Trump dice que la situación en Cuba es tan desesperada que al final "podría haber una toma amistosa" de la isla

Trump dice que la situación en Cuba es tan desesperada que al final "podría haber una toma amistosa" de la isla

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El despliegue naval en el Caribe y la operación que acabó con Nicolás Maduro en una cárcel de Nueva York puede acabar teniendo el efecto indirecto con el que Estados Unidos lleva soñando desde 1959: un cambio de régimen en Cuba. O al menos, un cambio total en las relaciones entre ambos países, similar quizás al que se ha producido con los herederos del ex presidente bolivariano.

La situación en la isla es desesperada, especialmente desde que se ha interrumpido la llegada de petróleo venezolano. Tan desesperada que el presidente estadounidense, Donald Trump, empieza a soñar con un escenario en el que su país acaba haciéndose con el control político y económico sin necesidad de un solo disparo.

"Les va muy mal, son una nación fallida por decirlo suavemente. He oído de Cuba desde que era un niño, pero... ahora puedo ver un cambio. Marco Rubio está lidiando con ello al más alto nivel. No tienen dinero, no tienen comida, no tienen petróleo. Es una nación en grandes apuros y quieren nuestra ayuda", ha afirmado este viernes Trump antes de subirse a su helicóptero en los jardines de la Casa Blanca.

Las palabras del presidente no han sido un pensamiento articulado, sino una improvisación mientras decenas de periodistas le preguntaban por política nacional, Bill Clinton, un posible ataque también con cambio de régimen en Irán o la crisis entre Afganistán y Pakistán. En ese contexto, Trump ha especulado con la posibilidad de que esa desesperación permita articular un diálogo y genere una relación de dependencia que cambie décadas de hostilidad, tensiones, enemistad, bloqueos, embargos y sanciones.

"El Gobierno cubano está hablando con nosotros. Tienen muchos problemas, no tienen dinero, no tienen nada, nos hablan... quizás pueda haber una toma amistosa de Cuba. Podríamos muy bien tener una después de muchos años lidiando con ellos... Tienen enormes problemas, sería algo muy positivo para la gente que fue expulsada de allí o peor, gente que quiere volver a Cuba y están muy contentos", ha dicho Trump.

Que el petróleo es la punta de lanza de esa estrategia y el vehículo principal no es ningún secreto. En los últimos días la Administración Trump ha dado permiso para empezar a facilitar los envíos de combustible al 'sector privado' cubano cubriendo las necesidades que antes satisfacía Caracas o México, ahora disuadida por las amenazas adicionales de aranceles a todo el que comercio con hidrocarburos con La Habana. De esa forma se genera un lazo de dependencia que inevitablemente daría a EEUU un poder y acceso que nunca tuvo con los hermanos Castro.

La situación no es en absoluto sencilla, y menos después de que el miércoles patrulleras cubanas abrieran fuego matando a un grupo de cubanos residentes en Florida que se adentraron en sus aguas en una lancha rápida, lo que ha llevado a lo congresistas hispanos y republicanos de ese estado a pedir una investigación y romper los pocos lazos abiertos.

El plan que encabeza Marco Rubio, hijo de cubanos que se fueron de la isla en los años 50 pero antes de la Revolución, incluye según informó el jueves Bloomberg autorizar la reventa de petróleo venezolano a Cuba. "El Departamento del Tesoro afirmó que su Oficina de Control de Activos Extranjeros implementaría una política de licencias favorable para casos específicos. Las ventas que benefician al gobierno cubano siguen prohibidas (...) La estrategia de Trump incluye asegurar a las compañías energéticas que pueden vender petróleo y combustible a pequeñas y medianas empresas cubanas privadas", explica la agencia citando a fuentes que pidieron no ser identificadas.

Estados Unidos ha mantenido un embargo comercial casi total sobre Cuba desde 1962. Al mismo tiempo, la salvaje crisis energética, que ha dejado a la isla con apagones de hasta 12 horas al día y sin combustible para aviones, ha propiciado que el Gobierno se abra a permitir que las empresas privadas importen combustible, aunque sea bajo ciertas condiciones.