Los expertos coinciden: "Una buena reforma no es aquella que más impacta visualmente el primer día, sino la que sigue transmitiendo calma años después"

Los expertos coinciden: "Una buena reforma no es aquella que más impacta visualmente el primer día, sino la que sigue transmitiendo calma años después"

El buen tiempo, además de trasladar la vida al aire libre, inaugura la época de reformas en casa. Y, a pesar de todo el estrés y las molestias que pueden generar, siempre resultan emocionantes. ¿A quién no le gusta que su baño parezca otro? Eso sí, no se trata de lanzarse a la aventura, sino de calcular bien tanto el presupuesto como nuestra paciencia. Se trata de crear una casa más cómoda en línea con las últimas tendencias de decoración, pero también con tu estilo y tus necesidades. 

Desde saber en qué merece la pena invertir hasta ser realista con tus metros y sus posibilidades o pensar bien las cosas. Para que no se te escape nada, no gastes de más y logres quitarle años de encima al cuarto de estar o al baño, hemos hablado con los fundadores del estudio Dosalcubo. Javier Páramo y David Moya, arquitecto y arquitecto de interiores, respectivamente, nos han revelado cuáles son los errores más habituales a la hora de renovar la casa y cómo solucionarlos. Tal y como indican: “Nosotros entendemos la reforma como algo mucho más profundo que una actualización estética. Una vivienda no envejece únicamente por el paso del tiempo, sino por decisiones que nacen de la inmediatez, de la tendencia rápida o de una falta de reflexión sobre cómo vivimos realmente los espacios”. 

Rincón de lectura con butaca tapizada, alfombra, puertas correderas a la vista de color blanco con cuarterones de cristal, maceta grande en el suelo © Loberon

El bienestar: principal objetivo

Para los expertos, cualquier reforma debe tener como fin diseñar espacios que transforman emociones, como el de esta propuesta de Loberon. "Desde nuestra mirada X Humanity, diseñar o reformar una casa significa poner en el centro a las personas: su bienestar físico, emocional y mental, la calidad del aire, la luz, los materiales y la forma en la que el espacio influye en su día a día. No se trata solo de estética, sino de salud, equilibrio y experiencia vital". 

Para nosotros, continúan los expertos, "una buena reforma no es aquella que más impacta visualmente el primer día, sino la que sigue transmitiendo calma, coherencia y bienestar años después. Reformar una casa es, en realidad, una forma de mejorar la experiencia humana del día a día". 

Salón con chimenea, lámpara de techo Vértigo, sofá beige, butacas grises, aparador alto de madera oscura, estantería de madera clara, televisión colgada en la pared © Carla Capdevila

Seguir tendencias demasiado evidentes

Está bien seguir las tendencias de decoración, esas que hablan de la vajilla de la abuela o del maximalismo, pero centrarse únicamente en lo que está de moda en ese momento es uno de los mayores errores tal y como indican los fundadores de Dosalcubo. 

"Cuando un espacio depende excesivamente de una tendencia estética concreta, envejece muy rápido. Lo que hoy parece novedoso, mañana puede resultar reconocible, repetitivo o, incluso, agotador visualmente. En Dosalcubo creemos más en espacios con identidad propia, capaces de permanecer en el tiempo a través de las proporciones, la luz, la materialidad y la atmósfera, como este proyecto de nuestro estudio", cuentan los expertos. 

Solución: Trabajar una base arquitectónica atemporal y dejar las tendencias para elementos más fácilmente sustituibles como textiles, arte o piezas decorativas.

Office con banco tapizado, mesa con el sobre de mármol, molduras en la pared, apliques de pared © Coordonné

Iluminar 'únicamente' para ver 

Como dicen los expertos, la iluminación de la casa es una de las partes más infravaloradas de una reforma, a pesar de su poder, como el que desprende esta propuesta de Coordonné. "Muchas viviendas combinan luces demasiado frías, homogéneas o excesivamente técnicas que terminan generando espacios planos, incómodos y visualmente agotadores. La luz tiene un impacto directo sobre nuestro bienestar físico y emocional. Puede activar, relajar o, incluso, alterar nuestros ritmos biológicos", recuerdan Javier Páramo y David Moya. 

Solución: Diseñar diferentes escenas lumínicas y trabajar temperaturas de color cálidas y regulables. La iluminación debe acompañar el ritmo natural del día y ayudar a transformar la casa en un refugio emocional al llegar.

Dormitorio con pared del cabecero con papel pintado, cabecero tapizado en capitoné gris oscuro, estores blancos hasta el suelo, mesitas de noche de madera, lámparas de techo a ambos lados de la cama © Carla Capdevila

No valorar el vacío y abarrotar de cosas el espacio 

"Existe cierta tendencia a llenar constantemente los espacios: más muebles, más decoración, más materiales, más recursos visuales... Sin embargo, el exceso suele generar ruido y hace que las viviendas pierdan sofisticación y serenidad. El lujo contemporáneo está mucho más relacionado con la calma, la proporción y el aire que con la acumulación", cuentan los expertos. Nosotros no podíamos estar más de acuerdo. Ante la duda, menos es más. No falla. 

Solución: Entender el vacío como parte fundamental del diseño. Un espacio necesita respirar para que los materiales, la luz y las piezas importantes realmente tengan presencia. Como ocurre en este dormitorio de uno de nuestros proyectos. 

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Pared con cerámica que parece madera acanalada, estantería baja de madera, maceta con planta alta, cuadro apoyado en la estantería © Victoria Ceramics

Elegir los materiales solo por su aspecto

"Muchas reformas se diseñan casi exclusivamente para ser fotografiadas. Pero una vivienda no se vive desde una imagen, sino desde el tacto, la temperatura, el sonido o incluso el olor de sus materiales. Las superficies excesivamente artificiales o impersonales suelen generar espacios fríos y sin memoria emocional", aseguran. Algo que no ocurre en esta propuesta de Ibero (del grupo Victoria Ceramics), donde los materiales influyen en el bienestar de los habitantes. 

Solución: Incorporar materiales honestos y táctiles como piedra, madera, barro, textiles naturales o acabados con textura. El contraste entre materiales también ayuda a construir atmósferas mucho más humanas y sensoriales.

Cocina con península con taburetes de madera, lámparas de techo, muebles blancos y suelo de madera© Umage

Dar un exceso de protagonismo a la cocina

No es que no nos gusten ni dejemos de reconocer que son el epicentro de la vida familiar, pero de ahí a convertirlas en las estrellas absolutas, por encima del salón o, incluso, del dormitorio, hay un largo camino. "Durante años se ha tendido a convertir la cocina en un elemento muy expuesto, lleno de mecanismos, acabados brillantes y soluciones demasiado complejas. El problema es que muchos de estos recursos envejecen muy rápido visualmente y, además, encarecen enormemente la reforma", apuntan Páramo y Moya. La de esta propuesta de Umage es tan resolutiva como elegante. 

Solución: Diseñar cocinas más arquitectónicas y silenciosas visualmente, integradas en la vivienda y pensadas para durar. Las cocinas más elegantes suelen ser las que menos intentan demostrarlo. 

Escalera con barandilla de cristal abierta al salón comedor con tabique de cristal, gran cuadro en la pared© Carla Capdevila

Fragmentar demasiado los espacios

Al igual que ocurría con las cocinas, entre el 'open concept' y la casas con pasillos y muchas estancias pequeñas existe un término medio. "Otro error habitual es compartimentar excesivamente la vivienda o generar recorridos poco naturales. Cuando una casa pierde continuidad espacial, también pierde amplitud, luz y sensación de bienestar", aseguran desde Dosalcubo. 

Solución: Buscar relaciones más fluidas entre estancias y trabajar espacios ambiguos donde interior y exterior, luz y sombra o privacidad y apertura puedan convivir de forma natural, como en este proyecto de nuestro estudio. 

Comedor grande con mesa redonda XL, sillas tapizadas, lámpara de techo, suelo de madera, cuadro en la pared, puertas blancas con cuarterones de cristal© Fritz Hansen

Pasar por alto al espacio en sí 

Es una realidad, elegimos los muebles de la cocina o el sofá del salón y nos olvidamos de aquellos aspectos que inciden directamente en el día a día. Aspectos como el tamaño de la mesa de comedor (esta de Fritz Hansen) o las medidas entre el sofá y la televisión. "Muchas reformas destinan gran parte del presupuesto a revestimientos o mobiliario sin resolver primero cuestiones esenciales como la proporción, la circulación, la entrada de luz o la calidad espacial. Y cuando la base arquitectónica no está bien pensada, ningún acabado consigue compensarlo", determinan. 

Solución: Invertir primero en lo invisible: distribución, luz natural, confort, acústica o sensación espacial. La arquitectura debe sostener el proyecto antes que la decoración.

Comedor con pared de azulejos, aparador burdeos, cuadros de colores, jarra con vasos azules © La Redoute Interieurs

Unificar materiales y colores

La decoración 'todo a juego' ya no se lleva, como demuestra esta propuesta de La Redoute Interieurs, aunque sigamos insistiendo en ello. "Paradójicamente, intentar que todo combine perfectamente suele generar espacios impersonales y sin profundidad. Las viviendas más interesantes suelen incorporar contraste, tensión y pequeñas imperfecciones que las hacen sentirse vividas", recalcan los expertos. 

Solución: Introducir matices, materiales con carácter y cierta diversidad táctil y cromática que aporte riqueza sensorial sin caer en el exceso.

Salón comedor con despacho en la estantería a medida, piano, mesa de madera, butacas blancas, sillas tapizadas © Jordi Canosa

Pensar solo en el ahora

A la hora de reformar la casa, no solo tienes que pensar en el presente, sino también en el futuro. Esto te ahorrará dinero y tiempo. Un buen ejemplo es esta propuesta de Pia Capdevila Interiorismo que se adapta a la situación. "Una vivienda debería poder evolucionar con quien la habita, desde una lógica de flexibilidad, bienestar y adaptación emocional, principios clave del enfoque X Humanity. Cuando se proyecta únicamente para una necesidad puntual o una moda concreta, la reforma pierde capacidad de adaptación y envejece antes", sentencian.

Solución: Diseñar espacios flexibles, humanos y emocionalmente duraderos. La verdadera contemporaneidad no consiste en seguir tendencias, sino en crear lugares capaces de seguir emocionando con el paso del tiempo.