Pemex, negligencia y mentiras

Pemex, negligencia y mentiras

Esta semana, Pemex por fin asumió lo que los veracruzanos sabíamos desde el principio: el masivo derrame petrolero en el Golfo de México, frente a nuestras costas, fue culpa suya.

No fue responsabilidad del gobierno de Peña Nieto, como se empeñó en repetir la gobernadora Rocío Nahle durante meses, lavando las manos de Petróleos Mexicanos y del gobierno federal. Esta confesión tardía no solo desmiente la narrativa oficialista, sino que expone la grave negligencia en materia de seguridad industrial bajo la actual administración de la 4T.

Pemex lo negó todo inicialmente, ignorando evidencias técnicas y reportes independientes. A los ojos de todos, hubo una maniobra articulada de encubrimiento, violando el principio de rendición de cuentas consagrado en la Constitución. Ahora, con la admisión oficial de Pemex, se confirma la negligencia: corrosión no atendida en ductos submarinos, protocolos de seguridad industrial deficientes y omisión en la contención inmediata.

Esto no es un "accidente heredado" es el resultado de políticas que priorizan la "austeridad republicana" sobre la inversión en mantenimiento, dejando a la paraestatal en ruinas operativas.

Los veracruzanos pagamos el precio más alto. La contaminación ambiental es alarmante: el crudo ha envenenado nuestras playas, liberando hidrocarburos tóxicos que alteran ecosistemas marinos. Las actividades pesqueras, pilar de miles de familias, han sido afectadas. Pero el impacto va más allá: la merma en servicios turísticos, hoteleros y restauranteros amenaza la economía regional.

Con la propaganda articulada, una vez más ha sido exhibido el gobierno, mismo que ha fallado en su obligación constitucional de proteger el medio ambiente sano, empeñándose en difundir mentiras en lugar de actuar con precisión técnica para contener los efectos contaminantes del derrame de hidrocarburos

Frente a esto, el Grupo Parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados ha actuado con la firmeza que demanda la democracia. Ya solicitamos la comparecencia de la titular de Semarnat, Alicia Bárcena; el director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla; y la secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar. ¿Por qué tenemos potestad para llamar al gabinete federal a cuentas?

Porque el artículo 93 constitucional otorga a los diputados federales la facultad exclusiva de requerir informes y comparecencias a servidores públicos sobre asuntos de su competencia. Es hora de que Morena rinda cuentas. Veracruz no será rehén de la negligencia petrolera. Exigimos saneamiento total, fondo de reparación para afectados y reformas a la seguridad industrial en Pemex.

La verdad ha salido; ahora, la justicia debe prevalecer. El episodio del Golfo de México deja una lección incómoda pero necesaria: el verdadero riesgo no es el derrame en sí, sino la tentación de convertir la mentira en política pública. Cuando la verdad tarda en llegar, el daño ya está hecho y, peor aún, se erosiona la confianza en las instituciones.

Veracruz no necesita relatos que administren culpas; necesita respuestas que reparen daños y prevengan futuras tragedias. En política, como en el derecho, la responsabilidad no se diluye con el tiempo ni se transfiere por conveniencia. Se asume. Y hoy, más que nunca, toca exigir que así sea.

POR LORENA PIÑÓN RIVERA

DIPUTADA FEDERAL

X: @lorenapignon_

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