Lalla Khadija cumple 19 años y da un paso al frente: así se consolida como el nuevo rostro de la monarquía de Marruecos
Marruecos está este sábado de celebraciones con motivo del 19 cumpleaños de Lalla Khadija, la hija menor de Mohamed VI y de Lalla Salma, de la que el monarca se divorció en 2018, pero sigue muy presente en la vida de sus hijos.
La joven y enigmática princesa se ha convertido en la joya de la Corona alauí. Es un apoyo para su padre y también para el futuro reinado de su hermano, el príncipe heredero Moulay Hassan, de 22 años, que ya lidera actos institucionales de toda índole y de distinto nivel en solitario en sustitución de su padre.
Aunque ya es mayor de edad, la vida de la princesa sigue siendo de lo más misteriosa y sigue estando muy protegida. Sus contadas apariciones oficiales son de gran calado y participa de la vida pública de Marruecos, aunque siempre en un segundo plano. Así pasó a finales de 2025 cuando su hermano presidió la ceremonia de inauguración de la 35ª edición de la Copa Africana de Naciones en Rabat. Lalla Khadija no acudió de manera oficial a la apertura, pero se la pudo ver, de lo más animada, con la camiseta de la selección marroquí.
De niña, Lalla Khadija tuvo una presencia relativamente notable en el reinado de su padre. Desde bien pequeña se codeó con jefes de Estado, incluidos los reyes de España. En 2024, antes de cumplir la mayoría de edad, dio un gran paso al frente al recibir, junto con el resto de la Familia Real marroquí, al presidente Emmanuel Macron y a la primera dama. En la cena de gala, la princesa Khadija dio muestras de su elegancia y estilo y de su impresionante joyero que ya atesora unas valiosas esmeraldas.
Meses después, en marzo de 2025, se desplazó junto a su hermano al barrio de Bouregreg, de Rabat, para presidir el lanzamiento de la operación nacional Ramadán 1446, impulsada por la Fundación Mohamed V en favor de la solidaridad con motivo del mes sagrado del Ramadán.
La vida de Lalla Khadija ha transcurrido lejos de Palacio, en una casa familiar tranquila y protegida de las exigencias del protocolo. Ha estudiado en el Colegio Real y es perfectamente políglota. Domina, además del árabe, el francés, el inglés y el español.






