El nuevo rubio claro de Angelina Jolie (50) es el tono que más ilumina después de los 45 según los coloristas
Angelina Jolie no ha elegido un rubio al azar. Su último cambio capilar encierra toda una estrategia de luz. A partir de los 45, el objetivo ya no es marcar facciones: es suavizarlas. Y ahí es donde entra en juego este rubio de la actriz de 50 años que muchos han definido como ceniza claro, pero que en realidad es algo mucho más sofisticado.
Según Alberto Sanguino, estilista capilar y Education Manager de Llongueras, conviene empezar aclarando un matiz fundamental. "El tono que lleva Angelina Jolie es un rubio neutro, no es un rubio frío, ceniza". La diferencia es clave. En redes sociales se ha popularizado como vainilla-latte, una descripción que es bastante precisa desde el punto de vista técnico.
Por qué este rubio ilumina después de los 45
"En redes se habla de un tono vainilla-latte y el vainilla es un color dorado. Pero hacen alusión al vainilla porque realmente es un punto cálido, y el latte hace alusión a neutro, está en el centro, ni frío ni cálido", explica Sanguino. Es, en sus palabras, "un rubio extra claro, dorado, pero tiene ese punto un poco empolvado, glaseado, como nacarado". También lo define como "un rubio irisado, perlado".
Durante años, Angelina Jolie defendió un moreno profundo que endurecía y estructuraba el rostro. "El moreno se usa cuando eres joven y apetece marcar los ángulos de la cara, está todo en su sitio. Ella de morena tenía mucha fuerza en el rostro, en los ángulos, el ojo se le iluminaba", señala el experto.
Pero el paso del tiempo cambia las prioridades estéticas. "A partir de cierta edad, lo que quieres no es endurecer más el rostro porque ya se endurece por el envejecimiento, lo que quieres es dulcificar, por lo que tienes que ir a tonos más claros".
Sanguino lo resume así: "Siempre que aclares por encima de tu color de base vas a aportar mayor luminosidad y te vas a ver mucho más joven y más dulcificada." No es cuestión de teñirse de rubio extremo sin criterio, sino de subir uno o dos tonos estratégicamente.
Este tipo de decisiones capilares no tienen que ver con seguir una moda puntual, sino con entender qué favorece en cada etapa explica la colorista Mariona Ferrán, de Alegra BCN. Ella defiende que elegir un tono ligeramente más claro "aporta luz al rostro, suaviza las facciones y, con los años, se convierte en un gran aliado". Además, añade un punto estratégico que encaja perfectamente con la evolución de Angelina: “Al ir ligeramente más claro, el contraste con las canas es menor, lo que permite que el color envejezca mejor y alargar los tiempos entre tintes”. Es decir, no solo rejuvenece visualmente, también hace que el mantenimiento sea más natural.
El rubio de Angelina Jolie no es ceniza (y esa es la clave)
Aquí llega la parte importante. Si fuera un ceniza puro, estaríamos hablando de un rubio frío. Y eso tiene implicaciones muy concretas. "Les va a bien a personas que tengan piel cálida, al hacer contraste", explica Sanguino. Es decir, mujeres con tendencia a broncearse, con ojos marrones o con rojeces pueden encontrar en el ceniza un aliado para equilibrar el conjunto. El contraste funciona como corrector óptico.
Sin embargo, advierte con claridad dónde no es recomendable. "No le va bien a quien tenga piel fría, muy blanca, de piel cetrina o amarillenta y encima si tiene los ojos azules, el color te mata." Pero el tono que lleva Angelina, al ser un neutro, no tiene esta problemática. Evita ese extremo frío sin endurecer ni apagar la piel. Se mantiene en un punto intermedio que aporta luz sin generar contraste agresivo. Y esa neutralidad es lo que lo convierte en un tono favorecedor después de los 45.
El error que convierte el rubio en naranja (y arruina el resultado en casa)
Hay un fallo recurrente cuando se intenta replicar este tipo de tono sin asesoramiento profesional. Y Sanguino no lo suaviza: "El error más común de hacerlo en casa es que aplican el tinte en función del color que ven en la foto de la cajita sin tener en cuenta la base que llevan y les queda naranja. Naranja, naranja, naranja."
La razón es técnica, pero sencilla de comprender. "La gente no tiene en cuenta que cuando pones un tinte al uso o sin controlar bien el matiz de este, va a quedar súper naranja, porque ya sale naranja de por sí." El temido reflejo cobrizo no es casualidad, es química.
Y si hablamos de mechas, el nivel de complejidad es aún mayor. "Una persona en casa no se puede hacer lo que tiene Angelina porque lleva una base de aclaración de mechas tricotadas, finísimas, de velo y eso es imposible de hacer en casa." Ese acabado etéreo, casi translúcido, responde a una técnica minuciosa de aclaración progresiva y matización precisa.




