Arturo Izaguirre, historia de ensueño

Arturo Izaguirre, historia de ensueño

Arturo le va a las Chivas, desde siempre, por culpa de su abuelo. Cuando le entendió al futbol americano no hizo mejor las cosas; es fan de los 49ers de San Francisco. A pesar de todo, es buen sujeto, amable y amigable, alguien apasionado que comparte con extraños el gusto por los deportes.

Es curioso cómo funcionan las cosas; por muy irónico que resulte, uno no decide a quién irle, le va a quien le va, por algo o por lo que sea. Él le va a los 49ers por una taza que le regalaron sus padres y por el Fantasy, ese que siempre ganan aquellos bendecidos con una flor en el culo.

“Siempre fui futbolero, siempre me gustó el futbol mexicano. Cuando la gente me preguntaba, le decía que le iba a los 49ers, por la taza, pero no sabía nada. Después un amigo me invitó a un Fantasy porque les faltaba uno”, recordó Arturo Izaguirre en entrevista con El Heraldo de México.

Algunos dicen que si vas a hacer algo, lo hagas bien, y así fue. Se enganchó con el juego, aprendió las reglas y obligó a sus papás a ver los partidos. Dicha decisión desencadenó en un viaje a Las Vegas, en febrero de 2024, al Super Bowl LVIII entre los 49ers y los Chiefs de Kansas City.

“Cuando San Francisco le ganó a los Lions era mi cumpleaños (28 de enero). Al final del partido, mis papás sacaron una hoja blanca y dijeron que era mi regalo: decía que era un boleto para el Super Bowl. Una semana después lo compré en reventa y mi papá me dijo que fuera a vivir la aventura”.

“Fui solo y fue raro porque había ido muy pocas veces a Estados Unidos. Perdieron los 49ers, pero me ayudó a conectar mucho porque estuve con gente que le gusta algo que a mí me apasiona demasiado. Fue una gran experiencia que me dio la oportunidad de conocer muy buenos amigos”.

Su mamá le dijo que hiciera de ello una tradición, y él entiende la vida de una manera bastante sensata: “A pesar de que hagas las cosas muchas veces, las experiencias son diferentes. He tenido la bendición de ir antes, pero siento la misma emoción en cada momento”.

El estar en el Super Bowl implica un gasto mayúsculo —entre 250 y 300 mil pesos por año (con vuelos, hospedaje, comidas y un acceso al estadio)—. No obstante, es una experiencia compartida, con su familia al volver a casa y con la gente que conoce en cada uno de los destinos.

El plan de este año era ir con ellos, si clasificaban los 49ers. No fue así, pero, cuando no está tu equipo, a veces se presentan más oportunidades. En 2025, por ejemplo, conoció al entonces novato Drake Maye, QB de los campeones Patriots de Nueva Inglaterra.

“En Nueva Orleans conocí a más de 25 jugadores. Platiqué con ellos y fue muy especial. Con Maye estuve lanzando balones. Fue diferente, a pesar de que no llegó mi equipo, esos momentos fueron lo máximo”, señaló Arturo, casi casi buen amigo del casi Jugador Más Valioso.

Una de las más grandes virtudes del ser humano es no perder la capacidad de asombro, y quienes la poseen son más afortunados de lo que piensan. Arturo es de ellos, un tipo noble que disfruta de los instantes como se debe, sin pensar mucho en nada que no sea ese momento.

Imagen: Especial

“Es bonito decir que conocí a un QB que va a jugar el Super Bowl. Es bonito compartir las fotos con ellos. Es un tipo muy sencillo, estaba emocionado de estar ahí (en la NFL). Él me preguntó si estaba emocionado por el Super Bowl, le dije que estaba emocionado por estar platicando con él”. 

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