Jeffrey Epstein sacude élites de ambos lados del Atlántico
Ya pasaron casi siete años desde que Jeffrey Epstein fue hallado muerto en una prisión de Nueva York, sin embargo, su nombre no ha perdido repudio en la esfera pública. La publicación, el 30 de enero, de 3.5 millones de documentos, correos electrónicos, fotografías y videos por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos volvió a colocar bajo escrutinio a políticos, empresarios, diplomáticos, académicos y miembros de casas reales que tuvieron contacto con el financiero.
Epstein fue condenado en 2008 por solicitar prostitución a una menor y murió en 2019 mientras esperaba juicio por tráfico sexual de menores. Su entorno incluyó a Ghislaine Maxwell, sentenciada en 2022 a 20 años de prisión por ayudar a reclutar y explotar a menores. La sola mención de un nombre en los archivos no implica conducta ilícita, pero la exposición pública ha generado consecuencias políticas y reputacionales en varios países.
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Crisis política en Reino Unido
En Londres, el caso derivó en la mayor crisis del gobierno de Keir Starmer desde su llegada al poder en julio de 2024. El primer ministro enfrenta cuestionamientos por haber nombrado a Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos a finales de ese año, pese a sus vínculos con Epstein.
Mandelson aparece miles de veces en los documentos y fue destituido en septiembre de 2025. La controversia provocó la salida de colaboradores cercanos de Starmer, incluido el secretario del gabinete, Chris Wormald. Downing Street, sede del gobierno de Reino Unido, se comprometió a publicar los documentos relativos al proceso de nombramiento y destitución.
Realeza bajo presión
El escándalo vuelve a salpicar a Andrew Mountbatten-Windsor, el príncipe Andrés, previamente despojado de títulos por sus vínculos con Epstein. En las nuevas revelaciones figura una fotografía que lo muestra inclinado sobre una mujer recostada. La policía británica investiga además una posible filtración de documentos confidenciales cuando ejercía como enviado comercial del gobierno. Su exesposa, Sarah Ferguson, también es mencionada por su cercanía con el financiero.
En Noruega, la princesa Mette-Marit admitió haber intercambiado cientos de correos con Epstein entre 2011 y 2014. En un comunicado afirmó lamentar profundamente esa relación. Paralelamente, la policía abrió una investigación contra el ex primer ministro Thorbjørn Jagland por sospechas de “corrupción agravada” vinculadas a contactos pasados con el financista, así como sobre la diplomática Mona Juul y su esposo Terje Rød-Larsen. Los investigadores examinan los vínculos de Jagland cuando presidía el Comité Nobel y era secretario general del Consejo de Europa.
Investigaciones en Francia y Brasil
En Francia, el canciller Jean-Noël Barrot remitió a la justicia presuntos hechos que implican al diplomático Fabrice Aidan y ordenó una investigación administrativa. La empresa Engie informó que suspendió al funcionario tras la difusión de elementos relacionados con un periodo anterior a su incorporación. El exministro de Cultura Jack Lang dimitió de la dirección del Instituto del Mundo Árabe tras la revelación de sus vínculos con Epstein.
En Brasil, la Fiscalía abrió una investigación sobre posibles nexos de la red en el país. La prensa local recuperó correos en los que Epstein exploraba la compra de una agencia de modelos para “tener acceso a chicas” y discutía la posibilidad de obtener ciudadanía brasileña. La investigación tramita bajo secreto de sumario.
Impacto en Estados Unidos
En Estados Unidos, la repercusión alcanza a figuras de alto perfil. Bill y Hillary Clinton aceptaron comparecer ante un comité del Congreso tras amenazas de desacato. El expresidente ha negado conducta indebida más allá de haber volado en el avión privado de Epstein. Donald Trump aparece mencionado en los archivos y sostiene que es víctima de una conspiración. Bill Gates declaró lamentar el tiempo que pasó con el financiero, mientras nuevos análisis de correos describen reuniones orientadas a la creación de un fondo filantrópico global.
El nombre del filósofo y lingüista Noam Chomsky también figura en los documentos. Se registran intercambios de mensajes entre 2018 y 2019, así como un pago de 20 mil dólares por un “desafío lingüístico” y una transferencia de aproximadamente 270 mil dólares que su entorno atribuye a fondos propios gestionados con asistencia técnica. Su esposa difundió una carta en la que calificó el vínculo como un error de juicio. Los archivos además muestran que Epstein buscó facilitar contactos políticos, incluido un acercamiento entre Chomsky y Steve Bannon.
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El secretario de Comercio, Howard Lutnick, admitió haber visitado la isla de Epstein en 2012, aunque negó vínculos cercanos. Legisladores de ambos partidos pidieron su renuncia por contradicciones con declaraciones previas, mientras la Casa Blanca mantiene su respaldo.
Cultura y deporte en la mira
En el ámbito deportivo y del entretenimiento, Casey Wasserman, presidente de Los Ángeles 2028, enfrenta cuestionamientos por correos intercambiados con Ghislaine Maxwell en 2003. La cantante Chappell Roan anunció que abandonó su agencia tras la publicación de los archivos. El exfutbolista Franck Ribéry, citado en un documento, anunció acciones legales al considerar falsas las insinuaciones en su contra.
La publicación masiva de documentos no equivale a una imputación penal automática. Sin embargo, ha reactivado investigaciones, renuncias y presiones políticas en Europa y América. La red de contactos construida por Epstein continúa proyectando efectos en ambos lados del Atlántico, años después de su muerte.