Íñigo Castellano, uno de los fundadores del IE Business School, y su mujer, Rocío Benlloch, condes de Fuenclara, nos abren las puertas de su magnífica casa en la Alcarria

Íñigo Castellano, uno de los fundadores del IE Business School, y su mujer, Rocío Benlloch, condes de Fuenclara, nos abren las puertas de su magnífica casa en la Alcarria

Dicen que en el cielo tiene un color distinto, un azul que no se olvida. Camilo José Cela, en su célebre Viaje a la Alcarria, ya advertía que en estas tierras la luz parece más pura y el firmamento más limpio. En este mismo paisaje se encuentra el molino San Miguel de Rosales, en el pequeño pueblo de Horche, a pocos kilómetros de Guadalajara. Allí, en un entorno sereno y luminoso, la familia del conde de Fuenclara, Íñigo Castellano Barón, y su mujer, Rocío Benlloch Fernández-Cuesta, tiene su refugio. 

La fachada principal de la casa© Fernanda & Paloma
La fachada principal de la casa

Hoy nos reciben junto a su hijo Íñigo y su mujer Leticia, sus nietos Cosme e Íñigo, y Carmen Goyanes, mujer de su hijo Gonzalo. El molino recibe el nombre de San Miguel de Rosales en memoria de una antigua abadía del siglo XIII, que el conde recibió por herencia paterna en las Merindades de Castilla (Burgos). 

"El molino lo compramos hace algo más de 40 años", nos cuenta Íñigo Castellano Barón, que, a la derecha, posa con su mujer, Rocío Benlloch Fernández-Cuesta; su hijo, Íñigo, junto a su mujer, Leticia Guindo, y sus hijos, Cosme e Íñigo; y su nuera, Carmen Goyanes, mujer de Gonzalo Castellano. © Fernanda & Paloma
"El molino lo compramos hace algo más de 40 años", nos cuenta Íñigo Castellano Barón, que, a la derecha, posa con su mujer, Rocío Benlloch Fernández-Cuesta; su hijo, Íñigo, junto a su mujer, Leticia Guindo, y sus hijos, Cosme e Íñigo; y su nuera, Carmen Goyanes, mujer de Gonzalo Castellano.

Transformado en un hogar cómodo y acogedor, fue en su día una estructura original perteneciente a un molino harinero que aprovechaba la corriente del río Ungría para mover las pesadas piedras que molían el trigo. Documentado a comienzos del siglo XVII, la parte más antigua del molino se levanta enmarcada por un paisaje idílico en medio de un precioso jardín diseñado por el magnífico paisajista y amigo Javier Mariátegui. El conjunto cuenta también con un campo de cróquet, una pista de pádel y una pequeña bodega donde producen el vino de su propio viñedo, destinado solamente a la familia y a sus amigos, siempre bajo el nombre del lugar: Abadía San Miguel de Rosales.

"Desde el primer momento nos sorprendió el paraje, el río y las muchas posibilidades que podía tener acondicionándolo"

El comedor principal, con una barquillera antigua al fondo y una bola del mundo de época© Fernanda & Paloma
El comedor principal, con una barquillera antigua al fondo y una bola del mundo de época

Íñigo Castellano Barón, conde de Fuenclara y Grande de España, es un hombre extraordinariamente cercano y afable, dueño de un entusiasmo intacto y un espíritu joven en una etapa que él mismo define como “una madurez bien aprovechada”. Heredó de su padre —marqués de Montemolín y conde de Castellano— el amor por la historia, una vocación que comparte con sus hermanos.

Carmen Goyanes posa en un rincón del salón principal, donde sobre la chimenea se exhibe una colección de libros encuadernados por el conde
Carmen Goyanes posa en un rincón del salón principal, donde sobre la chimenea se exhibe una colección de libros encuadernados por el conde

Su antiguo linaje, de larga tradición familiar, se refleja también en su ascendencia materna: desciende de la condesa de Priego y de Trastámara, así como de las casas ducales de Sessa —vinculada al Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba— y Maqueda. Su abuela, que ingresó como monja carmelita tras enviudar muy joven, conservó por privilegio papal el título de marquesa de Astorga hasta el final de sus días. La genealogía familiar entronca además con la Corona, pues entre sus antepasados directos figura el Rey Carlos IV, su séptimo abuelo.

El antiguo molino harinero, construido a orillas del río Ungría© Fernanda & Paloma
El antiguo molino harinero, construido a orillas del río Ungría
Íñigo Castellano Jr. junto a su familia © Fernanda & Paloma
Íñigo Castellano Jr. junto a su familia

Cuando Íñigo decidió prejubilarse —fue uno de los fundadores del IE Business School se volcó por completo en su gran pasión: la historia. Por ello le gusta describirse de manera humilde como un viejo “escribidor” que muele la historia en un antiguo Molino. Al mismo tiempo, cultiva varios hobbies que le acompañan desde siempre: la encuadernación artística, sus primeros pasos en la canaricultura, el cróquet y, de manera especial, la elaboración de vino.

El recibidor
El recibidor. A la derecha de la imagen, una mesa de nogal con arquimesa bajo un repostero familiar

Habla Íñigo

¿Desde cuándo pertenece el molino a vuestra familia?

El molino lo compramos hace algo más de 40 años. La construcción estaba bastante rehabilitada, pero faltaba la luz eléctrica y acondicionamiento interior; así como consolidar los muros. Fuimos arreglándolo poco a poco, sin prisas. Desde el primer momento nos sorprendió el paraje, el río y las muchas posibilidades que, acondicionándolo, podía tener.

"La transformación de este lugar ha sido una labor de equipo prolongada en el espacio de muchos años, aprovechando muebles y objetos familiares para su decoración"

Los tres Íñigos disfrutan de la sala de billar© Fernanda & Paloma
Los tres Íñigos disfrutan de la sala de billar

¿Cuál ha sido el mayor desafío a la hora de adaptar un edificio del siglo XVII a las necesidades de la vida actual?

Hoy día no es difícil para un buen arquitecto poder acondicionar este tipo de casas a la vida moderna. No obstante, se conservó la estructura original. Las estructuras de los molinos de harina son sólidas y bien preparadas para poder sobrevivir en el tiempo en las orillas de los ríos. Y los distintos niveles que hay en la primera planta, reflejan claramente cómo se asentaban las antiguas maquinarias que permitían mover grandes ruedas de piedra que molían la harina. El caz (canal) que cruza la casa por donde discurría el agua se conserva igualmente y está seco, puesto que, en otros tiempos, el río se desvió como aparece actualmente en el catastro.

El salón primitivo de doble altura, característico de los antiguos molinos; en primer plano, un arcón antiguo y una pareja de mecedoras cubanas del siglo XIX. En la pared, un óleo con un paisaje de la Alcarria© Fernanda & Paloma
El salón primitivo de doble altura, característico de los antiguos molinos; en primer plano, un arcón antiguo y una pareja de mecedoras cubanas del siglo XIX. En la pared, un óleo con un paisaje de la Alcarria
Otra vista de la estancia con un óleo que retrata el arco de piedra de entrada al molino© Fernanda & Paloma
Otra vista de la estancia con un óleo que retrata el arco de piedra de entrada al molino

Contáis también con un pequeño viñedo junto al molino y una bodega meramente testimonial. ¿Cómo surgió la idea? 

Sí, en efecto. A Rocío le gustaba tener una pequeña viña y yo, desde niño, viví el campo de mis padres; de manera que la plantamos tras comprar los derechos que se requieren y ahí la tenemos. Acondicionamos una pequeña dependencia que había como una bodeguita donde elaborar el vino, desde su vendimia hasta el capsulado de la botella. Nos entretiene y un joven enólogo, gran amigo, nos ayuda y asesora en todo.

El conde de Fuenclara y Grande de España fue uno de los fundadores del IE Business School y entre sus ilustres antepasados se encuentra el Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba

La mesa del comedor con sillería de nogal; la vajilla fue pintada por la condesa de Fuenclara y las servilletas de hilo lucen el escudo familiar© Fernanda & Paloma
La mesa del comedor con sillería de nogal; la vajilla fue pintada por la condesa de Fuenclara y las servilletas de hilo lucen el escudo familiar

¿Qué papel ha tenido tu mujer en la transformación de este lugar?

Muy importante. Pero, en su conjunto, ha sido una labor de equipo prolongada en el espacio de muchos años, aprovechando muebles y objetos familiares para su decoración. Por su formación en la licenciatura en Geografía e Historia, con especialidad en Historia del Arte, y restauradora en pintura por la Escuela Oficial de Conservación y Restauración de Bienes Culturales, es muy sensible a las artes decorativas.

 San Miguel de Rosales, que así se llama la propiedad, recibe su nombre de una antigua abadía secular fundada en el siglo XIII en las Merindades de Castilla, que el conde recibió por herencia paterna

El antecomedor con chimenea al fondo y acceso al salón contiguo; en el muro de piedra se encuentran dos escudos dorados sobre madera, procedentes de la abadía de San Miguel de Rosales. La silla antigua está bordada en "petit point"© Fernanda & Paloma
El antecomedor con chimenea al fondo y acceso al salón contiguo; en el muro de piedra se encuentran dos escudos dorados sobre madera, procedentes de la abadía de San Miguel de Rosales. La silla antigua está bordada en "petit point"

Eres uno de los fundadores del IE Business School. ¿Cómo viviste la transición desde sus inicios y tu trayectoria hasta tu prejubilación?

Estaba haciendo un largo stage en Inglaterra, en un banco inglés, tras licenciarme en derecho y hacer un MBA, cuando su promotor y fundador me llamó y me dio la oportunidad de lanzarme al proyecto, que resultó ciertamente venturoso. Yo era muy joven y estaba en esa edad en que solo piensas que vas a tener éxito y que nada puede ocurrirte. Fue un colosal esfuerzo de un gran equipo.

Las nueras de los condes posan junto al aparador, sobre el que se exhibe un retrato familiar© Fernanda & Paloma
Las nueras de los condes posan junto al aparador, sobre el que se exhibe un retrato familiar
Media Image© Fernanda & Paloma

¿Y en qué momento descubriste que la historia era tu verdadera vocación?

La he tenido siempre. De hecho desde joven, creo que, como tantos otros, escribía. Comencé con algún libro de carácter más familiar e intimista que está editado, pero no publicado, y posteriormente continué con más profundidad, investigando, leyendo y divulgando historia de verdad, pero con una narrativa novelada que ayuda a asimilar los relatos.

Además, la genealogía familiar entronca con la corona, puesto que, entre sus antepasados directos, figura el rey Carlos IV, su séptimo abuelo

Los condes con sus nietos en el comedor del porche.© Fernanda & Paloma
Los condes con sus nietos en el comedor del porche.
Una de las habitaciones. Sobre las camas, dos cuadros de ángeles arcabuceros —de estilo colonial de la escuela cuzqueña— representan figuras ataviadas como soldados aristócratas del siglo XVII. La silla es isabelina
Una de las habitaciones. Sobre las camas, dos cuadros de ángeles arcabuceros —de estilo colonial de la escuela cuzqueña— representan figuras ataviadas como soldados aristócratas del siglo XVII. La silla es isabelina

De todas las obras que has escrito, ¿cuál consideras la más decisiva de tu carrera?

La primera obra que publiqué es una crónica sobre el siglo XIX en España. Después, he publicado doce obras más y alguna otra que todavía conservo en la nevera para enfriarla, volver a leerla, y, en su caso, descongelarla. Siempre es sobre historia hispana, desde Roma hasta el siglo XX. Independientemente de los libros, casi semanalmente publico artículos en distintos periódicos y plataformas. Unos sobre opinión socio-política, y otros igualmente de historia. Estos últimos los llevo a una sección de historia y cultura que dirijo en el periódico digital La Crítica.eu, y en la revista Militares. Y también escribo en El Debate. 

Un dormitorio con cama cubierta en cretona inglesa y banqueta de rejilla del siglo XIX
Un dormitorio con cama cubierta en cretona inglesa y banqueta de rejilla del siglo XIX
Junto a él, un escritorio antiguo tipo buró o secreter Luis XV, en marquetería de limoncillo, acompañado de grabados antiguos con motivos florales
Junto a él, un escritorio antiguo tipo buró o secreter Luis XV, en marquetería de limoncillo, acompañado de grabados antiguos con motivos florales
Un ángulo de la cocina© Fernanda & Paloma
Un ángulo de la cocina
Media Image© Fernanda & Paloma

Nobleza obliga

Perteneces a una de las familias más antiguas de España. ¿Crees que “nobleza obliga”?

En general, la nobleza ha venido siendo un ejemplo desde tiempo. Y en la medida que los tiempos avanzan, se ha adaptado, como no podía ser de otra manera, y trabaja en muchos sectores. Pienso que la obligación es seguir transmitiendo los valores y el legado que, en su día, llevaron a crear aquella dignidad.

La propiedad cuenta también con un campo de cróquet, una pista de pádel y una pequeña bodega donde producen el vino de su propio viñedo: "Nos entretiene y un joven enólogo, gran amigo, nos ayuda y asesora en todo"

Un lateral del molino con el puente construido por Íñigo sobre el río Ungría, afluente del Tajuña© Fernanda & Paloma
Un lateral del molino con el puente construido por Íñigo sobre el río Ungría, afluente del Tajuña

Dentro de tu propia ascendencia familiar, la figura del Gran Capitán ocupa un lugar muy especial. ¿Te sientes particularmente orgulloso de él?

Esta figura es insigne y patrimonio de todos los españoles, aunque lógicamente todos aquellos que descendemos, y somos muchos, de don Gonzalo Fernández de Córdoba mantenemos un valor añadido que se resume en el simple conocimiento de saberlo.

La inmensa cancha de cróquet, donde Rocío Benlloch y sus nueras juegan luciendo sombreros gauchos; al fondo, Íñigo Castellano observa el partido desde su coche de golf, con el que se desplaza por la finca© Fernanda & Paloma
La inmensa cancha de cróquet, donde Rocío Benlloch y sus nueras juegan luciendo sombreros gauchos; al fondo, Íñigo Castellano observa el partido desde su coche de golf, con el que se desplaza por la finca

Compaginas tu amor por la historia y tu actividad literaria con uno de tus oficios favoritos: la encuadernación. ¿Cómo fue el proceso de encuadernar vuestra propia biblioteca?

Puedo afirmar con rotundidad que ha sido otra afición que no tuve que descubrirla, pues desde joven me gustó y esperaba mi tiempo para llevarla a cabo, que llegó al prejubilarme. Ahora, en mi madurez avanzada y tras permanecer casi cuatro años en un prestigioso taller de encuadernación, decidí volar solo con el único propósito de encuadernar los libros de mi biblioteca, cosa que por supuesto todavía no está concluida. Es una afición que mantiene determinadas neuronas en activo y hasta ayuda al equilibrio físico.

Una panorámica de los jardine© Fernanda & Paloma
Una panorámica de los jardine

¿Y cómo fue tu época en la canaricultura?

Por casualidad, un amigo, siendo todavía estudiante de derecho, me enseñó el mundo de la cría de canarios y aquello me sorprendió al punto de aprender a escuchar sus cantos y a contrastarlos con la escala musical. Llegué a tener hasta 100 canarios y conseguir premios de pluma y canto. Pasé unos años muy dedicado a ellos, ocupándome todos los días. Viajaba hasta con las jaulas que hay especiales para la cría. Pero el día que me marché a Inglaterra los tuve que regalar, porque me los ponían en cuarentena si los llevaba y resultaba un lío.

Media Image© Fernanda & Paloma
El banco de la cancha con una caja antigua de Jaques Croquet London, la empresa de juguetes y juegos más antigua del mundo aún en funcionamiento© Fernanda & Paloma
El banco de la cancha con una caja antigua de Jaques Croquet London, la empresa de juguetes y juegos más antigua del mundo aún en funcionamiento

¿Qué proyectos te siguen ilusionando y sientes que aún no has podido cumplir?

Tengo varios y uno sobre todo muy importante, aunque resulta todavía algo prematuro para desvelar. Solo puedo adelantar que es referente al sector cultural.

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