Desfila la marcha fúnebre de My Chemical Romance

Desfila la marcha fúnebre de My Chemical Romance

La marcha fúnebre de My Chemical Romance desfiló por la CDMX trayendo consigo una serie de recuerdos que evocaron a la juventud de inicios del siglo XXI, aquella que se distinguió por el uso de rímel, sombras y esmalte negro (con flecos planchados) y se autodenominó emo para representar la identidad de una generación intranquila emocionalmente.

Por medio de 2 actos y en 2 días de actividad en el Estadio GNP, la banda estadounidense presentó, tanto sus facetas artísticas, como una propuesta teatral combinada con sátira política sobre la que es considerada su obra cúspide conceptual: The Black Parade (2006).

Los fans, ya no tan jóvenes como hace un par de décadas, viajaron a sus épocas de rebeldía y repararon en capítulos melancólicos a través de la obra que presentaron Gerard Way (voz), Mikey Way (bajo), Ray Toro (guitarra) y Frank Iero (guitarra). “Hoy me siento más emo que hace 20 años”, gritaron desde la grada. 

Aquellos sentimientos que conforman el proceso del duelo, como negación, ira, depresión y aceptación, integraron el primer setlist a través del rock alternativo, la ópera y el dramatismo con tintes expresionistas.

Con temas como The End, Dead!, I don’t love you, Cancer, Mama y Famous last words, se hizo el recorrido por la vida de un paciente en etapa terminal y su miedo a existir, y también a dejar de serlo. A 2 décadas de su estreno, el álbum es reconocido por la representación de esas sensaciones incómodas e incomprensibles que acompañan el luto, pero que también son innatas a la vida humana. 

A la par, My Chemical Romance ironizó sobre los sistemas autoritarios ejemplificados en Dragg (una dictadura ficticia), donde el líder marca las pautas y lineamientos a seguir. Este primer acto destacó por su producción con iluminación de alto contraste, pinceladas futuristas y crítica social, además de la caracterización cadavérica de Gerard en su maquillaje.

Para el segundo pasaje, la banda emprendió un viaje hacia la venganza y sus primeros discos I brought you my bullets, you brought me your love (2002) y Three cheers for sweet revenge (2004), con una presentación más apegada a sus orígenes sin tanto adorno visual y apelando a una identidad sobria, pero oscura, llena de un ambiente sombrío para los que recordaron que “ser emo no era sólo una etapa”.