Los Oscar como nunca los has visto: las imágenes más espectaculares, lo que no mostraron las cámaras y la crónica de nuestra experta
Cómo se podría definir en pocas palabras la ceremonia de los Oscar de este 2026? Como la mágica velada del "no pudo ser", pero la ilusión se mantuvo hasta el último minuto. O la del "pudo ser" cuando nadie apostaba por ello, y Hollywood se convirtió en una fiesta. También podrá ser recordada como la edición del más emotivo y largo In Memoriam de la historia hollywoodiense.
En la primera categoría, los "no pudo ser", podemos incluir las manos vacías de Oliver Laxe, después de obtener dos nominaciones por su apocalíptica Sirat, aunque él ya ha ganado amigos y mucho prestigio al otro lado del Atlántico; o el derrumbe de Los pecadores, que llegaba a la gala con sus históricas dieciséis nominaciones —la cifra con la que había batido el récord de catorce de Eva al desnudo, Titanic y La la land— y se fue del Teatro Dolby con cuatro "tíos Óscar" de gran valor, pero que a su director, Ryan Coogler, le supieron a poco.
Tampoco el bueno de Timothée Chalamet logró hacerse con la preciada estatuilla y superar un viejo récord de Marlon Brando (tres Oscar antes de cumplir los 35 años), ni Chloé Zhao consiguió ser la primera cineasta en ganar un segundo Oscar a mejor dirección. No pasa nada: Hollywood nos regaló la otra cara de la moneda: los imposibles hechos realidad.
Entre ellos —y es chascarrillo fácil, pero lo merece—, Leonardo DiCaprio acudió acompañado por su novia, Vittoria Ceretti, de 27 años (aunque no se llevó el Oscar por su gran trabajo en Una batalla tras otra, y su marcador se queda en ocho veces nominado y un único Oscar, por El renacido; o las uniones (cinematográficas) que aún nos hacen soñar: como ver juntos a Nicole Kidman y Ewan McGregor (Moulin Rouge); a Anne Hathaway con Anna Wintour; al elenco de la ya mítica La boda de mi mejor amiga, o a Billy Cristal y Meg Ryan (protagonistas de la inolvidable Cuando Harry encontró a Sally).
Teyana Taylor eligió un diseño con plumas, al igual que Demi Moore. También fueron tendencia los vestidos con flores bordadas, como los de Anne Hathaway y Rose Byrne
Por último, momentazo el de Barbra Streisand interpretando, en homenaje a Robert Redford, The Way We Were. Y el Teatro Dolby ovacionándola en pie. Igualmente emotivo el ya citado In Memoriam, largo y cuajado de estrellas que hicieron que Hollywood se convirtiera en lo que hoy es (Diane Keaton, Brigitte Bardot, Claudia Cardinale, Robert Duvall, Rob Reiner y el mismo Robert Redford).
Pues ya sin más demora, pasen y vean todo lo que sucedió sobre la alfombra roja, así como lo que se quedó en una ceremonia orquestada, por segunda vez consecutiva, por Conan O’Brien, quien tuvo a bien mandar un mensaje hasta la península ibérica: "Si nos estás viendo desde España: 'Hola, esto son los Oscar'”.
La 'Triada perfecta'
Jessie Buckley —a quien todas las quinielas señalaban como ganadora por su trabajo en Hamnet, y no se equivocaron— apareció sobre la alfombra roja con un modelo a medida de Chanel, un guiño contundente al viejo Hollywood, pues el diseño se inspiraba en el que Grace Kelly lució en la ceremonia de los Oscar de 1956. Demi Moore volvió a imponerse con un Gucci personalizado, con plumas iridiscentes en negro y verde que convirtieron a la actriz de La sustancia en una de las reinas de la noche, con permiso de otra veterana de armas tomar: Nicole Kidman, divina, como siempre, con su Chanel de escote palabra de honor, también con detalles en plumas, que invitaba a soñar.
Por cierto, sus primeros Oscar tras estar oficialmente separada de Keith Urban. ¿Quién nos iba a decir en 2023, cuando posaron tan felizmente enamorados, que su historia acabaría así?
Y, como tercera pata de una triada inolvidable de Hollywood, la presencia este año de Gwyneth Paltrow, tras once años de ausencia. En esta ocasión volvió gracias a su trabajo en Marty Supreme, y repitió estrategia: deslumbrar desde su primera pisada en la alfombra roja. Lo logró con su look de Giorgio Armani Privé: un vestido columna de vertiginosas aberturas laterales que dejaban a la luz unos pantalones de tul en color nude, adornados con detalles de cristal.
Pisando muy de cerca, tanto en veteranía como en elegancia, Anne Hathaway volvió a revalidar su título de "novia de América". Su Valentino de estampado floreado le sentaba como un guante, y sus joyas de Bvlgari contribuyeron, con sus brillos, a encender la velada, ya de por sí muy encendida. Pero, para brillo, el que irradiaba el collar de Kate Hudson, de diamantes verdes, valorado en 35 millones de dólares.
Parejas de cine y familias de fantasía
Ahí estaba la exótica Priyanka Chopra, de Dior, con su inseparable Nick Jonas (y van siete años y medio desde su eterna boda); o Emma Stone, puro talento y corazón, regalando chispas de amor junto a su marido, Dave McCary (se miran y se nota que se quieren); o Kirsten Duns y Jesse Plemons; sin olvidar a Rose Byrne (nominada por Si pudiera, te daría una patada), que mantiene una relación de casi tres lustros con Bobby Cannavale.
Paul Mescal y la cantante Gracie Abrams hicieron su debut ante la 'realeza' del cine, consolidando una relación que comenzó hace casi dos años
También aportaron su granito de pasión Adrien Brody con Georgina Chapman y uno de los actores más mimados de Hollywood de los últimos tiempos, Paul Mescal, radiante con Gracie Abrams.
Otra de las tendencias de Hollywood que nos cautiva el corazón, año tras año, es la de acudir a la ceremonia en familia. Ya que Leonardo DiCaprio se dejó esta vez a su madre en casa, Kate Hudson y Goldie Hawn nos regalaron unos momentos de amor materno/filial que tan bien nos hacen, y Jacob Elordi —aunque Frankenstein solo se haya llevado tres estatuillas en categorías técnicas— presumía de Melissa, su madre y acompañante fiel a lo largo de esta temporada.
Ginnifer Goodwin y Joshua Dallas viven su historia de cuento desde que se enamoraron, hace quince años cuando interpretaban a Blancanieves y el príncipe
Por su parte, el genial Spielberg acudió en "modo abuelo" con su nieta Eve (y no es la primera vez), mientras que Michael B. Jordan (Los pecadores) quiso que toda su familia fuera testigo del momento en el que se subía al escenario del Dolby para recibir su galardón a mejor actor.
… Y comienzan las emociones
No era una edición fácil, mientras en Oriente Medio los drones y misiles recorren los cielos y atemorizan a la población civil. Sin embargo, la mayoría de los habitantes de Hollywood decidieron, por una noche, suspender las noticias funestas y mostrar su deseo de seguir cumpliendo con su labor: entretener, hacer reír y soñar aun cuando la realidad es sumamente compleja.
Solo algunos discursos recordaron la realidad circundante. Javier Bardem salió al escenario para presentar el apartado de mejor película internacional —galardón que finalmente recayó en la noruega Valor sentimental, de Joachim Trier— y fue el primero que mostró su postura de rechazo a la guerra, algo que no sorprendió.
Como tampoco sorprendió que el siempre polémico Sean Penn no acudiera a recibir su tercer Oscar a mejor actor de reparto por Una batalla tras otra (con lo que iguala el récord de Daniel Day-Lewis de tres estatuillas en su haber). Por cierto, la película de Paul Thomas Anderson triunfó en esta noche con seis Oscar, dejando un poco en la desolación a Los pecadores.
A lo largo de la gala y de la noche, Hollywood prefirió parapetarse en su máxima: "El espectáculo debe continuar". Emocionaron varios discursos, entre ellos, el de la actriz ganadora al galardón en la categoría de mejor actriz de reparto, por La noche de la desaparición: Amy Madigan, muy emocionada, expresó públicamente, y con la voz entrecortada, su amor por su marido, el actor Ed Harris, a quien atribuyó mucho del éxito cosechado a lo largo de su carrera.
Entre los invitados sorpresa estuvieron Manu Ríos y Arón Piper, que pusieron el acento español junto a Oliver Laxe, el equipo femenino de sonido de 'Sirat' y Javier Bardem
También fue muy aplaudido el discurso de la protagonista de Hamnet, Jessie Buckley. La actriz irlandesa, tan pronto como su nombre fue desvelado, abrazó a su marido, Freddie Sorensen, y pronunció un discurso volcado en los suyos: "Mi familia irlandesa está aquí —mamá, papá, gracias por enseñarnos a soñar—. Freddie, te quiero; eres el padre más increíble. Mi hija de ocho meses no sabe lo que está ocurriendo, pero estoy deseando descubrir la vida contigo. Me encanta ser tu madre".
Por su parte, Michael B. Jordan no pudo menos que recordar a todos aquellos afroamericanos que, antes que él, le abrieron el camino para poder recibir el galardón más prestigioso de cine. Y de sus labios salieron nombres tan destacados como Sidney Poitier, Denzel Washington o Halle Berry, creadores de historia en Hollywood.
Leonardo DiCaprio rompió su regla de oro de aparecer en público solo con su madre y por primera vez estuvo acompañado de su novia, Vittoria Ceretti, con quien celebra dos años de amor
También merece unas líneas Cassandra Kulukundis, responsable del casting de Una batalla tras otra y la primera persona en recibir un Oscar en esta categoría, recién creada, que se ha incorporado por primera vez a las veintitrés existentes hasta ahora, en esta edición.
Sonrisas y lágrimas en la noche californiana
Pero no todo han sido emociones, como las que provocó Billy Cristal al recordar al bueno de Rob Reiner —fallecido el pasado diciembre, presuntamente asesinado por su hijo Nick—, el alma detrás de clásicos como La princesa prometida o Misery; también hubo momentos para el humor, protagonizados por el presentador Conan O’Brien.
Zendaya fue uno de los golpes de efecto de la Academia: recién casada con Tom Holland, la actriz más seguida de la Gen Z salió directamente al escenario para entregar el Oscar a la mejor dirección
En Hollywood se ha comentado mucho que, en su carrera por el Oscar, Timothée Chalamet cometió un traspiés de última hora, con un comentario polémico que no gustó nada (aseguró que el ballet y la ópera no le importan a nadie…).
El presentador sacó punta a este comentario con la siguiente broma: "Esta noche hay muchas medidas de seguridad. Hay preocupación por posibles ataques de los círculos del ballet y la ópera… Simplemente están enojados porque no mencionaste el jazz". Chalamet supo perder con deportividad en una noche que hubiera sido su consagración definitiva.
Jessie Buckley dedicó el premio a su hija de ocho meses: "Me encanta ser tu madre", dijo, y Barbra Streisand hizo un emotivo homenaje a Robert Redford, fallecido el pasado septiembre
En esta edición, la Academia quiso cambiar el look del escenario del Teatro Dolby y se decantó por una estética inspirada en la naturaleza con una iluminación cálida… hasta que irrumpió la luz para Las guerreras K-Pop con su Golden, una canción de Oscar.
Aún quedaba el broche de oro. Nicole Kidman junto a Ewan McGregor, unidos de nuevo. Hace 25 años protagonizaron Moulin Rouge, y un cuarto de siglo después, se reunieron ante la flor y nata de Hollywood para entregar el Oscar a mejor película. And the Oscar goes… a Una batalla tras otra. Nueve películas más competían por la categoría reina, pero solo una se llevó la gloria.
Una vez que las luces se apagaron, unas plantas más arriba del Teatro Dolby, el incombustible Wolfgang Puck aguardaba a las estrellas con seis mil oscarcitos de chocolate y mil botellas de tequila para festejar los éxitos o para olvidar los oprobios, según las circunstancias de cada uno. Y así, sin prisas y sin pausas, la noche más mágica del cine da un paso más para aproximarse a ese centenario que será épico.



















































