Iniciativa reconoce la catástrofe judicial
Para sorpresa de nadie, desde un sector del partido en el poder algunos legisladores hacen un implícito reconocimiento del tiradero que dejó su reforma judicial. Es demasiado tarde, a estas alturas de nada sirve.
Me refiero a la presentación de una iniciativa promovida por Alfonso Ramírez Cuellar, Vicecoordinador de la bancada de Morena en San Lázaro, acompañado de Olga Sánchez Cordero, ministra en retiro, Mariana Benitez Tiburcio ex priista convertida a Morena y Javier Corral, ex panista también morenizado. Ahora voltean a ver el histórico despropósito de los acordeones, el cochinero disfrazado de elección, el deprimente nivelito de los ministros de una Corte de chocolate y la exterminación de la carrera judicial. Advierten con efecto retardado la improvisación e impreparación de los aspirantes a colarse para la elección de juzgadores programada para el año que viene y ante el caos, sugieren que se aplace para 2028.
En el caso de Olga Sánchez Cordero, que integró durante 15 años un Tribunal Constitucional de criterio independiente, es probable que estemos ante los indicios de una crisis de conciencia. Se intenta con la propuesta presentada el 15 de abril patear el bote y matizar el daño, que a estas alturas es irreversible. Todos los legisladores que aprobaron la reforma de 2024 para expulsar de la Corte a su anterior integración, propiciar el hostigamiento y despido de cientos de juzgadores de carrera, son directamente responsables de la catástrofe del presente.
La reforma del obradorado aniquiló la credibilidad y objetividad del Poder Judicial de la Federación, nos dejó un circo de vergüenza en la Corte, que ya no es independiente, ni suprema. Se vulneró con saña la calidad profesional en la impartición de justicia.
Por estas razones la propuesta de iniciativa es irrelevante, carece de apoyo real del régimen gobernante, será anecdótica mientras no haya voluntad política de Claudia Sheinbaum para reconocer que la justicia federal colapsa y eso nunca pasará. El enfermizo propósito del obradorato se volvió realidad aceleradamente y ahora se les revierte en el intento de generar confianza y atraer inversiones en la coyuntura de la negociación de un nuevo acuerdo comercial con los Estados Unidos.
Sólo las bofetadas de Donald Trump les duelen, como estarán las cosas que ahora Javier Corral trata de verse consecuente para aceptar que los jueces, magistrados y togados del acordeón no tienen la preparación necesaria, e incluso admite que algunos gobernadores impusieron a sus incondicionales.
En el pleno de ministros ignorantes, Yasmín Esquivel quiere lucir como la más coherente y confiable, pero es imposible dejar de lado sus pecados capitales con marca indeleble. Se confronta frecuentemente con Lenia Batres, la más dura de los porros morenistas, además plantea públicamente que hay oportunidades para ajustar y aspirar a juzgadores mejor preparados. Pide que sólo se elijan 400 perfiles de las vacantes existentes y no se renueven de tajo 850 cargos en 2027.
Esta narrativa es inoperante, mientras tanto, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Amnistía Internacional, diversas asociaciones y juristas emblemáticos de talla mundial como Luigi Ferrajoli, denuncian la destrucción de la justicia constitucional en México.
El tono de reclamo sube sus decibeles desde Washington, un ejemplo reciente son las declaraciones de Michael Kozak, Subsecretario de Estado norteamericano que dijo ante la Cámara de Representantes que en México hacen falta juzgadores calificados, para evitar que el sistema de impartición de justicia sea usado indebidamente contra inversionistas.
¿Por qué la iniciativa es atole con el dedo? El tema de fondo no es hacer más rigurosos los filtros para elegir juzgadores menos ignorantes, sino erradicar el manoseo grosero que exterminó la autonomía de quienes son electos. Votar juzgadores es el origen del mal, porque el principal requisito de los “elegidos” es la incondicionalidad y siempre responderán a sus patrocinadores. El ejemplo más esperpéntico lo vemos en la Corte con su integración circense.
Ahora el mismo patrón de destrucción institucional se aplica en el INE para que se obedezca el manual moreno que escribe en piedra el epitafio de nuestra fallecida democracia.
EDICTOS
¿No que no hay partido de Estado? Ahora que la Presidenta intervino para sacar de Morena a Luisa María Alcalde y llevarla a su consejería jurídica, la pregunta en el ambiente es ¿y Arturo Zaldívar? Es evidente que el ministro en retiro perdió el derecho de picaporte en Palacio Nacional y padece orfandad política. El movimiento de Sheinbaum tiene muchas lecturas que evidencian desencuentros difíciles de digerir para Alcalde y el queretano venido a menos.