Corporación Favorita estrena B-Sí en Quito con descuentos y pruebas de productos

Corporación Favorita estrena B-Sí en Quito con descuentos y pruebas de productos

Un término popular de la Sierra que se utiliza para acercarse a la gente se emplea en un nuevo formato de supermercado barrial en sectores concurridos del norte de Quito como Carcelén.

El término popular de la Sierra “veci”, aunque escrito como B-Sí (con ‘B’ mayúscula y ‘Sí’ acentuado), destaca en un local en una avenida principal del norte de la capital, en Carcelén.

Algunos de los productos se exhiben en cartones. Foto: El Universo

El sector está rodeado de establecimientos comerciales e incluso restaurantes y por la zona circulan, al menos, dos líneas de buses convencionales de color azul y vehículos particulares.

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El nuevo supermercado pertenece a Corporación Favorita, cuya área comercial opera Supermaxi, Megamaxi, Akí, Gran Akí, Super Akí, Akí Vecino, entre otras, por lo que hay productos que también se encuentran en otros formatos de venta al público, a precios menores a $ 0,99.

Algunas características son que existen varios productos de una marca propia de esa corporación, de otras compañías reconocidas, y se puede cancelar con tarjetas de débito o crédito.

Además, en muchas de las perchas se exhiben los productos en los mismos cartones.

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En una visita realizada se pudo apreciar la existencia de lácteos, verduras, frutas, pan, carnes, juguetes, pollo congelado con la característica de que era “barato”, leches individuales, snacks, congelados.

También pesas, artículos para yoga, guantes, champú, pasta dental, alimentos para mascotas, aunque no había mucha variedad.

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Personas que viven en la zona mencionaron que el local está abierto hace más o menos un mes y, por ejemplo, al comparar los precios con locales del barrio en la compra de carnes o pollos, había una diferencia menor de alrededor del 30 o 40 %.

En licores también el valor, según compradores, era más bajo.

Una persona adquirió comida para mascotas en $ 0,81 y mencionó que en otros locales, de formatos diferentes de supermercados, valía $ 0,85 e incluso $ 1,05.

En tanto, una mujer dijo que no había personal que los ayude a empacar lo adquirido.

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En letreros se mencionaba que las fundas son gratis, que la atención era con una sonrisa y se destacaba el ahorro que supuestamente se obtenía porque el dinero rendía más.

Adicionalmente, en una de las cajas había un timbre que se podía utilizar cuando no había personal para llamarlos.

Los colores que utilizan son el tomate y el blanco.

En locales de venta de productos similares como tiendas, verdulerías o fruterías, cerca al nuevo establecimiento, una dependienta comentó que, por ejemplo, las galletas podrían costar entre cuatro o cinco centavos menos, en tanto que dueños de abarrotes mencionaron que es una competencia directa.

El establecimiento se ubica en el norte de la urbe. Foto: El Universo

A media cuadra del nuevo local existe otro supermercado de barrio que tiene parqueadero, que pertenece a otro grupo empresarial y cuyos colores característicos son el azul y amarillo.

El local, un poco más grande, también exhibe sus productos en cartones y el pago es solo en efectivo.

Las tiendas de supermercados de barrio tienen un modelo colombiano con productos superbaratos, con una característica particular en el tipo de marca.

El objetivo para el consumidor es encontrar un producto económico que pueda suplir una necesidad en general. Inicialmente estaba dirigido para sectores de menores recursos, pero también se amplió a otros de mayores ingresos, sostuvo Laura González, especialista en estrategia de precios y mercado.

Heidy Cepeda, coordinadora de la carrera de Marketing de la Universidad Católica, indicó que el formato de esas tiendas es comercializar barato para compensar el margen con la venta en volumen. Sus perchas están llenas de artículos limitados, de alta rotación o de primera necesidad, de marcas propias o distribuidas solo en esas cadenas.

Cepeda expresó que con ese concepto, los locales no ofrecen una experiencia de compra sino que se centran en la venta lo que hace que, por ejemplo, el cartón del ítem vaya en la percha para que el comprador tome directamente el producto.

Ese concepto de tienda, agregó, puede ofrecer entre un 30 y 40 % más barato que en un punto de venta normal.

En el nuevo formato de tienda B-Sí, al finalizar la compra, la persona que atendía se despedía con la frase “Que tenga buen día, veci”.

Este Diario consultó a Corporación Favorita sobre el tema. La firma mencionó que B-Sí es un laboratorio en el que prueban productos y tecnologías nuevas. “Quizás abramos unos más para poder contrastar entre diferentes hipótesis y poblaciones. Las prácticas exitosas se podrían implementar en otros formatos”, indicó sin entrar en detalles. (I)