El jefe del Comando Sur de EEUU, en Caracas horas después de ordenar el hundimiento de tres narcolanchas en el Pacífico y el Caribe
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El viaje ya fue catalogado como histórico por Estados Unidos, pero la reunión celebrada entre el general Francis L. Donovan y Delcy Rodríguez va más allá de lo evidente y desnuda al chavismo reciclado al día de hoy. El nuevo jefe del Comando Sur desembarcó por sorpresa en Caracas y, tras inspeccionar sus instalaciones diplomáticas, acudió a la cita con la presidenta encargada, que lo recibió escoltada por el general Vladimir Padrino López, ministro de Defensa, y por Diosdado Cabello, ministro del Interior.
Sobre ambos dirigentes penden recompensas estadounidenses por su captura: 15 millones de dólares por el líder del generalato revolucionario y 25 por el jefe del aparato represivo.
Estados Unidos aseguró que la misión del general favorito de Washington consistió en evaluar la seguridad y "garantizar la implementación" de la hoja de ruta puesta en marcha por el secretario de Estado, Marco Rubio: estabilización, recuperación y reconciliación y, para culminar, la transición a la democracia.
Sin prisa pero sin pausa, y para profundizar el paso, Donovan viajó a la capital venezolana sólo horas después de que ordenase hundir a misilazos tres supuestas narcolanchas en el Pacífico y el Caribe.
El 3 de enero, el día que todo cambió, el Comando Sur desplegó 150 aviones y varios comandos de los Delta Force para capturar y extraer al dictador Nicolás Maduro, una operación que costó la vida a un centenar de militares, incluidos 32 escoltas cubanos, y a tres civiles.
El mensaje de Donovan llegó por multiplicado, ya que contó con el refuerzo de Joseph Humire, subsecretario de Guerra y antiguo analista de Inteligencia, que desde hace tiempo mantiene la teoría de los lazos comunicantes entre el chavismo y los enemigos de Estados Unidos en Oriente Próximo, influyente en la aproximación realizada por Donald Trump al tema Venezuela.
"Aunque desde el 3 de enero decir 'llegaron los marines' ya no suena igual, hay que verlo como un hito en este proceso. Es el oficial militar de más alto rango de Estados Unidos que haya visitado Venezuela en décadas, y puso como énfasis en la agenda de seguridad hemisférica que la actual política norteamericana le ha encargado implementar. Eso refuerza las líneas rojas de lo que Estados Unidos ha establecido para Venezuela y la región (energía, migración, drogas, seguridad y política exterior). Internamente, es a la vez un apoyo al Gobierno interino de Delcy Rodríguez, porque van a hablar con ese Gobierno, pero sólo en la medida que este se acople al plan general: una Venezuela amigable, estable, próspera y democrática. Eso puede tener a Delcy Rodríguez, o no", explica a EL MUNDO Guillermo Tell Aveledo, doctor en Ciencias Políticas.
La visita de Donovan impactó tanto al chavismo como a la oposición. El Gobierno de Delcy pasó de puntillas, informó escasamente sobre el asunto a tratar y no publicó la imagen del encuentro, precedido en el tiempo por las reuniones con la embajadora Laura Dogu, el jefe de la CIA y el secretario de Energía.
"Se les acabó el show. Pusieron en cintura a la cúpula del régimen. Delcy y Jorge Rodríguez, Diosdado y Padrino ya no mandan; reciben órdenes y plazos", se jactó Omar González, dirigente opositor cercano a María Corina Machado.
Lo de comulgar con ruedas de molino se ha convertido, dentro del chavismo, en una práctica habitual, aunque hay días en que ni los malabarismos dialécticos sirven. "Estamos cobrando la victoria de haber aguantado con firmeza el asedio más grande de nuestra historia. Tenemos plan, tenemos proyecto, tenemos historia. Ninguna campaña podrá con eso", balbuceó Pedro Infante, vicepresidente de la Asamblea Nacional, órgano legislativo chavista.