Alejandro Werner, ex directivo del FMI: "Estados Unidos busca un alineamiento ideológico en América Latina"

Alejandro Werner, ex directivo del FMI: "Estados Unidos busca un alineamiento ideológico en América Latina"

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Alejandro Werner, director del prestigioso Georgetown Americas Institute, habla de la relación de Estados Unidos conAmérica Latina. La nueva política exterior estadounidense, señala a EL MUNDO durante su visita a Madrid para participar en un foro organizado por Casa América, está marcada por el uso de tres instrumentos en la región: el brazo militar, los salvavidas financieros y la diplomacia tradicional. El economista mexicano -estuvo al frente del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI- considera que hay un intervencionismo más directo en democracias más débiles y que Estados Unidos está premiando con financiación a los países alineados ideológicamente, como se ha visto en la Argentina de Milei, a la que ha concedido 20.000 millones de dólares.

Pregunta. ¿Qué mirada tiene en este momento Washington de América Latina?

Respuesta. La comunidad internacional tiene las esperanzas y las preocupaciones tradicionales con América Latina. La región está en la actualidad en una situación económica parecida a la que ha tenido en los últimos 10 años: con un crecimiento bajo, se espera que en promedio crezca este 2026 alrededor del 2%. La política se ha polarizado mucho y esto también afecta el crecimiento económico porque genera dudas sobre la sostenibilidad de los modelos económicos.

P. ¿Qué interés tiene la Administración Trump en una región con un crecimiento bajo y marcado por la inestabilidad?

R. Pondría como punto número uno que a EEUU le interesa que en la región vecina no existan riesgos de seguridad. Uno podría interpretar lo que se hizo en Venezuela, o incluso acciones en Colombia, como intervenciones para tratar de limitar la existencia de regímenes que puedan servir de base para acciones que generen riesgos de seguridad para EEUU. En segundo lugar, temas de política interna, migración, tráfico de drogas y crimen. Y el tercer tema de interés es lo que llaman los científicos políticos el great power competition: que el conflicto China-Estados Unidos en América Latina se desarrolla a través de la presencia económica China en sectores que a EEUU le interesa. Pero, más allá, a Washington le interesa exportar una visión del mundo que se alinee con la suya. Y, obviamente, eso pasa por influir a través de los instrumentos de política exterior, y a Trump le interesa que en América Latina se establezcan más gobiernos con una ideología afín. Se está viendo un regreso a gobiernos de derecha en la región y Estados Unidos lo ve con buenos ojos.

P. ¿La operación de EEUU en Venezuela, con la captura de Maduro, fue para proteger su seguridad o un pretexto para reafirmar su dominio sobre América Latina?

R. Yo diría que había muchos objetivos. Hay una señal muy clara de establecer que las estrategias y los métodos de la nueva política exterior de EEUU son otros y que son métodos mucho más directos, utilizando el recurso militar mucho más temprano. EEUU percibía que se podía generar un clima en el que eventualmente sus enemigos podían establecer su base de operaciones. La Historia nos dirá que objetivos ha perseguido la Casa Blanca.

P. ¿Qué es la llamada 'Doctrina Donroe'?

R. Con diferentes instrumentos, EEUU está tratando de ejercer influencia para generar un alineamiento ideológico en América Latina, como se está haciendo en el resto del mundo. En países de América Latina con democracias sólidas y bien establecidas y con economías fuertes es más difícil esa intervención.

P. ¿Cómo está premiando Estados Unidos las lealtades ideológicas?

R. El caso más claro fue el préstamo swap al Gobierno de Argentina después de unas elecciones provinciales en otoño de 2025 en las que la formación de Milei tuvo un resultado muy negativo, lo que generó una gran preocupación de los mercados. Aquella volatilidad financiera fue contrarrestada con ese crédito. Es el caso más claro de apoyo a estas lealtades. Se vio la disposición de EEUU de moverse más rápidamente con un aliado ideológico que como se movería con otros. La cercanía con gobiernos como los de El Salvador o Ecuador también está llevando algunos acuerdos que tienen compensaciones financieras. EEUU está operando de manera discrecional con lo que tiene, pero claramente está ayudando a los países con los que tiene una afinidad ideológica.

P. ¿Ya no se mide la política exterior de Estados Unidos en términos de cooperación?

R. Es una mezcla de elementos. Hay instrumentos nuevos y muy poderosos como la operación militar. Hay instrumentos nuevos en la parte financiera como vimos en Argentina y también está el uso de la negociación tradicional, como vemos en el caso de México o Brasil. En el fondo también existe el uso de instrumentos tradicionales vía el ámbito multilateral. Yo no dudo de que, como siempre ocurre, en la negociación que ahora está teniendo el Gobierno de Milei con el FMI, Estados Unidos manda señales e influye en la manera que cree conveniente para sus intereses. Los instrumentos militares habían pasado a quinto orden en las últimas décadas. Pero ahora vuelven de manera clara y visible. Y estamos viendo el resurgimiento de estos instrumentos financieros después de mucho tiempo de que no habían sido usados.