Irán siembra el caos calculado en el Golfo Pérsico al atacar el motor de su economía
Cuando EEUU e Israel lanzaron una ofensiva contra Irán el sábado, la República Islámica decidió que el conflicto no se quedaría dentro de sus fronteras. Poco después de ser atacado, inició un torbellino de represalias contra activos estadounidenses en países del Golfo Pérsico. Lo que inicialmente parecían ataques selectivos, pronto se convirtieron en un frente abierto en el que Teherán golpea a diario el motor económico de estas monarquías, con bombardeos en aeropuertos, infraestructuras energéticas y zonas turísticas.
Estos ataques han dejado imágenes inéditas de los cielos de ciudades punteras del Golfo, consideradas un oasis en una región convulsa, convertidos en campos de batalla en los que unos sistemas de defensa sobrecargados intentan frenar las represalias de Irán. Las cifras revelan el alcance de la escalada: Qatar ha repelido desde el sábado 100 misiles balísticos, Emiratos Árabes Unidos 167, Bahréin casi un centenar. Omán parecía que iba a escapar de los ataques tras haber ejercido de mediador entre Washington y Teherán, pero lleva dos días apagando incendios en tanques de combustible donde impactaron los drones iraníes. A ello se le añade el cierre del estrecho de Ormuz por parte de la Guardia Revolucionaria, que ha anunciado que "no saldrá ni una gota de petróleo" por esta vía marítima, crucial para el comercio del 20% del crudo mundial.
Los motivos de Teherán para paralizar las economías del Golfo e involucrarlos en el conflicto son una incógnita. El analista Hamidreza Azizi, de SWP Berlin, cree que el régimen "intenta elevar los precios globales de la energía" dañando a los países de la región para que "incrementen la presión sobre Washington". Otro posible cálculo del régimen es mostrar que es capaz de mantener un conflicto sostenido durante semanas para demostrar que la República Islámica no puede ser bombardeada cada ocho meses sin consecuencias.
Los gobiernos árabes ya han empezado a mostrar señales de frustración ante los ataques y han advertido de forma conjunta que tienen derecho a responder. Una represalia directa podría arrastrar a toda la región a una guerra regional y por otro lado, situaría a los países del Golfo directamente alineados con Israel en el conflicto, una situación que podría provocar un gran rechazo social.
En el último lustro los países del Golfo han desarrollado una imagen de gobiernos estables ajenos a los conflictos de Oriente Próximo, que ejercen incluso de mediadores en las tensiones del vecindario. El pasado domingo el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), declaró durante una reunión por videoconferencia que tomarán "todas las medidas necesarias para defender la seguridad, estabilidad y protección de sus territorios, ciudadanos y residentes, incluida la opción de responder a la agresión (de Irán)".
Qatar ha sido uno de los países más contundentes en sus advertencias contra Irán, al que acusó de "haber traspasado todas las líneas rojas". El portavoz de Exteriores, Majed Al Ansari, en una comparecencia pública aseguró que han cortado la comunicación con Teherán después de ser atacados no solamente en instalaciones militares estadounidenses, sino en el principal aeropuerto del país, así como otras infraestructuras civiles. Doha además, anunció este martes la suspensión de la producción industrial adicional de QatarEnergy, una medida que se añade a su decisión de detener la producción de gas GNL.
Sobre la posibilidad de responder a Teherán, la ministra de cooperación internacional emiratí, Reem Al Hashimy, señaló a la CNN que su Gobierno no descarta una acción conjunta con los países del Golfo. "Si es necesario, llegará. Ahora mismo la pelota está en la cancha de Irán", declaró. Dubai fue uno de los primeros gobiernos que tomó medidas contra Irán, cerrando su embajada en la capital.
"La agresión iraní contra Estados del Golfo es un error de cálculo que aísla a Irán en un momento crítico", señaló en sus redes Anwar Gargash, asesor diplomático de la presidencia de EAU. "Su guerra no es contra sus vecinos y esta escalada solo refuerza la idea de que Irán es la principal fuente de peligro en la región y que su programa balístico es una fuente constante de inestabilidad". Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, aseguró que la escalada del conflicto no es culpa de su país y que en lugar de lanzar advertencias contra Teherán "deberían estar enfadados con Estados Unidos e Israel". "No deberían presionarnos para que detengamos esta guerra", señaló. "Deberían presionar a la otra parte", dijo.
"Es una pena que se haya llegado a esta situación después de que todos creyéramos que Arabia Saudí e Irán podrían haber colaborado para estabilizar la región. Esperamos que Irán recupere la cordura y distinga a sus amigos de sus enemigos", advirtió en una editorial el influyente jefe del periódico saudí Arab News, Faisal J. Abbas, sobre las relaciones de su país con Teherán.
Ajeno a las presiones, Irán lanzó dos drones este martes que impactaron en la embajada estadounidense en Riad, causando un grave incendio y daños en el edificio diplomático. Arabia Saudí señaló que logró interceptar otros ocho drones que se dirigían hacia la capital y la ciudad de Al Khraj. Washington por su parte, aseguró que "pronto" responderán al ataque en Riad, a la vez que anunció el desalojo y evacuación de sus embajadas en Kuwait e Irak, citando "tensiones regionales".
Mientras, EEUU e Israel también elevaron su ofensiva militar contra Irán, con una lluvia de ataques que golpeó barrios densamente poblados de la capital. Teherán, de 10 millones de habitantes, vive desde el fin de semana parcialmente aislada, con constantes cortes de telecomunicaciones y el cierre de instituciones y comercios por la escalada del conflicto.
El lunes por la noche, el ejército israelí emitió una orden de evacuación del barrio de Evin, donde se encuentra el centro penitenciario que alberga a la mayoría de disidentes políticos y que fue bombardeada por Israel durante la Guerra de 12 días el pasado mes de junio. Sin embargo, muchos civiles no han podido abandonar zonas urbanas porque no han sido informados de las órdenes de evacuación -por el bloqueo de internet- pero también porque muchos no tienen otro lugar donde refugiarse. El número de muertos desde el inicio de la ofensiva en Irán alcanza los 787, según la Media Luna Roja iraní.
En las últimas horas ha sido bombardeado el antiguo edificio del parlamento iraní, así como una emisora estatal, que Israel aseguró que se trata de un "centro de comunicaciones" de la "maquinaria de mentiras y represión de la Guardia Revolucionaria". El comando central que coordina la seguridad estadounidense en el exterior (CENTCOM) declaró en un comunicado haber destruido "instalaciones de mando y control del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica", así como las "capacidades de defensa aérea iraní, de lanzamientos de misiles y drones".
Uno de los ataques más recientes causó la muerte de cinco miembros de la Guardia Revolucionaria, según la agencia de noticias ISNA, en un bombardeo ocurrido en el puerto de Bushehr, en el Golfo Pérsico. La misma emisora también informó que una bomba impactó en el edificio de la Asamblea de Expertos en Qom, al sur de Teherán. Dicho organismo, formado por 88 clérigos y juristas, es el encargado de elegir al próximo líder supremo tras el asesinato de Ali Jamenei en la actual ofensiva militar.
"Criminales sionistas estadounidenses atacaron el edificio de la Asamblea de Expertos", declaró la emisora. Varios vídeos del ataque muestran la estructura del edificio gravemente dañada, aunque no parece que hubiera nadie en el momento del impacto. El presidente iraní, el reformista Masoud Pezeshkian, intentó calmar a la población ante la oleada de ataques y aseguró que las autoridades "están en contacto directo con los gobernadores de todas las provincias" y que pese a la guerra "el país no se ha paralizado".