La rutina matutina de Aitana Sánchez-Gijón a los 57 para mantenerse en forma y con energía, analizada por nuestra nutricionista
Aitana Sánchez-Gijón ha confesado en varias ocasiones qué es lo que le hace sentir bien. De hecho, la actriz ha contado en varias entrevistas que sigue una rutina muy metódica por las mañanas: meditación al salir de la cama y ayuno intermitente, en parte para mejorar molestias digestivas, agua con limón y un kiwi. Más tarde, toma un desayuno más completo.
A partir de estas declaraciones, nos surgen muchas dudas. ¿Puede sentar bien dejar descansar al intestino? ¿Tiene sentido empezar el día solo con agua con limón? ¿Y qué pasa con la fruta en ayunas? Para responder a todo esto, hablamos con la nutricionista Salena Sainz, de Naturae Nutrición, que analiza esta rutina con matices y sin caer en simplificaciones.
Ayuno intermitente: no es para todo el mundo
Lo primero que conviene entender es que el ayuno intermitente no es ni imprescindible ni adecuado para todos los perfiles. Puede funcionar, sí, pero depende mucho de la persona y de cómo se lleve a cabo.
"Puede ser una herramienta útil si está bien planteado y no genera ansiedad, fatiga o atracones posteriores. No es imprescindible para estar sano ni para perder peso, pero a algunas personas les ayuda a regular el apetito, mejorar la digestión o simplificar horarios. Lo importante es que no se convierta en una restricción excesiva ni en algo incompatible con el estilo de vida", explica la nutricionista
En el caso de Aitana Sánchez-Gijón, no se trata de seguir una moda, sino de una forma de encontrarse mejor a nivel digestivo. Y eso cambia bastante la perspectiva. No es lo mismo hacerlo por tendencia que por necesidad.
Hacer descansos ayuda, pero no siempre
Una de las razones por las que algunas personas recurren al ayuno es para dar un respiro al sistema digestivo. "En algunos casos espaciar las comidas puede ayudar. Cuando comemos constantemente, el intestino no activa bien el complejo motor migratorio, un mecanismo de limpieza digestiva que funciona entre comidas", explica.
Por eso, dejar intervalos de 3-5 horas o incluso una ventana de ayuno nocturno más larga puede mejorar la hinchazón, digestiones pesadas o molestias funcionales. Aun así, no es universal: "hay personas con gastritis, hipoglucemias o ansiedad que lo toleran peor. Por ejemplo, introducir café en ayunas durante el ayuno intermitente puede ser contraproducente en personas con patología digestiva", aclara.
Es decir, puede sentar bien… o no. Y ahí está la clave: observar cómo responde el cuerpo y no asumir que lo que le funciona a una persona va a ir bien a todo el mundo.
Agua con limón: está bien como hábito, no como solución
Otro de los gestos habituales en este tipo de rutinas y que Aitana Sánchez-Gijón sigue es empezar el día con agua con limón. Le preguntamos a la experta si es recomendable.
"Es una costumbre que puede ser adecuada, pero ojo: no tiene efectos detox ni quema grasa. Hidratarse al levantarse es positivo, y el limón aporta sabor y algo de vitamina C, lo que puede facilitar beber más agua. En algunos pacientes, incluso puede favorecer el peristaltismo, es decir, el movimiento intestinal para evitar el estreñimiento. Sin embargo, en personas con reflujo, gastritis o esmalte dental sensible puede ser mejor evitarlo o tomarlo más diluido", nos explica.
La fruta en ayunas: mejor si no va sola
La fruta suele aparecer en muchas rutinas saludables, también en las primeras horas del día. La actriz, por ejemplo, se toma un kiwi. Pero aquí también hay pequeños detalles que conviene tener en cuenta.
"Tomar fruta en ayunas es perfectamente válido, pero no siempre es lo más saciante. Al ir sola puede provocar una subida rápida de glucosa y hambre precoz en algunas personas. Suele ser más recomendable combinarla con proteína o grasa (por ejemplo, kiwi con yogur o con frutos secos) para mejorar la saciedad y la estabilidad energética".
Pero hay que aclarar que carece de un efecto "detox". "Durante años se ha popularizado la idea de que la fruta en ayunas es más depurativa o beneficiosa, pero fisiológicamente esto no tiene una base sólida. Nuestro cuerpo no necesita "activar" la digestión con fruta ni existe un efecto detox asociado a ese momento concreto del día”.
Además, insiste en lo que ya comentaba anteriormente: "cuando tomamos fruta sola, especialmente en ayunas, estamos introduciendo azúcares de rápida absorción sin ningún otro nutriente que module esa respuesta. Esto puede provocar una subida rápida de glucosa en sangre y, en algunas personas, una bajada posterior que se traduce en más hambre, antojos o sensación de poca energía a media mañana".
"Sin embargo, cuando combinamos con otros nutrientes, la absorción de los azúcares se vuelve más lenta, la respuesta glucémica es más estable y la saciedad se prolonga mucho más. Es decir, no solo importa qué comemos, sino cómo lo combinamos".
Otro de los mitos que también tenemos que desterrar es que "no hay evidencia de que la fruta "fermente" o cause problemas por mezclarse con otros alimentos en personas sanas, como a veces se cree. El sistema digestivo está perfectamente preparado para procesar comidas mixtas”.
Entonces, ¿es una buena rutina la de Aitana Sánchez-Gijón?
La rutina de Aitana Sánchez-Gijón puede encajar perfectamente en su caso si le ayuda a encontrarse bien y no le genera molestias. Pero no es un modelo que haya que copiar tal cual.
Cada cuerpo responde de una manera distinta, y lo que para una persona es cómodo y efectivo, para otra puede resultar incómodo o incluso contraproducente. Por eso, más allá de horarios o modas, lo importante sigue siendo construir una alimentación que encaje con el día a día y que, sobre todo, siente bien.





