Las 'travesuras hipersónicas' de Rusia sobre Estonia ponen en alerta a los cazas de la OTAN
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Un punto brillante en la pantalla hizo sonar los motores el miércoles en la base estonia de Amari. Un avión de combate ruso había violado el espacio aéreo de Estonia. Los hangares abrieron sus puertas anteriores y las posteriores, para que los pilotos italianos allí destacados pudiesen rodar hacia afuera usando los reactores sin quemar nada. En medio de un paisaje helado, duermen en el hangar con el mono puesto para estar listos en minutos, porque normalmente estas travesuras hipersónicas rusas no duran ni un cuarto de hora. En esta ocasión el Su-30 se acercó a la isla estonia Vaindloo y permaneció allí un minuto. Los cazas rusos tienen querencia por esa zona.
Cada año se producen decenas de salidas para identificar aviones rusos, que han realizado maniobras cada vez más agresivas, incluso acercándose a aviones de reconocimiento aliados. Suelen ser bombarderos Su-24, Su-34, cazas Su-27 o MiG-31. Moscú tantea así la capacidad de reacción, la voluntad europea de vigilar su cielo y de paso impone costes a un rearme que pone a prueba el consenso y la capacidad de inversión de los países de la OTAN. Estonia convocó al jefe interino de la misión diplomática rusa en Tallin en protesta por el incidente del miércoles.
Según el Ministerio de Defensa de Estonia, esta fue la primera violación del espacio aéreo estonio por parte de una aeronave de la Federación Rusa en lo que va de año; pero a lo largo del año es algo recurrente. El pico de tensión se produjo en septiembre de 2025 cuando Estonia denunció que tres MiG-31 rusos entraron en su espacio aéreo durante 12 minutos en una incursión que su Gobierno calificó de "extraordinariamente descarada". Rusia lo negó y sostuvo que sus aviones habían volado sobre aguas neutrales.
En el aire el duelo entre los cazas de la OTAN y los rusos todo sucede de manera menos épica y más mecánica de lo visto tantas veces en películas como Top Gun. Respecto a la famosa 'crisis de septiembre', el comandante italiano en Ämari, Gaetano Farina, explicó que, tras la alerta del centro de control, pilotos y tripulaciones estaban ya en QRA (siglas en inglés de Quick Reaction Alert, Alerta de Reacción Rápida) y los F-35 pudieron despegar en pocos minutos.
La interceptación siguió la secuencia clásica de datos de radar e identificación visual. A partir de ahí, intento de contacto por radio y señales internacionales como el wing rock, que consiste en balancear las alas de forma visible. Cuando lo hace el avión interceptor, desde una posición ligeramente por delante y normalmente a la izquierda del avión interceptado, significa: "Has sido interceptado. Sígueme". Después, escoltaron al intruso fuera del espacio aliado.
"Cualquier aeronave que no se esté comunicando con el Control de Tráfico Aéreo o en un plan de vuelo reconocido será interceptada por nosotros para asegurarnos de saber quiénes son y mantener la seguridad de vuelo para todos los usuarios del espacio aéreo", explica un portavoz militar. Así sucede siempre bajo el paraguas de la Air Policing de la Alianza: la policía aérea en tiempo de paz: 24 horas al día, 365 días al año, que forma parte del sistema integrado de defensa aérea y antimisiles de la Alianza. La lógica de la solidaridad se ha llevado al ámbito de las armas: los aliados que sí tienen cazas protegen también el espacio aéreo de los que no disponen de esa capacidad en cantidad suficiente; como es el caso de los bálticos, que no tienen cazas.
En el báltico la misión arrancó en 2004 desde Siauliai, en Lituania; desde 2014 se apoya también en Amari, y desde 2024 Lielvarde, en Letonia, está preparada para acoger aviones de la misión. Cuando aparece un contacto que hay que identificar, los aviones de alerta en Amari o Siauliai pueden ser lanzados por el Combined Air Operations Centre de Uedem, en Alemania.
Los rusos no pierden de vista Amari. Al fin y al cabo es un puesto avanzado de presencia aliada visible en la orilla oriental del Báltico, a muy poca distancia del espacio donde se cruzan vuelos rusos, rutas hacia Kaliningrado y la presión permanente sobre Estonia, Letonia y Finlandia.
El avión que manda ahora mismo en Amari es el Eurofighter Typhoon italiano. Para policía aérea encaja muy bien: es un caza bimotor, rápido en el despliegue, pensado para superioridad aérea y con buenas prestaciones de patrulla e interceptación. Si el Eurofighter Typhoon sobresale en la capacidad reactiva; el F-35A (el otro caza habitual en esta base) destaca en la lectura del entorno y en la calidad de datos que recaba.
Por Amari han pasado militares españoles. También la Royal Air Force británica se desplegó dentro de la Operación Azotize en Estonia para llevar a cabo la misión de policía aérea báltica de la OTAN. La misión estuvo dirigida antes por la Fuerza Aérea Alemana, antes de pasar a manos de la RAF. Estas misiones conjuntas hacen que países que se enfrentaron en guerras ahora patrullen juntos.
"Fue genial ver a los elementos del Reino Unido y Alemania operar como un solo equipo. A medida que la OTAN adapta continuamente sus estructuras y mano de obra, hoy nos muestra la próxima evolución", explica el comandante del Ala Aérea Expedicionaria 140 de la RAF, Scott Maccoll, en referencia a su colaboración con el destacamento de la Fuerza Aérea Alemana es del 71 Tactical Air Wing Richthofen. La rutina diaria de Amari es rapidez, sangre fría y mucha rutina técnica.