Cuba, en la mira del Pentágono pero con respaldo chino

Cuba, en la mira del Pentágono pero con respaldo chino

El Departamento de Defensa de Estados Unidos intensificó discretamente la planificación de posibles operaciones militares en Cuba, en caso de que el presidente Donald Trump ordene intervenir en la isla. La revelación, publicada esta semana por USA Today a partir de fuentes anónimas, llega en un momento en que Beijing ya advirtió que respaldará a La Habana frente a cualquier injerencia externa, configurando un escenario de tensión con implicaciones geopolíticas que trascienden el Caribe.

El Pentágono respondió al medio estadounidense con un comunicado en el que confirmó que prepara una serie de contingencias y permanece listo para ejecutar las órdenes presidenciales. En paralelo, dos fuentes anónimas familiarizadas con el asunto revelaron al rotativo la existencia de directrices internas de planificación operativa, cuyo contenido la institución no ha desmentido.

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Horas antes, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Guo Jiakun, afirmó que Beijing "se opone firmemente a la diplomacia coercitiva" y respaldará a Cuba en la defensa de su soberanía frente a cualquier injerencia externa.

En la misma línea, Hu Zhaoming, portavoz del Partido Comunista chino, exigió a Washington el cese "inmediato" del bloqueo, las sanciones y cualquier forma de presión sobre la isla, y ratificó que Beijing continuará brindando asistencia a La Habana "dentro de sus capacidades y a su manera".

Escalada de tensiones

La crisis entre Washington y La Habana se recrudeció desde enero, cuando fuerzas estadounidenses capturaron al entonces presidente venezolano Nicolás Maduro en Caracas —en ese operativo murieron 32 militares cubanos que lo custodiaban— y la administración Trump suspendió los envíos de petróleo a Cuba desde Venezuela, privando a la isla de su principal fuente de crudo. La medida desató una crisis energética en la nación de 9.6 millones de habitantes, que ya arrastraba seis años de penurias económicas sin precedentes.

Las declaraciones de Trump han escalado progresivamente. En febrero afirmó que Washington podría llevar a cabo una "toma amistosa" de Cuba. En marzo sostuvo que podía "hacer con ella lo que quiera", y el 13 de abril, desde la Casa Blanca, sugirió que su gobierno podría "pasar por Cuba" una vez concluido el conflicto con Irán.

Respuesta cubana

La viceministra de Asuntos Exteriores, Anayansi Rodríguez Camejo, descartó esta semana negociar el sistema político de la isla o el liderazgo estatal, pero reconoció áreas de diálogo posible como el combate al narcotráfico y el crimen organizado. Díaz-Canel había confirmado en marzo conversaciones exploratorias entre ambas capitales, describiéndolas como un intento de "encontrar soluciones a través del diálogo sobre las diferencias bilaterales".

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En paralelo, el respaldo externo ha comenzado a traducirse en apoyo energético. Rusia anunció el envío de un segundo buque con petróleo a la isla, tras un primer cargamento descargado a finales de marzo, lo que contribuye a amortiguar el impacto de las restricciones energéticas.

Internamente, el gobierno cubano aceleró reformas económicas: en abril abrió la comercialización agrícola al sector privado —hasta entonces monopolio estatal—, autorizó empresas mixtas y permitió a la diáspora invertir en la isla, medidas que analistas interpretan como señales de flexibilización ante la crisis.