Dr. Santiago Novoa, ginecólogo: "El cuarto trimestre del embarazo es esencial para disminuir riesgos importantes de salud para la madre a largo plazo"

Dr. Santiago Novoa, ginecólogo: "El cuarto trimestre del embarazo es esencial para disminuir riesgos importantes de salud para la madre a largo plazo"

"Los embarazos duran más de nueve meses", afirma el Dr. Santiago Novoa, ginecólogo de Policlínica Gipuzkoa. Y es así porque hay "trimestres olvidados", que condicionan en gran parte la salud de la madre y del bebé, y que no siempre reciben la atención necesaria a pesar de ser decisivos. Uno de ellos es el denominado cuarto trimestre.

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"El cuarto trimestre no debe entenderse como solamente el períodos de la cuarentena sino que se extiende a toda la vida de la mujer, pues aquello que presente durante la gestación marcará de algún modo la vida de esa mujer, su salud y las posibles complicaciones que pueda presentar a lo largo de la vida, de allí la importancia de un adecuado seguimiento a muy largo plazo", enfatiza. De su importancia y de los controles necesarios, hemos charlado con él. 

El embarazo actúa como una prueba de estrés natural, capaz de revelar alteraciones metabólicas o vasculares latentes

Dr. Santiago Novoa, ginecólogo

Los dos trimestres olvidados de la gestación

El embarazo comienza antes de un test positivo y termina mucho después de dar a luz”, destaca el especialista. “Estas fases olvidadas influyen directamente en el bienestar materno, en el desarrollo fetal y en los resultados perinatales”. Así, "el verdadero primer trimestre corresponde al periodo preconcepcional" y "hay un cuarto trimestre que se prolonga más allá del posparto inmediato y que tiene impacto en la salud de la mujer a lo largo de toda su vida".

“Aunque la mayoría de los embarazos cursan sin complicaciones, el estado de salud con el que la mujer inicia la gestación condiciona de manera decisiva el pronóstico”, confirma el Dr. Novoa. “El seguimiento preconcepcional permite identificar y modificar factores de riesgo, controlar enfermedades crónicas y fomentar hábitos saludables que preparen al organismo para una gestación segura”.

Y en este sentido, “en mujeres con patologías como diabetes tipo 1 o 2, hipertensión arterial o epilepsia, la optimización de tratamientos debe realizarse antes de la concepción para evitar riesgos durante la organogénesis y reducir complicaciones y malformaciones. A ello se suma la importancia del consejo genético, cada vez más extendido, que permite detectar parejas portadoras de mutaciones recesivas con el objetivo de evitar descendencia afectada”.

A pesar de que la atención sanitaria suele centrarse en las primeras semanas del puerperio, “el llamado cuarto trimestre se extiende más allá y requiere un seguimiento continuado. Esta fase incluye la vigilancia de signos de alarma como fiebre o sangrado excesivo, la valoración del plan reproductivo, la lactancia, el estado emocional y el ajuste de medicaciones en mujeres con enfermedades crónicas”.

Mujer joven en consulta posparto© Getty Images

La imprescindible reevaluación médica en el cuarto trimestre 

El embarazo es para la mujer "una prueba de estrés natural" que puede revelar alteraciones vasculares o metabólicas que estaban latentes, pero que no se habían manifestado hasta ese momento. Hay que tener en cuenta que las complicaciones por tensión alta afectan a entre el 2 y el 10% de los embarazos y suponen para la mujer un aumento a medio y largo plazo de presentar síndrome metabólico y enfermedad cardiovascular. "Del mismo modo, la diabetes gestacional –presente en entre el 4% y el 10% de las gestantes– se asocia a mayor probabilidad futura de diabetes tipo 2 y patología cardiovascular”, advierte el ginecólogo de Policlínica Gipuzkoa.

Por este motivo, la reevaluación médica tras el parto es imprescindible, ya que la evidencia científica señala cómo con un seguimiento adecuado se pueden identificar de forma precoz riesgos cardiovasculares, implementar cambios en el estilo de vida y así prevenir complicaciones más graves en un futuro. 

En el periodo que va del primer al tercer mes posparto, hay que vigilar especialmente a las mujeres que han tenido ciertos problemas en el embarazo. "En el caso de trastornos hipertensivos en la gestación, como la preeclampsia, se vigilará estrechamente la tensión arterial, se ajustará la medicación y se prestará atención a signos de alarma, ya que existen casos de presentación de complicaciones severas en el posparto", añade.

Si hablamos de diabetes gestacional, "es aconsejable mantener controles de glucemia posparto y realizar una reclasificación de la situación diabetológica con una sobrecarga oral a la glucosa hacia las 12 semanas posparto".

Mujer en un control de glucemia en el hospital© Getty Images

Los controles a largo plazo tras el embarazo

Pero en mujeres que han desarrollado complicaciones durante la gestación, hay más riesgo, como ya sabemos, de presentar enfermedad cardiovascular y diabetes en el futuro, por lo que un seguimiento a largo plazo y seguir medidas de prevención resulta esencial.

"Una revisión de salud anual que incluya examen clínico general y cardiovascular en particular, junto a una analítica que incluya un perfil de colesterol serán el medio para prevenir y diagnosticar enfermedad cardiovascular. Mientas que para la diabetes se deberán organizar analíticas que incluyan determinar una hemoglobina glicosilada e incluso una prueba de sobrecarga de glucosa oral cada 1-3 años", recomienda el Dr. Novoa.

Además, añade: "La modificación y/o adecuación del estilo de vida redundará, no sólo en prevención de las enfermedades referidas, sino también en la salud general de la paciente. Entre ellas: mantener un peso saludable, realizar actividad física, desarrollar hábitos de dieta saludable y abandonar hábitos tóxicos como tabaquismo y alcohol".

Mujer en revisión posparto midiendo tensión arterial© Getty Images/Maskot

Revisiones en la cuarentena para todas las mujeres

Al margen de estos controles, todas las mujeres deben seguir las revisiones tradicionales en la cuarentena, en las cuales se examinan sus signos vitales (se toma la presión arterial), si el útero va recuperando su tamaño original de forma progresiva, cómo evoluciona el sangrado (vigilando la cantidad, el color y el olor para prevenir hemorragias o infecciones), el estado de las mamas (por si hubiera problemas con la lactancia) y la salud emocional de la madre (para detectar cuanto antes síntomas de depresión posparto).

No obstante, y a pesar de estos controles, como alerta el Dr. Santiago Novoa, cualquier mujer con los siguientes síntomas debe acudir en el posparto a urgencias: "fiebre superior a 38ºC; sangrado vaginal excesivo; dolor intenso que no cede; dolor, calor o enrojecimiento en las piernas o hinchazón (por el riesgo de trombosis); tristeza profunda o pensamientos de daños a sí misma o al bebé".

"También, hacia el final del puerperio deben englobarse en las visitas médicas temas relacionados a la anticoncepción y al mismo tiempo establecer un plan de seguimiento con fisioterapeuta para la rehabilitación del suelo pélvico", concluye.