Cortés, Ayuso y la memoria histórica

Cortés, Ayuso y la memoria histórica

Las pretensiones colonialistas de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se toparon con el rechazo de la gente. Quiso convertir en héroe de México a quien invadió, mató y sometió a la esclavitud a los dueños originarios de estas tierras. Pero terminó despertando la memoria histórica.

Antonio Díaz Soto y Gama nos dice:
A Hernán Cortés... sólo me toca estudiarlo desde un punto de vista: el que se refiere a su responsabilidad como implantador de las encomiendas en el territorio de la Nueva España (...) La esencia toda, la médula de la estructura colonial, por lo menos en lo económico, está en el régimen de las encomiendas y de los repartimientos: allí está su espíritu, allí está su resorte. Allí también la sustentación del parasitismo de los dominadores (...) A esto en el fondo, y dígase lo que se diga en contrario, se reduce la encomienda, así como su inmediato sucesor 'el repartimiento', dentro del que la explotación del indio se exhibe ya sin careta”.

Enrique Semo nos recuerda:
“El conquistador no viene a América para ser comerciante o agricultor, viene a señorear... Lo que quiere es oro para llevar a España... Por eso, ya desde las primeras batallas Hernán Cortés permitió herrar y esclavizar a indígenas, sin exceptuar a mujeres y a niños, y como eso tampoco fue suficiente... repartió encomiendas. La prisa y la violencia del conquistador para moldear la nueva realidad de acuerdo con sus objetivos no conoció límites y tuvo efectos fatales para los indígenas... En las tres primeras décadas de 1521 a 1540, el oro y la plata provino del pillaje, el robo y el asesinato”.

Federico Navarrete nos recuerda:
“... los españoles lograron sobreponerse al ataque militar de otomíes y tlaxcaltecas, pero no debido a ninguna 'superioridad' tecnológica o militar... sino al carácter impredecible e incontrolable de la violencia que los conquistadores estaban dispuestos a practicar. Al cabo de varios días de batalla, cuando la mayoría de sus hombres ya estaban heridos y agotados, Cortés optó por una medida desesperada. Aprovechando las treguas nocturnas en los ataques tlaxcaltecas, organizó una serie de incursiones para atacar y saquear poblaciones cercanas, provocando múltiples bajas a la población civil que dormía en sus casas”.

Hernán Cortés mismo narra la batalla de Yecapixtla:
“y los enemigos se vieron de vencida, fue tanta la matanza de ellos a manos de los nuestros, y de ellos despeñándose de lo alto, que todos los que allí se hallaron afirman que un río que cerca casi aquel pueblo por más de una hora fue teñido de sangre”.
No señora Ayuso. Cortés no es un héroe mexicano. Es símbolo de codicia, despojo y genocidio. Valores del franquismo y la ultraderecha española. Eso sí. 

POR MARTÍ BATRES GUADARRAMA

DIRECTOR GENERAL DEL ISSSTE

@MARTIBATRES

EEZ