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Según la demanda, consultada por una agencia de noticias, el guitarrista y el baterista calculan que han dejado de percibir más de dos millones de dólares por la explotación digital de las canciones del grupo.
Ninguno de los tres músicos estuvo presente en esta primera etapa del proceso, que aún no constituye el juicio propiamente dicho, pero que servirá para delimitar el alcance legal del litigio.
Summers y Copeland basan su reclamación en un acuerdo alcanzado hace casi medio siglo, cuando The Police se encontraba en pleno ascenso.
Dicho acuerdo establece que cada integrante del trío tiene derecho a percibir un 15 por ciento de los derechos de autor de las composiciones firmadas por los otros, en reconocimiento a su labor como arreglistas e intérpretes.
El contrato reconoce talento colectivo
Aunque Sting es el autor principal de todos los grandes éxitos del grupo como Roxanne, Message in a Bottle y Every Breath You Take, el contrato reconoce las aportaciones musicales de sus compañeros.
El acuerdo se hizo inicialmente de manera oral en 1977 y quedó formalizado por escrito en 1981, en una época en la que la industria musical se sostenía en ventas físicas y emisiones radiales, sin prever el impacto que décadas después tendría el streaming. Ese mismo reparto se reinteró en 2016, cuando los músicos firmaron un nuevo acuerdo destinado a cerrar cualquier disputa financiera pendiente, aunque tampoco entonces se mencionó de forma explícita la explotación digital.
El núcleo del conflicto radica ahora en cómo deben calificarse los ingresos procedentes de plataformas como Spotify, Apple Music o Deezer para efectos del reparto de derechos.
Summers y Copeland sostienen que estos ingresos deben incluirse en el esquema previsto por el acuerdo original, mientras que la defensa de Sting considera que se trata de un intento “ilegítimo” de reinterpretar un contrato ya resuelto.
Los representantes del cantante recuerdan además que Sting vendió en 2022 su catálogo musical a Universal por una suma estimada por la prensa estadounidense en alrededor de 250 millones de dólares. Desde su entorno incluso se sugiere que algunas cantidades pagadas a sus excompañeros podrían haber sido un “pago en exceso”.
Formada a finales de los años setenta, The Police publicó cinco álbumes entre 1978 y 1983 y se convirtió en una de las bandas más influyentes del rock. Décadas después de su separación, el caso vuelve a colocar al grupo en el centro del debate sobre cómo la revolución digital ha reconfigurado las reglas del negocio musical y los acuerdos heredados de otra era.