Salma Hayek y su alianza con el gobierno
El Carnaval de Mazatlán dejó más notas de color que discursos oficiales. Ninel Conde, una de las invitadas más esperadas, sufrió un accidente con el vestuario cuando se le rompió el tacón en pleno recorrido; lejos de detenerse, continuó saludando y sonriendo mientras su equipo corría a auxiliarla, mientras Aldo de Nigris también protagonizó un momento incómodo al caer durante una dinámica pública.
La Miss Universo, Fátima Bosch, quien encabezaba el recorrido del carnaval de Ecuador, se desvaneció por unos minutos, hecho que generó preocupación entre los asistentes. Tres incidentes distintos marcaron estos festejos y recordaron que en eventos masivos cualquier descuido se magnifica.
Pero la verdadera tormenta llegó cuando Ninel fue cuestionada por las explosivas declaraciones de Imelda Garza Tuñón, quien señaló públicamente a José Manuel Figueroa de un presunto abuso hacia su hermano Julián, situación que ya escaló hacia una demanda formal. El Bombón Asesino, quien fue pareja de José Manuel durante varios años, respondió con cautela: aseguró que no tiene conocimiento de esos temas y que no se va a involucrar en un asunto tan delicado. Su postura fue clara, aunque el tema inevitablemente la coloca en el centro del huracán por su pasado sentimental con el cantante.
En Argentina, el fenómeno Bad Bunny volvió a demostrar su poder de convocatoria. Durante su presentación invitó al escenario a Cazzu (momento que no estaba anunciado) y juntos interpretaron un tema que encendió al estadio. La aparición sorpresa se volvió tendencia inmediata y confirmó que cada paso del puertorriqueño genera conversación continental.
En la Ciudad de México, Angélica María y Enrique Guzmán ofrecieron un concierto nostálgico en el Teatro Metropolitan; Enrique habló con la prensa sobre la salud de su hija Alejandra Guzmán, reconoció que el alcoholismo fue durante años un fantasma en su vida y celebró que hoy esté enfocada en su recuperación. También comentó que su carácter fuerte ha sido parte de su historia, pero que ahora atraviesa una etapa distinta, incluso en el terreno sentimental.
Y quien dividió opiniones fue Salma Hayek. La actriz está en México por la filmación de una película y además acudió a Palacio Nacional para dialogar sobre incentivos al cine nacional. El anuncio de posibles apoyos a la industria fue celebrado por algunos sectores, pero en redes sociales surgieron críticas por su cercanía con el gobierno.
Mientras unos aplauden que se impulsen nuevas producciones y se abran oportunidades, otros cuestionan la alianza política. Salma, sonriente y firme, defendió la importancia de fortalecer el cine mexicano. La conversación apenas comienza y, como siempre, el espectáculo no descansa.
FACEBOOK y YOUTUBE Ana María Alvarado
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