Maternidad bajo el ojo público: la periodista Andrea Báez y el desafío de equilibrar la vida en pantalla y en casa

Maternidad bajo el ojo público: la periodista Andrea Báez y el desafío de equilibrar la vida en pantalla y en casa

Con dos décadas de trayectoria en el periodismo televisivo, Andrea Báez ha construido una carrera marcada por la constancia, la exigencia y la exposición pública. Sin embargo, fuera de cámaras, su rol más determinante es el de madre. Con dos hijos: Emilio, de 7 años, y Lucas, de apenas seis meses, su vida cotidiana se mueve entre la intensidad de la noticia y los desafíos de la crianza.

Para la periodista y presentadora de Ecuavisa, la maternidad en la actualidad se vive en un contexto marcado por el ritmo acelerado de la vida digital y la constante exposición a la información. Desde su experiencia, este entorno ha transformado la forma de criar, generando exigencias emocionales y decisiones más complejas en el día a día, en comparación con generaciones anteriores. “Hoy en día las mamás tenemos una sobrecarga emocional y una sobreinformación de todo lo que ocurre que creo que a veces nos saturamos un poquito más”, reconoce.

El equilibrio entre su trabajo como periodista, una profesión que define como exigente y vocacional, y la crianza ha sido una de sus mayores luchas. “Ha sido todo un reto el coordinar y el equilibrar”, sostiene. Su rutina actual la mantiene fuera de casa en horas clave para sus hijos, durante la noche, cuando conduce el noticiario estelar. Aun así, intenta compensar con tiempo de calidad en otros momentos del día y, sobre todo, durante los fines de semana, que define como “sagrados”.

Publicidad

Lejos de plantear una fórmula ideal, Báez admite que aún está en proceso de encontrar ese balance. “No tengo aún la fórmula mágica. Todavía no la encuentro, pero creo que uno como madre siempre se da las formas”, dice. En ese camino, destaca una certeza que guía sus decisiones: “En el único lugar que tú no eres reemplazable es en tu casa siendo mamá”.

Su experiencia como madre también ha estado atravesada por circunstancias complejas. Durante la pandemia, con su primer hijo aún pequeño, debió continuar trabajando en las calles y hospitales, mientras su familia permanecía en casa. “Yo estaba en las calles, en los hospitales, informando a la ciudadanía cuando nadie quería salir”, recuerda. Esa etapa evidenció la importancia del apoyo familiar, especialmente de su esposo, a quien reconoce como pieza clave para sostener el equilibrio.

La diferencia entre sus dos maternidades también ha sido significativa. Con Emilio vivió un embarazo en medio de jornadas intensas como reportera, incluso con complicaciones de salud. En cambio, con Lucas, aunque cuenta con más experiencia, enfrenta nuevos retos vinculados a la edad, el tiempo y el contexto actual. “Sí es verdad eso que te dicen que cada hijo es un mundo”, reflexiona.

Publicidad

Publicidad

En paralelo, su presencia en redes sociales muestra una faceta cotidiana y sin idealizaciones. Según explica, busca compartir una imagen real de su vida: “Soy una mujer que trabaja, que tiene sus problemas, porque la vida no es perfecta”. Su intención es conectar con otras mujeres que atraviesan situaciones similares y desmontar la idea de la perfección materna.

Para Báez, uno de los aprendizajes más importantes ha sido aceptar las limitaciones. “Nunca puedes con todo. Siempre tienes que buscar apoyo para poder salir adelante”, señala. En ese sentido, insiste en la necesidad de priorizar el bienestar emocional de las madres: “Si una mamá no está bien, no podrá criar bien a sus hijos”.

Publicidad

La maternidad, en su visión, también implica ser un ejemplo. Una experiencia reciente con su hijo mayor se lo confirmó: en su cumpleaños, el niño no pidió una gran fiesta, sino compartir con pocos amigos, estar en familia, despertar con canciones y tener un pastel en casa, reflejando la forma en que ella vive esas fechas desde el agradecimiento. Ese momento le reafirmó que los hijos observan y replican lo que ven en casa. Más allá de grandes celebraciones, valora los momentos simples en familia, aquellos que, según comenta, permanecen en la memoria.

De cara al Día de la Madre, no tiene planes definidos, pero sí una certeza: “Para mí siempre el mejor regalo va a ser tenerlos”. En medio del cansancio, las noches sin dormir y las exigencias profesionales, Báez resume su presente como una etapa de aprendizaje constante, en la que el equilibrio no es perfecto, pero sí posible. (E)