Zacatecas: el campo en crisis
El campo zacatecano volvió a salir a la calle por lo mismo de siempre: el agua, ahora detenida en trámites. Campesinos tomaron vialidades en la capital para exigir la renovación de concesiones de pozos agrícolas, solo piden permiso para usar la que ya tienen.
La protesta se instaló frente a la Secretaría de Gobierno, encabezada por Rodrigo Reyes, y terminó bloqueando avenida Universidad. Cuatro horas después, nadie salió a dar respuestas ni a escucharlos. La escena refleja que, además de la escasez, los productores enfrentan una gestión que no resuelve en el gobierno de David Monreal.
La urgencia es regularizar concesiones para seguir extrayendo agua. El proceso se estancó. Las reuniones prometidas no llegan, los trámites se acumulan y el campo se seca mientras las puertas siguen cerradas.
Zacatecas depende del agua subterránea para sostener su producción agrícola y ganadera. Sin una concesión vigente, el pozo queda fuera de la ley y se pierde la única fuente para sembrar.
La tensión entre productores y la administración estatal lleva meses. Las cifras ya no alcanzan para contener el malestar. Esta nueva manifestación ocurre, además, tras el incendio en instalaciones de Segalmex, lo que volvió a encender la inconformidad en el sector.
Ante la falta de respuesta, los campesinos advirtieron que las protestas van a escalar. El bloqueo podría extenderse a otros puntos del estado para visibilizar la crisis del campo.
El problema es que la administración estatal no está resolviendo ni acompañando al sector en un tema básico. Sin agua no hay siembra, y sin concesión no hay forma legal de obtenerla.
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VERACRUZ: INFANCIA INTERRUMPIDA
En Veracruz, gobernado por Rocío Nahle, se registraron al menos 621 embarazos en niñas de 10 a 14 años durante 2024. El dato coloca al estado entre los primeros lugares a nivel nacional y vuelve a encender una alerta que no es nueva, pero sí persistente. No se trata sólo de cuántos casos hay, sino de lo que los acompaña: rezago educativo, abandono escolar y condiciones de vulnerabilidad que siguen sin atenderse de fondo.
Cuatro de cada diez de esas niñas no terminó la secundaria y apenas una proporción mínima logró concluirla. La escuela deja de ser un espacio de protección y se convierte en una ausencia. Ahí es donde el problema se profundiza, porque el embarazo infantil no llega solo, llega en contextos donde ya había señales de riesgo que no se atendieron a tiempo.
El fenómeno también expone fallas en la articulación institucional estatal. Salud, educación y protección infantil operan sin coordinación efectiva, lo que impide detectar y contener estos casos antes de que ocurran. Veracruz lleva años en esta tendencia y los números muestran que las estrategias actuales no están alcanzando.
Esta crisis para las niñas y adolescentes veracruzanas refleja un entorno donde las niñas siguen quedando fuera del sistema educativo y dentro de una estadística que se repite año con año.
Nos vemos a las 8 por el 8 de TV
POR SOFÍA GARCÍA
COLABORADORA
@SOFIGARCIAMX
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