Si te gustó 'Yellowjackets', tienes que ver esta serie de 4 episodios del creador de 'Adolescencia' que ya está en Movistar

Si te gustó 'Yellowjackets', tienes que ver esta serie de 4 episodios del creador de 'Adolescencia' que ya está en Movistar

Hay historias que se olvidan nada más cerrar un libro y otras que se quedan dando vueltas en nuestra cabeza durante años. El señor de las moscas pertenece claramente a este segundo grupo. La novela de William Golding, que ha marcado a generaciones enteras con su retrato de la violencia, el miedo y la pérdida de la inocencia, vuelve ahora convertida en una de las series más comentadas del momento gracias a Jack Thorne, el creador de Adolescencia. Su llegada a Movistar Plus+ no solo recupera un clásico de la literatura del siglo XX, sino que confirma hasta qué punto un relato escrito hace más de medio siglo sigue resultando incómodamente actual.  

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Tom Page-Turner como Bill, Cornelius Brandreth como Maurice, Lox Pratt como Jack y Thomas Connor como Roger en El señor de las moscas© BBC

Hay veranos que cambian la vida para siempre y otros que, sencillamente, la destruyen. Todo comienza cuando un accidente de avión deja a un grupo de escolares británicos aislados en una isla en mitad del Pacífico. Cuando despiertan allí no hay adultos, no hay normas y tampoco una forma clara de actuar en ese lugar que, visto desde lejos, parece perfecto, pero que muy pronto empieza a mostrar otra cara.

Al principio, la euforia de la libertad lo invade todo. No hay reglas ni supervisión y la sensación de empezar de cero parece posible. Pero ese equilibrio se rompe cuando el grupo necesita organizarse para sobrevivir y el liderazgo empieza a dividirse en formas muy distintas de entender lo que está ocurriendo y cómo enfrentarse a ello.

Winston Sawyers como Ralph y David McKenna como Piggy en 'El señor de las moscas'© Movistar Plus+
Los niños deberán buscar líderes y organizarse para lograr sobrevivir© BBC

Por un lado está Ralph, un chico con un innato sentido del deber que intenta establecer un orden democrático. Es él quien encuentra una caracola en la orilla y la utiliza para convocar a los supervivientes, convirtiéndola en el símbolo de la palabra y de la civilización dentro de la isla. Organiza turnos para construir refugios y mantiene una hoguera encendida con la esperanza de que un barco vea el humo y los rescate. En él se impone la parte más racional y organizadora, la que intenta sostener la idea de comunidad y supervivencia compartida.

'El señor de las moscas' llegó el 7 de mayo a Movistar Plus+© Movistar Plus+

Frente a él surge la figura de Jack, que representa la cara más salvaje, el instinto primario. Desprecia las asambleas y se siente atraído por la adrenalina de la caza, la acción y el control inmediato del entorno. Para el muchacho, la isla no es una cárcel de la que escapar, sino un territorio salvaje donde puede imponer su propia voluntad. Poco a poco termina instaurando una manera distinta de sobrevivir en la que el miedo empieza a ocupar un lugar central.

Jack comienza a volverse cada vez más oscuro, se pinta la cara para borrar su identidad y crea una tribu© Movistar Plus+
Por miedo, muchos niños se unen ala tribu de Jack© BBC

Ese sentimiento toma forma en la idea de una “bestia” que acecha en la selva, algo que los niños no ven pero que empiezan a sentir como real y que se extiende entre ellos, sobre todo entre los más pequeños. Jack entiende rápidamente ese temor y lo utiliza para reforzar su autoridad, ofreciendo protección a cambio de obediencia. A medida que pasan los días, se vuelve más oscuro. Se pinta la cara para borrar su identidad y construir la de una tribu, más cerrada y dominada por la fuerza, a la que se van sumando quienes prefieren esa seguridad basada en el miedo antes que el orden de las normas.  

Un grupo e niños deberá sobrevivir en una isla desierta tras un accidente de avión© Movistar Plus+

En medio de ambos líderes se encuentra Piggy, el personaje más frágil y al mismo tiempo más lúcido. Es un niño gordito y con asma, constantemente ridiculizado, pero con una gran inteligencia que le permite entender con claridad lo que está sucediendo y ver lo que otros no ven. Es el principal apoyo de Ralph en la toma de decisiones y el único que insiste en la lógica cuando todo empieza a desmoronarse. Sus gafas, imprescindibles para encender fuego, lo convierten en el centro de una diana muy peligrosa y, al mismo tiempo, en alguien clave para la supervivencia, aunque siga siendo marginado. La serie relata con una crudeza desgarradora cómo el niño intenta mantener la cordura mientras sus compañeros se sumergen en una espiral de salvajismo con consecuencias devastadoras.

Los enfretamientos entre los niños no tardarán en llegar© Movistar Plus+

Más allá del conflicto entre ellos, la ficción muestra cómo estas tres formas de entender la isla no son solo estrategias de supervivencia sino expresiones de las distintas caras de la naturaleza humana cuando desaparecen las normas, o lo que es lo mismo, cuando el orden, el instinto y la razón se enfrentan en un mismo espacio por tomar el control.

Cada capítulo se centra en la visión de uno de los protagonistas principales© Movistar Plus+
Simon es el único que entiende que la verdadera "bestía" es la oscuridad que hay dentro de los propios niños© Movistar Plus+

La miniserie se divide en cuatro episodios de una hora y cada uno de ellos pone el foco en la perspectiva de uno de los protagonistas. Este formato permite entender la psicología de cada uno de ellos, interpretados por un reparto juvenil muy elogiado por su madurez interpretativa y su credibilidad. Winston Sawyers asume el papel de Ralph, David McKenna da vida a Piggy —un personaje que aquí presenta un cambio importante respecto al libro, ya que por primera vez revela que su nombre real es Nicholas y que su tía le llama Nicky—, Ike Talbut es Simon, un niño delgado y vivaz que, a diferencia de los demás, entiende que la verdadera "bestia" es la oscuridad interior de los propios chicos, y Lox Pratt, al que pronto veremos encarnar a otro villano, Draco Malfoy en Harry Potter, encarna al indomable Jack. 

Jack es especialmente cruel con Piggy© Movistar Plus+

El rodaje en Malasia fue largo y agotador, con “mucho sudor y muchos mosquitos” y tiendas de campaña en lugar de caravanas. “Pero al final, fue muy divertido”, dice Pratt en una entrevista con Golden Globes. El reparto estaba tan unido que ayudó al actor —que en un primer momento adicionó para Ralph—a interpretar algunas de las escenas en las que Jack tenía que ser particularmente cruel o amenazante. El personaje de Piggy es quien más sufre sus abusos, pero Lox asegura que confiaban tanto el uno en el otro que nunca fue un problema. "David me decía: ‘¡Vamos, pégame más fuerte la próxima vez!’. Incluso cuando le decía las cosas más horribles, él simplemente respondía: ‘¡Vale, hazlo otra vez!’", dejando claro el buen ambiente del set y que la tensión solo existía frente a la cámara.

Lox Pratt da via a Jack, aunque en principio se presentó para el papel de Ralph© Movistar Plus+

Detrás de esta adaptación se encuentra el guionista Jack Thorne, que vuelve a adentrarse en la vulnerabilidad y complejidad de la juventud con un crudo retrato sobre la perdida la inocencia. En esta ocasión, junto al director Marc Munden, logra crear una atmósfera de pesadilla donde la tensión se transmite en la pantalla a través de planos muy cortos y un uso del color que cambia según el peligro de cada escena. La música también juega un papel clave en este ambiente y se convierte en el latido de la serie; el oscarizado Hans Zimmer, junto a Kara Talve, firma el tema principal mientras que Cristóbal Tapia de Veer se encarga de acompañar los momentos más inquietantes en la jungla.

Lo que comienza como una historia de náufragos se acaba convirtiendo en un thriller psicológico de los más perturbador© Movistar Plus+

Al final, lo que empieza como una aventura de náufragos se acaba convirtiendo en un thriller psicológico al más puro estilo de Yellowjackets o Perdidos, donde el verdadero peligro no está en la selva, sino en los propios compañeros. Esta nueva versión de El señor de las moscas no busca reinventar la historia, sino demostrar por qué este viaje al instinto más primario sigue atrapando con la misma fuerza siete décadas después. En definitiva, una propuesta incómoda y directa que se convierte en el plan de sofá perfecto para devorar estos días.