Luis Guillén, psicólogo, sobre cómo afectan las vacaciones de Semana Santa a los niños: "El descanso no es solo físico, también cognitivo y emocional"
Las vacaciones escolares no suelen coincidir con las vacaciones de los padres, eso es algo que estos últimos tienen muy presentes. En Semana Santa, mientras para la mayoría de trabajadores de la mayor parte de las Comunidades Autónomas solo hay dos días festivos, los escolares disfrutan de algo más de una semana libre. Por eso conciliar no siempre es fácil y por eso también hay algunos adultos que no entienden el porqué de unas vacaciones tan largas para los hijos. ¿Son necesarias? ¿Qué les aportan? Nos responde Luis Guillén, psicólogo general sanitario de Psicopartner, quien además da pautas muy concretas para sacar el máximo partido a este período vacacional con los hijos (siempre que se pueda, claro).
Las vacaciones de Semana Santa no son, por tanto, un simple paréntesis logístico que complica la organización familiar (aunque también ocurra y también pueda complicarla), sino que es un espacio fundamental de recuperación para los niños y también para los adolescentes. Durante el curso, los menores están sometidos a un ritmo constante de exigencias académicas, rutinas estrictas y estímulos continuos que, aunque formen parte natural de su desarrollo, también generan desgaste. Además, las vacaciones ofrecen oportunidades que el calendario escolar no siempre permite: convivir sin prisas, reforzar vínculos, explorar intereses propios o simplemente aburrirse, algo imprescindible porque fomenta la creatividad y la autonomía.
En este sentido, Guillén insiste en que no se trata de llenar cada minuto con actividades extraordinarias, sino de permitir que los niños experimenten un ritmo diferente, más flexible y más conectado con sus necesidades reales. Queda claro que estas vacaciones no son un capricho del calendario, sino una herramienta para su bienestar integral, y que aprovecharlas no implica grandes planes, sino presencia, escucha y un poco de margen para que la infancia y la adolescencia respiren.
Cuando los niños descansan adecuadamente, mejora su atención, su capacidad de aprendizaje y su estado de ánimo general.
Tras el segundo trimestre del curso, ¿es beneficioso para los niños el parón escolar por las vacaciones de Semana Santa?
Sí, el descanso escolar en este momento del curso resulta especialmente beneficioso. Tras varios meses de exigencia académica y rutinas estructuradas, los niños necesitan un periodo de desconexión que permita reducir la fatiga mental y emocional acumulada. Estas pausas favorecen la recuperación de la motivación, la regulación emocional y la consolidación de aprendizajes, algo fundamental para afrontar con mayor energía el último tramo del curso.
¿Necesitan los niños descansar?
Absolutamente. El descanso no es solo físico, también cognitivo y emocional. El cerebro infantil está en pleno desarrollo y necesita alternar periodos de esfuerzo con espacios de juego libre y relajación. Cuando los niños descansan adecuadamente, mejora su atención, su capacidad de aprendizaje y su estado de ánimo general.
¿Qué actividades son más beneficiosas para realizar estos días?
Las actividades más beneficiosas son aquellas que combinan movimiento, creatividad y conexión emocional. El juego al aire libre, las actividades artísticas, el contacto con la naturaleza o los momentos de ocio compartido en familia ayudan a reducir el estrés y estimulan habilidades sociales y emocionales. Lo importante no es la productividad, sino la experiencia y el disfrute.
¿Es mejor tener planificadas la mayor parte de las actividades con niños estos días?
Un cierto grado de planificación aporta seguridad y estructura, pero es importante evitar una agenda excesivamente organizada. Los niños también necesitan tiempo libre no dirigido, ya que el aburrimiento moderado fomenta la creatividad, la autonomía y la capacidad de iniciativa. El equilibrio entre planes y espontaneidad suele ser la opción más saludable.
Un cierto grado de planificación aporta seguridad y estructura, pero es importante evitar una agenda excesivamente organizada.
¿Recomendarías que repasen o hagan deberes o fichas?
Depende de la edad y de las necesidades individuales, pero en general las vacaciones deberían priorizar el descanso. Si se realizan actividades académicas, lo ideal es que sean breves, lúdicas y sin presión. Leer por placer, juegos educativos o actividades cotidianas que impliquen aprendizaje natural suelen ser más beneficiosos que tareas formales.
¿Qué aporta a los niños el tiempo en familia propio de las vacaciones?
El tiempo compartido fortalece el apego y la sensación de seguridad emocional. Las vacaciones permiten interacciones más relajadas, sin la prisa diaria, lo que favorece la comunicación, la confianza y la conexión afectiva. Estos momentos contribuyen directamente al desarrollo emocional y a la autoestima infantil.
¿Cómo fomentar el vínculo en las vacaciones de Semana Santa?
El vínculo se fortalece a través de la presencia real y la atención compartida. Actividades sencillas como cocinar juntos, pasear, conversar o jugar sin distracciones tecnológicas generan experiencias emocionales significativas. Más que grandes planes, lo que los niños valoran es la disponibilidad emocional de los adultos.
En el caso de los adolescentes, ¿necesitan también este descanso?
Sí, incluso más de lo que suele pensarse. La adolescencia implica importantes cambios neurológicos, emocionales y sociales, además de una elevada presión académica. Las vacaciones permiten reducir el estrés, regular los ritmos de sueño y recuperar el equilibrio emocional, aspectos clave para su bienestar psicológico.
Teniendo en cuenta que ellos ya tienen mucha más materia que deben aprender durante el curso, ¿deberían aprovechar a estudiar para ir avanzando?
El descanso sigue siendo prioritario. Puede ser útil dedicar pequeños momentos a organizarse o repasar de forma ligera, especialmente si reduce la ansiedad posterior, pero convertir las vacaciones en una extensión del periodo escolar suele resultar contraproducente. Un adolescente que descansa adecuadamente vuelve con mayor concentración, motivación y capacidad de aprendizaje.

