Mako de Japón y su marido, los Harry y Meghan asiáticos que llevan 4 años sin pisar suelo nipón
A Mako de Japón poder estar con el amor de su vida le costó renunciar a ser princesa, a sus privilegios, a sus joyas imperiales y a la patria. Su polémica boda con Kei Komuro, un hombre sin sangre real y que se vio afectado por unos escándalos financieros de su madre, la apartó de su estatus real, según la Ley de la Casa Imperial japonesa. Cuatro años después del enlace y de su salida de Japón, la pareja tiene un bebé que aún no conocen los emperadores porque no ha vuelto a pisar suelo nipón.
Los apodados como los Harry y Meghan asiáticos iniciaron una nueva vida en Nueva York, ciudad en la que viven como ciudadanos anónimos y han creado su familia. En mayo de 2025 dieron la bienvenida a su primer hijo en común y, aunque la Agencia de la Casa Imperial confirmó el nacimiento, aún no se ha revelado si es un niño o una niña ni, tampoco, su nombre.
Según la revista japonesa semanal Daily Sincho, la opinión pública "cada vez critica más a la familia de Akishino por que se celebrara este matrimonio y se cree que les será difícil regresar a Japón mientras persistan estas críticas". Además, el hipotético regreso también genera varias incógnitas, como dónde se alojarían, si podrían ir a la residencia de los padres de ella (los príncipes herederos), si estos podrán viajar para conocer a su primer nieto, cuáles serían los costes de seguridad de este viaje... En definitiva, un escenario con muchos interrogantes que podrían acarrear controversias y muchos quebraderos de cabeza a la Familia Imperial.
Esta distancia física ha provocado un distanciamiento entre Mako y su padre (hermano del emperador Naruhito). Respecto a Kei Komuro, tal y como él mismo reveló en un libro, su madre tiene una salud delicada y su abuelo es mayor, por lo que no es muy realista que abandonen Japón para ir a verle a Estados Unidos. La única opción que le queda al matrimonio es que Kei regrese solo a su país natal con su bebé, aunque desde este periódico apuntan que podría dar lugar a especulaciones infundadas sobre cómo es la relación del príncipe heredero Akishino con su hija Mako.



