Partidos: simulación democrática
En México, la democracia es un discurso hacia afuera, pero una práctica inexistente hacia adentro de los partidos.
Basta revisar cómo se toman las decisiones. En el Partido del Trabajo, Alberto Anaya mantiene el control absoluto desde hace décadas. En Movimiento Ciudadano, Dante Delgado regresa para definir candidaturas y rutas políticas. En el Verde, el poder sigue concentrado en Jorge Emilio González y su círculo cercano. Y en el PRI, Alejandro Moreno no sólo controla el partido, sino que ha conducido su desgaste a partir de decisiones cerradas.
Morena, por su tamaño, empieza a mostrar otra cara del mismo problema: disputas internas, grupos enfrentados y una toma de decisiones que, aunque se reviste de procesos, termina concentrándose en unas cuantas manos. En el PAN la historia no es distinta: corrientes, acuerdos cupulares y candidaturas definidas más por negociación que por competencia real.
Es decir, la democracia que exigen hacia afuera simplemente no existe puertas adentro.
Y lo que viene en 2027 lo va a dejar aún más claro. Estarán en juego 17 gubernaturas, la renovación de la Cámara de Diputados, congresos locales, alcaldías en la Ciudad de México y más de 2 mil 400 municipios en todo el país. Un rediseño completo del poder político territorial.
La pregunta es: ¿Quién va a decidir quiénes compiten?
Aunque hoy todos los partidos hablan de “candidaturas ciudadanas”, en realidad es una estrategia para maquillar decisiones tomadas. Vender cercanía con la gente cuando la confianza en los partidos está en su punto más bajo, pero sin soltar el control.
No es apertura, es simulación, la regla es la misma: el poder no se vota, se reparte.
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TECÁMAC: SACRIFICIOS DE ANIMALES
La activista animalista Zyanya Polastri dio a conocer que la hoy senadora de Morena, Mariela Gutiérrez Escalante, durante su gestión como alcaldesa de Tecámac —en dos periodos— sacrificó a por lo menos 10 mil animales, entre perros y gatos, a lo largo de seis años. El señalamiento, además, apunta directamente a la forma en la que se realizaron.
El tema tomó fuerza tras la difusión en redes de un video en el que la propia senadora discute con funcionarios de la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México. Es justo en esa grabación donde reconoce que durante su gestión se practicó el sacrificio de animales en el Centro de Bienestar del municipio; es decir, no niega el hecho de fondo.
Esos sacrificios no sólo habrían sido masivos, sino que violarían la NOM-033-ZOO-2014, que establece con claridad que no se puede sacrificar a animales sanos por negligencia o por falta de recursos. Ahí el tema deja de ser un asunto de control animal para convertirse en algo mucho más grave.
Los propios funcionarios de la Procuraduría señalan que las órdenes no se ajustaron al marco legal, se realizaron sin diagnóstico previo y sin personal capacitado; es decir, sin condiciones justificables; los animales no estaban enfermos ni representaban un riesgo para la población.
Y aunque la senadora no niega el hecho de fondo, al contrario, reconoce que hubo sacrificios y asegura que existen registros en los libros oficiales, se justifica e intenta acotar la cifra, al sostener que fueron alrededor de 2 mil 500 animales que —según su versión— están en entrega-recepción.
Pero incluso tomando como válidas sus propias cifras, el problema no desaparece.
La discusión ya no es de números, sino de la violación a una Norma Oficial Mexicana que establece los métodos para dar muerte a los animales domésticos y silvestres, y que no se respetó.
Si no fuera suficiente, en paralelo, Mariela Gutiérrez ha sido señalada con observaciones en fiscalización que apuntan a su gobierno y que escalarían en las próximas semanas.
Lo que viene puede convertirse en una bomba que mantenga a Mariela Gutiérrez en el reflector rojo del escenario político del Estado de México.
Nos vemos a las 8 por el 8 de TV
POR SOFÍA GARCÍA
COLABORADORA
@SOFIGARCIAMX
MAAZ