Capitaliza Trump atentado en gala de prensa

Capitaliza Trump atentado en gala de prensa

Tras el intento de irrupción armada del sábado en la cena anual de los corresponsales de la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su entorno político transformaron el incidente en un argumento para impulsar agendas pendientes, en particular el proyecto de un nuevo salón de baile presidencial valorado en 400 millones de dólares y suspendido por orden judicial.

El incidente ocurrió cuando un hombre armado intentó irrumpir en el perímetro de seguridad del hotel Washington Hilton, donde se celebraba el evento que reúne a la élite política y mediática de la Unión Americana. El sospechoso portaba una escopeta, una pistola y cuchillos, y quedó detenido tras un intercambio de disparos con agentes federales.

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El salón de baile, prioridad inmediata para Trump

Pocas horas después de su evacuación del hotel Washington Hilton, el inquilino de la Casa Blanca publicó en Truth Social que el incidente "nunca habría ocurrido" con el "salón de baile ultrasecreto militarmente" en construcción en la Casa Blanca. Sin embargo, la cena de la Asociación de Corresponsales es un acto privado, organizado por una entidad independiente y celebrado tradicionalmente fuera de la residencia presidencial.

La línea estuvo replicada por el fiscal general interino, Todd Blanche, quien envió una carta al National Trust for Historic Preservation —demandante en el litigio por la obra— pidiendo el desistimiento "voluntario" de la querella. Los senadores republicanos Lindsey Graham y Tim Sheehy anunciaron ayer iniciativas para autorizar y financiar el salón por vía legislativa, eludiendo la ruta judicial.

En octubre pasado, el mandatario republicano ordenó demoler el Ala Este de la Casa Blanca para edificar el recinto, con capacidad para mil personas y financiado mediante donaciones privadas no reveladas.

El presidente como blanco histórico

En paralelo al empuje legislativo, el mandatario republicano articuló una lectura del episodio que lo inscribe en una genealogía de presidentes asediados. En conferencia de prensa la noche del sábado, aún de esmoquin, comparó su situación con la de Abraham Lincoln, asesinado en 1865, y sostuvo que los mandatarios "que tienen más impacto" son contra los que "se apunta".

Al día siguiente, en Fox News, redondeó la idea. "Odio decir que me siento honrado", afirmó, mientras buscaba proyectarse como presidente histórico.

En la misma intervención vinculó el ataque a su determinación de continuar la ofensiva militar contra Irán, aunque descartó una motivación directa.

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Es el tercer incidente de seguridad contra el mandatario en dos años, tras los intentos en Butler (Pensilvania, julio de 2024) y en su club de golf de Florida dos meses después.

La elección del Washington Hilton ofreció además un paralelismo aprovechable. Frente a ese mismo hotel, en marzo de 1981, Ronald Reagan resultó herido en un atentado.

Aliados externos amplificaron el encuadre. El presidente del Comité Nacional Republicano, Joe Gruters, atribuyó el ataque a "una izquierda radicalizada", sin presentar evidencia que lo sustentara.