Guerrero y los cuerpos sin nombre
En Guerrero, como en muchas otras zonas del país, la crisis forense mantiene a miles de familias en la incertidumbre y el abandono. Colectivos de familiares de personas desaparecidas denuncian un rezago de casi dos mil cuerpos sin identificar, acumulados en el Servicio Médico Forense (Semefo), el panteón forense estatal y fosas comunes. Son personas sin nombre, sin historia oficial y sin respuesta para quienes las buscan.
Si bien la denuncia no es nueva, cada día es más grave. Las organizaciones advierten que la falta de identificación no es producto del azar, sino de omisiones prolongadas, carencias estructurales y decisiones que han privilegiado la simulación sobre la verdad. La consecuencia es que miles de familias están condenadas a una espera interminable, sin certeza y sin duelo.
Entre los colectivos que han levantado la voz sin cansancio y con la esperanza de obtener respuestas pronto, se encuentran: Familias en Búsqueda María Herrera, Centro Minerva Bello, Los Otros Desaparecidos de Iguala, Guerrero No Más Desaparecidos, Luciérnaga de Tlapa, Voz con Dignidad y Justicia, Familias de Acapulco en Busca de sus Desaparecidos y Fe y Esperanza de Encontrarlos. Todos coinciden en que el estado no tiene capacidad real para identificar a los cuerpos que ya resguarda.
Las reuniones con autoridades estatales no han despejado la preocupación ni las dudas. El fiscal general del estado, Zipacná Jesús Torres Ojeda, y el subsecretario de Desarrollo Político y Social, Francisco Rodríguez Cisneros, han planteado como salida que el Semefo quede bajo control de la Fiscalía. Los colectivos rechazan esa opción. Señalan un conflicto de origen: la misma institución que investiga no puede administrar de manera autónoma la evidencia forense.
Y ante esta posibilidad, piden un instituto forense independiente, personal especializado, un centro de identificación humana con recursos suficientes y acceso real a la información. No más parches, promesas sin calendario, ni cifras maquilladas.
El desglose del rezago es demoledor. Más de 800 cuerpos sin identificar permanecen en el Semefo. Cerca de mil están en el panteón forense estatal. A eso se suman restos humanos en fosas comunes repartidas en distintos municipios. Cada número representa una ausencia que sigue sin respuesta.
Guerrero no enfrenta sólo un problema administrativo. Enfrenta una crisis humanitaria sostenida por la negligencia institucional. Mientras el estado discute dónde colocar el Semefo, las familias siguen buscando a sus hijos, hermanos y padres entre archivos incompletos y refrigeradores saturados.
En este tema no hay margen para discursos. Identificar a los miles de cuerpos es una obligación mínima del Estado. Todo lo demás es prolongar el abandono y el dolor.
Nos vemos a las 8 por el 8 TV
POR SOFÍA GARCÍA
COLABORADORA
@SofiGarciaMX
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