David Summers revela su rincón más íntimo de Madrid que cambió la historia de los Hombres G
Icono de los 80, voz de varias generaciones, David Summers mira hacia atrás con nostalgia y hacia adelante con ilusión. Repasa el Madrid que le vio empezar, reflexiona sobre cómo ha cambiado la ciudad y revela qué lugar, qué energía y qué símbolo blanco jamás borraría de su corazón.
Cuenta que ahora es más de ponerse un McAllan en casa con Frank Sinatra de fondo que de otra cosa, pero hubo un tiempo en el que “quemaba” esquinas y cerraba el Rowland, el bar del Parque de las Avenidas donde nació todo. Así, por cierto, se llama su último disco, y él es David Summers, el líder de los míticos Hombres G. Míticos porque lo son, porque son emblema de los 80s, aquellos años en los que se decía aquel legendario “Madrid me mata”, pero que a él, sin embargo, siempre le ha dado la vida. A punto está de casarse de nuevo, por cierto, y de volver a llenar el Bernabéu. Y tiene gracia, porque si algo no cambiaría de esta ciudad “bonita, cosmopolita y libre”, es su adorado Real Madrid.
Cuéntame, ¿qué pasaba en la esquina del Rowland que merezca tanto el título de un disco?
El Rowland fue nuestro punto de partida, donde nos reuníamos con amigos para beber cerveza, enamorarnos y emborracharnos por primera vez, donde escuchábamos buena música y soñábamos con lo que queríamos que fuera nuestra vida y nuestra carrera profesional. Por supuesto que no podíamos ni imaginar en aquellos primeros años todo lo que luego la vida nos regaló.
¿Madrid ha cambiado mucho o has cambiado tú?
Madrid ha cambiado mucho, por supuesto, como todo, como el mundo entero. Yo también he cambiado, pero me siento mejor que nunca, como artista y como persona. Los años pesan, pero también te enseñan a valorar lo importante de la vida y cuidarlo como un tesoro: la salud y el amor.
¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?
Yo he tenido tiempos pasados emocionantes y maravillosos, pero para mí, lo mejor está siempre por llegar.
Entonces, se decía Madrid me mata… ¿Nos sigue matando?
A mí no, a mí me da la vida. Cada vez estoy más enamorado de esta ciudad.
La movida, las pelis de Almodóvar, las crestas… ¿Tenemos muy mitificado Madrid o era para tanto?
Estuvo bien, fueron unos años muy intensos y muy interesantes culturalmente. La Movida fue el germen de muy buenos artistas de todo tipo, pero también es verdad que se suele sobredimensionar un poco.
Nuestro público de Madrid es el mejor del mundo
¿Ser de Madrid es un orgullo o una chulería más?
Es un orgullo y me siento muy agradecido.
¿Qué da Madrid que no ofrece ninguna otra ciudad del mundo?
Lo mejor es su gente, sin duda.
¿Qué no cambiarías de Madrid, por muy castizo o absurdo o equivocado que sea, pero que sin embargo, te reconcilia con la ciudad?
El Real Madrid.
¿El secreto del éxito de Hombres G es ese espíritu despreocupado y feliz que se contagia?
Madrid es una ciudad bonita, cosmopolita y libre
Yo creo que es porque hemos acumulado un montón de canciones muy bonitas, que significan mucho para nuestros fans de España y de todo el mundo, que les trasladan a momentos muy felices. El poder evocativo de la música es algo increíble, que no consiguen otras artes. También es cierto que conseguimos transmitir muy buen rollo, no entendemos nuestro trabajo de otra manera, nos sentimos muy felices de poder hacer feliz a la gente.
Cuando llenáis el Bernabéu y miles de personas corean con vosotros Venecia o Marta tiene un marcapasos, ¿A uno qué se le pasa por el cuerpo?
Es difícil de explicar, es una mezcla de orgullo, ternura, satisfacción y, sobre todo, agradecimiento. Una energía muy bonita me pasa por el cuerpo.
¿De Madrid al cielo?
Espero que sí. Crucemos los dedos...

