Plan B: PT y PVEM doblan las manos
El PT y el PVEM terminaron por dar su brazo a torcer. Medio desarticulados y con la calculadora en la mano, los partidos que comandan Alberto Anaya y Karen Castrejón cerraron filas con Morena para empujar el Plan B de la reforma electoral.
Y es que en política, las rebeliones duran lo que dura el costo; y a los aliados se les acabó el margen para seguir jugando a la oposición sin pagar factura.
No era para menos. Desde Palacio Nacional les concedieron el derecho al pataleo, pero también les dejaron claro que estiraron la liga hasta rozar el precipicio: podían perder lo más por lo menos.
Verdes y petistas pegaron el grito en el cielo cuando se habló de recortar plurinominales y, sobre todo, de tocar lo que realmente los sostiene: prerrogativas y financiamiento público.
Con el futuro amenazado, se montaron en el rechazo y coquetearon con la oposición para dinamitar el Plan A. El problema fue que, en el camino, quedaron exhibidos: no defendían principios, defendían su caja.
Y ahí entró el golpe de timón. Claudia Sheinbaum los exhibió en su mezquindad y les cambió el terreno: si quieren seguir en la coalición, no basta con levantar la mano cuando conviene; ahora tendrán que sacrificar algo y sostener el plan, que se presentará en las próximas horas.
Lo nuevo, lo que viene, se acordó el fin de semana. Tras largas horas de negociación -desde la mañana del viernes hasta las primeras horas del sábado-, Morena, PT y PVEM avanzaron en la Secretaría de Gobernación, encabezada por Rosa Icela Rodríguez, en los detalles de un acuerdo de unidad.
El coordinador de los senadores morenistas, Ignacio Mier, lo dio por amarrado: dijo que todo está “muy perfilado”. Y la propia Presidenta informó que este lunes revisará el documento junto con la titular de Gobernación, para después hacerlo público.
¿Y qué trae el Plan B en la bandeja? Incluiría un tope a los gastos y percepciones de diputados locales y regidores -y, en el mismo paquete, la discusión sobre senadores-, con la posibilidad de extenderlo después a la Cámara de Diputados.
Además, se perfila ampliar consultas públicas a temas electorales, como el presupuesto de los partidos, y abrir la revocación de mandato desde el tercer año, no únicamente en el cuarto.
Lo cierto es que el Plan B no será el triunfo de la unidad, sino el triunfo del cálculo: aliados que gritaron por miedo y regresaron por interés. Lo que interesa ahora es ver si la reforma tocará privilegios reales o si solo cambiará de empaque para que todo siga igual, con nuevo discurso y los mismos beneficiarios.
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Enterrada la idea de recortar el número de consejeros del INE, la Cámara de Diputados, presidida por Kenia López, se prepara para librar otra batalla: la designación de tres nuevos integrantes del máximo órgano electoral del país.
Dania Ravel, Jaime Rivera y Claudia Zavala fueron electos por el pleno legislativo para el periodo del 5 de abril de 2017 al 4 de abril de 2026, por lo que su relevo deberá concretarse en los próximos días.
En Morena se han barajado varios nombres, pero el que cada vez cobra más fuerza es el de Bernardo Valle, abogado, maestro en Derecho Electoral y exconsejero del Instituto Electoral de la Ciudad de México. En los últimos meses trabajó de cerca en la reforma electoral y, más recientemente, en el llamado Plan B.
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Y cuando despertó, Andrés Manuel estaba ahí… encabezando una colecta en favor de los cubanos. Algunos morenistas sacaron sus centavos para apoyar a su líder moral, aunque en México hacen falta esas -y muchas otras- campañas para que la gente acceda a lo básico.
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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “En la política mexicana de la 4T, el berrinche termina cuando llega la cuenta”.
POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO
ALFREDO.GONZALEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM
@ALFREDOLEZ
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