'Objetivo Ankara' o cómo dar forma a la nueva OTAN
Cuando el neerlandés Mark Rutte anunció el pasado verano que la Cumbre de la OTAN de 2026 se celebraría los días 7 y 8 de julio en Ankara, sentenció: "En este encuentro los líderes seguirán haciendo de la OTAN una Alianza más fuerte, más justa y más letal". A dos meses de su celebración, todo apunta a que las palabras del secretario general -al que tristemente siempre asociaremos a su "daddy" ("papi") a Donald Trump- pueden saltar por los aires.
El elefante en la habitación será la posible salida de Estados Unidos de la Alianza Atlántica. Fuentes directas de la OTAN involucradas en la organización de la cumbre aseguran, a día de hoy, que "EEUU permanecerá en la Alianza Atlántica". Para calmar aún más los ánimos ponen como ejemplo la actitud del embajador estadounidense, Matthew Whitaker, quien, pese a ser un leal servidor del 'trumpismo', susurra al oído de Donald Trump que resulta indispensable seguir asociado a 31 aliados comprometidos en el ámbito militar. "América primero, pero no América sola", sería el mantra que repite Whitaker al presidente republicano. Y a ello se aferran en el seno de la OTAN. Esto es, que, aunque Washington decida tener menos peso en este club defensivo, al menos permanezca el máximo tiempo posible y mantenga su compromiso.
Los países europeos activan mientras tanto un plan B. Se trata de la anunciada europeización de la OTAN, que en realidad ya está en marcha. De hecho, los principales implicados que están dando forma a esta nueva estructura se encuentran debatiendo cómo llamarla: ¿pilar europeo? ¿la OTAN europea? En breve lo descubriremos. Lo que sí se sabe es que consiste en asumir más responsabilidad y aumentar la contribución europea. En este punto, España sigue con su 'no' al 5% del PIB, pero formará parte de la iniciativa bajo el paradigma de que su aportación será en forma de "capacidades" y no de "gasto".
Ahora bien, ¿cuál será el factor clave del éxito o del fracaso de la cita en Ankara? Se resume en una palabra: confianza. Si se pierde, el batacazo será histórico. Así que todo girará en preservarla. ¿Cómo? Haciendo llegar a Trump el siguiente mensaje: los socios europeos seguirán comprometidos con el aumento del gasto en Defensa, asumirán más carga dentro de la Alianza y, en última instancia, todos nos necesitamos, pues la seguridad de Europa es también la de EEUU.
Muchos países europeos son conscientes, a su vez, de que un resultado favorable en Ankara les generará un cierto malestar interno, especialmente a aquellos que sufren el avance del populismo. Y es que aumentar las capacidades militares europeas exige un desembolso, lo que coloca una 'espada de Damocles' sobre la inversión social y el Estado del Bienestar. Esto proporciona a los populistas una munición perfecta para cuestionar a los gobiernos y canalizar el descontento ciudadano en su propio beneficio electoral.
El eje franco-alemán es el primero que está a merced de estos extremismos, pero parece decidido a dar los pasos necesarios para que la OTAN en modo alguno desaparezca. Y al igual que París y Berlín, Estocolmo, Varsovia... La amenaza latente de la vecina Rusia sigue estando muy presente. De ahí que las capitales europeas están dispuestas a hacer sacrificios para que no se desintegre su alianza defensiva colectiva más poderosa y coercitiva.
El presidente de EEUU no lo está poniendo fácil con su festival de anuncios: retirada de tropas de Alemania, reproches a los aliados europeos por no participar en la guerra de Irán... "¡La OTAN no estuvo ahí para nosotros y no estará en el futuro! ¡Es un tigre de papel!", ha clamado en redes sociales. En la actualidad, si Trump estará presente o no en Ankara es aún un misterio. El líder MAGA se muestra reacio a cruzar de una orilla del Atlántico a la otra del Mediterráneo, pero, según el ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan, el "respeto personal" que el mandatario estadounidense profesa a su homólogo Recep Tayyip Erdogan puede empujarle finalmente a subirse al Air Force One.
Para esquivar situaciones de tensión similares, la agencia Reuters informaba de que la OTAN está considerando poner fin a la práctica de celebrar cumbres anuales. De este modo, no sólo se evitaría la intriga sobre la posible asistencia del inquilino de la Casa Blanca, sino también -en caso de que finalmente acudiera- posibles choques innecesarios.
El desafío de Europa dentro de la OTAN es enorme. No se trata sólo de lidiar con el 'daddy' de la Alianza, sino de transformar el armazón de una alianza militar y política construida durante décadas en torno al liderazgo estadounidense, desde la logística y la inteligencia hasta los máximos mandos militares. Sin embargo, el ánimo es firme. Y las declaraciones también. Basta con repasar las pronunciadas en los últimos días por tres grandes figuras europeas. "La transformación está ocurriendo" (Alexander Stubb, presidente de Finlandia); "Hemos tomado nota" (Radoslaw Sikorski, viceprimer ministro polaco); "La OTAN debe volverse más europea para seguir siendo transatlántica" (Boris Pistorius, ministro de Defensa de Alemania).