Lectores al centro

Lectores al centro

En los salones del Palacio de Minería se congregan, febrero tras febrero, grandes personajes de la literatura mexicana y latinoamericana que le han llenado, a su vez, de anécdotas lo mismo sorprendentes que entrañables.

Y es que las y los autores son, sin duda, una parte fundamental de cualquier fiesta alrededor del libro y la lectura puesto que sin ellos bastante pobre sería la conversa, pero hay otros protagonistas de la escena que nos parecen aún más relevantes y sin quienes, definitivamente, no tendríamos feria: la población lectora.

Llegando a nuestra edición 47, en la FILPM entramos en una etapa de transformación con una apuesta muy clara: las y los lectores al centro. 

Una feria pensada por y para ellos, con intención de que la vivan de una manera más completa y significativa. La renovación empieza justo en este punto: fortaleciendo la oferta cultural y proponiendo otras posibilidades para experimentar la lectura, ampliar horizontes y facilitar la divulgación del conocimiento en todas sus vertientes, formas y tonos. 

Pensamos en la FILPM como un espacio para leer nuestra realidad. Desde los libros, claro, pero no solamente. 

Porque se lee con el cuerpo: en aquello que tocamos, escuchamos, forjamos o dibujamos. Se lee con el pensamiento cada vez que conversamos, compartimos preguntas o debatimos ideas. Y se lee, desde luego, a partir de eso que sentimos y muchas veces no sabemos bien cómo explicar cuando alguien nos pregunta ¿qué tal está ese libro?

¿De qué se trata una feria del libro sino de vivir la lectura juntas, juntos? Queremos propiciar preguntas y conversaciones. Por esto hemos programado talleres, conversatorios, lecturas en voz alta, presentaciones editoriales y conciertos; por eso te decimos que en la FIL Palacio de Minería, leemos y nos transformamos contigo. 

Créditos: (Especial)

DE TODO Y PARA TODOS

Sabemos todos que este país es diverso. Y agregaría, si me lo permiten, que la Ciudad de México no es sólo diversa sino también compleja en su pluralidad. Quizá sea justamente por esto, que la bibliodiversidad no es para nosotros una opción sino una responsabilidad que en la FILPM estamos asumiendo de frente. 

Somos una casa de puertas abiertas para recibir a todas las voces, todas las propuestas, todas las editoriales. En este 2026 damos la bienvenida a 42 proyectos que participan por primera vez y se suman a la oferta de los grandes sellos que históricamente han formado parte de la FIL Palacio de Minería. 

Además, hemos dedicado dos áreas para exhibición y venta de materiales con temáticas y lenguajes específicos: libros para infancias y narrativa gráfica. De la mano con la oferta editorial, el contenido se renueva y crece. Las Jornadas del cómic que durante 12 años han sido coordinadas por Bef, se convierten ahora en Jornadas de Narrativa gráfica.

En colaboración con la UVA Tlatelolco, el INAH y otras instituciones, realizamos la curaduría de una oferta de talleres para infancias y juventudes en la que podrán tocar, dibujar, escuchar, escribir y leer el mundo que les rodea. Porque queremos que para ellas y ellos, el acto de la lectura sea un detonador de acciones. 

Otra arista de la pluralidad nacional se lee desde las 68 lenguas nacionales. 68 formas únicas de nombrar al mundo en geografías que abarcan de la sierra a los cenotes, en climas y realidades socioeconómicas que coinciden y se alejan cotidianamente. Llega a la 47 FILPM el Ciclo de literatura en lenguas indígenas coordinado por la escritora Celerina Sánchez y a través del cual integramos esta indispensable producción literaria en la programación. 

Créditos: (Especial)

DESDE LA TRADICIÓN A LA MEMORIA VIVA 

Cuenta Ida Vitale sobre una tarde memorable (era 1984) en la que, sin haberle invitado aunque sí invocado, Arreola se levantó de entre el público y alzó la voz en un salón de la FILPM para soltar una imaginería en la que participaban autores y amigos que en vida jamás podrían haberse reunido. 

Cuentan otros, que los pasillos rezumaban aquel día de 1981 en que Jorge Luis Borges y Octavio Paz se reunieron a platicar sobre el tiempo y la música. Afuera la gente paraba oreja frente a los altavoces, adentro dos titanes lanzaban de memoria versos en otras lenguas. 

Una más y más reciente, del 2009: José Emilio Pacheco, homenajeado por sus 70 años, preguntando al público cuál título preferían para su siguiente libro. Y ahí se decidió, aunque el poemario no alcanzara nunca a publicarse. 

Contarán muchos otros, cuyos nombres no podríamos incluir aquí -ni falta qué hace- cómo llegaron a tal o cual autor porque le escucharon en alguno de los tantos homenajes celebrados desde las primeras ediciones de la feria. Historias individuales y ciertas que corroboran lo que ya sabemos: hay un libro para cada lector, y un lector para cada libro.  

A unos pasos de cumplir el primer medio siglo, honramos esta tradición y nos propusimos brindar espacios de memoria viva que nos inviten a establecer un diálogo con las y los escritores que nos han marcado. 

Créditos: (Especial)

Acompañamos los homenajes centrales —Jaime Sabines y Armida de la Vara a 100 años de su nacimiento— con mesas redondas y lecturas. Porque no basta con recordar un rostro o unas líneas, y la mejor manera de agradecerles es justamente abordar qué hicieron, desde dónde y cómo es que sigue siendo importante en el panorama actual. 

Celebrando a quienes llegan a las siete u ocho décadas, una exposición fotográfica en la escalinata principal, de la mano con la mesa Escribiendo, en la que escucharemos a Kyra Galván, Elsa Cross, Evodio Escalante y Javier Sicilia. Quién mejor que ellos para contarnos por qué y desde dónde viven la palabra en esta etapa de su vida. 

Extendimos una última invitación para participar, de rostro presente por decirlo de algún modo, a diez autoras y autores que fallecieron durante 2025. En complicidad con Augusto Mora y el equipo de la FILPM, presentamos un mural efímero en el que ellos, y sus palabras, estarán entre nosotros. 

Partiendo de la tradición y la memoria, con la mirada bien atenta en lo que sucede aquí y ahora, queremos seguir siendo el punto de encuentro, el espacio en que las voces convergen y la página en la que las historias se reescriben.

Por Mercedes Alvarado 

Directora de la FILPM

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