Meloni impulsa el bloqueo naval para blindar las fronteras italianas entre críticas de las ONG: "Esto no es seguridad, es inhumanidad"

Meloni impulsa el bloqueo naval para blindar las fronteras italianas entre críticas de las ONG: "Esto no es seguridad, es inhumanidad"

Actualizado

A un mes del referéndum constitucional que supondrá un punto de inflexión de cara a las elecciones generales de 2027, Giorgia Meloni da un paso al frente para mostrar que su Gobierno puede blindar las fronteras de Italia y lo hace aprobando un nuevo paquete de medidas para reforzar el control de los flujos migratorios en el Mediterráneo Central. El proyecto de ley pretende "garantizar una gestión más rigurosa de los flujos migratorios". Traducido: el Ejecutivo se reserva la posibilidad de impedir que las ONG trasladen a Italia a migrantes si las llegadas aumentan. Al tratarse de un proyecto de ley -una iniciativa normativa impulsada por el Gobierno que deberá recibir el visto bueno definitivo del Legislativo-, Meloni ha pedido al Parlamento italiano que apruebe las medidas con rapidez.

El texto da luz verde a la expulsión de extranjeros que cometen delitos en territorio italiano y relanza el plan de deportaciones a Albania. La estrategia de Meloni -a pocas semanas, además, del nacimiento de un nuevo partido de extrema derecha en Italia, Futuro Nacional, fundado por Roberto Vannacci- pasa por proyectar la imagen de un país que blinda sus fronteras y limita el acceso por vía marítima, en un contexto en el que esa nueva formación aspira a capitalizar el descontento de los sectores más duros del electorado.

Para la primera ministra, el paquete de medidas migratorias es "muy significativo" para "reforzar el contraste contra la inmigración ilegal masiva y los traficantes de seres humanos". La inquilina del Palacio Chigi habla de "un 60% menos de desembarques", sin precisar que esa reducción está relacionada con la llegada extraordinaria de más de 157.000 migrantes en 2023. Italia sigue registrando, no obstante, una entrada estructural de más de 66.000 migrantes al año, como muestran las cifras del Ministerio del Interior correspondientes a 2024 y 2025.

El concepto de bloqueo naval lleva acompañando a Meloni desde que su etapa en la oposición. Ahora, ya como jefa del Gobierno, vuelve a invocarlo más como una medida simbólica que efectiva, ya que su aplicación no será automática. Deberá justificarse a propuesta del ministro del Interior, Matteo Piantedosi, y contar con la aprobación del Consejo de Ministros ante "graves amenazas para el orden público o la seguridad nacional", supuesto en el que se podrá interrumpir "el cruce del límites de las aguas territoriales" italianas.

El Ejecutivo podrá aplicar las restricciones propias de un bloqueo naval sobre la base de "riesgos concretos de terrorismo, infiltración de terroristas en el territorio italiano, presión migratoria extraordinaria que comprometa la seguridad de las fronteras o emergencias sanitarias de relevancia internacional", entre otros motivos. La medida extraordinaria tendrá una duración inicial de 30 días y podrá prorrogarse hasta un máximo de seis meses. Las multas para quienes incumplan el bloqueo oscilarán entre 10.000 y 50.000 euros. En caso de reincidencia, las autoridades podrán proceder al secuestro de la embarcación.

Las ONG humanitarias que se dedican al rescate de migrantes y refugiados en el Mediterráneo Central no han tardado en reaccionar. La organización humanitaria alemana Sea Watch, que opera regularmente en el Mediterráneo Central, considera que "el bloqueo naval es una perversión del derecho", según su portavoz Giorgia Linardi. En declaraciones realizadas en las últimas horas, sostiene que "el Gobierno italiano considera una amenaza grave a las personas que huyen y a quienes salvan vidas en el mar". "El verdadero peligro es quien abusa de su poder para pisotear los derechos y la libertad", declaró.

"Es repugnante tratar a hombres, mujeres y niños que huyen de la pobreza y la persecución como un peligro para el Estado", escribió, por su parte, Sea Watch Italia en sus redes sociales. "Es cobarde devolver a las personas a países que los persiguen. Esto no es seguridad, es inhumanidad. Redoblaremos nuestros esfuerzos para salvar a quienes arriesgan su vida en el mar".