El número dos de Salvini 'amenaza' con romper la ultraderecha italiana con la creación de un nuevo partido

El número dos de Salvini 'amenaza' con romper la ultraderecha italiana con la creación de un nuevo partido

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En el seno de la ultraderechista Liga de Matteo Salvini suenan tambores de ruptura. En las últimas horas, se teme la posibilidad de que su número dos, el polémico europarlamentario y ex general Roberto Vannacci, se dé de baja en una escisión calculada con vistas a la creación de un nuevo partido en el siempre atomizado panorama político italiano. La formación aún no existe, pero Vannacci ya ha registrado el logo de Futuro Nacional (FN), que incluye su propio apellido. De cumplirse lo que muchos vaticinan, sería una dura competencia para el propio Salvini en el espectro ideológico que viene dominando. La Liga es una pieza clave en el equilibrio parlamentario que sostiene al Ejecutivo.

Durante un acto en la región de Abruzos, Salvini apeló al "espíritu de equipo", un mensaje dirigido a su militancia de cara al calendario electoral de 2027, con una advertencia que dejó al descubierto su inquietud: "La historia enseña que quien sale de la Liga acaba en la nada". La frase, lejos de fortalecer la unidad, fue interpretada como un intento de apretar las filas internas ante los crecientes rumores de rupturas.

El mencionado logo evoca, claramente, a la ultraderecha transalpina: una llama con los colores de la bandera italiana, la tipografía clásica de los años 30 de la Italia de Benito Mussolini, la sigla FN -que recuerda a Fuerza Nueva- y la palabra nacional en el nombre del partido -el de la actual primera ministra italiana, Giorgia Meloni, se llamaba Alianza Nacional antes de refundarse como Hermanos de Italia (HdI)-. Ante el revuelo que ha causado su posible salida de la Liga, Vannacci ha asegurado que el registro "es sólo un símbolo". En realidad, en su entorno más cercano en el grupo parlamentario se asegura de que en marcha hay una estrategia de presión y que Vannacci busca "negociar su permanencia en el partido", pero "con más garantías" para poder defender sus ideas. Sus posiciones especialmente radicales y su línea dura generan incomodidad entre los más moderados de la formación.

Las encuestas muestran una erosión progresiva del apoyo de los ciudadanos a la Liga y, dentro del partido, sectores más radicalizados cuestionan la estrategia política y comunicacional. Todo ello está debilitando la autoridad interna de Salvini y abre la puerta a disputas de poder cada vez más visibles, aunque su liderazgo no está en absoluto en cuestión. De hecho, en el último congreso de la Liga, celebrado el pasado abril, Il Capitano arrasó, revalidándose como máximo dirigente de la formación hasta 2029.

Salvini intentó restar importancia a este asunto el jueves, mientras la crisis en sus filas copaba titulares. "El problema no existe. Si los periodistas sienten pasión por ello, adelante. Pero entre el Decreto de Seguridad, la reconstrucción, los Juegos Olímpicos y las obras de ferrocarril, lo que menos me preocupa son los problemas y las disputas. Sólo es un problema para los periodistas, no para los italianos ni para la Liga", se zafó.

Está previsto que Salvini y Vannacci mantengan un encuentro en los próximos días para atajar la rumorología. El vicepresidente italiano es consciente de que el discurso de Vannacci atrae a los votantes más conservadores, y en los eventos del partido el júbilo de los militantes hacia el ex general es manifiesto. El líder leguista tiene responsabilidades como número dos del Gobierno de Meloni y vicepresidente de Infraestructuras, lo que le obliga a adoptar un perfil más responsable. Los analistas sostienen que una voz outsider como la de Vannacci le es útil al propio Salvini, sobre todo frente al sector más liberal del partido, representado por Luca Zaia, leguista conocido por su moderación y presidente de la región del Véneto, uno de los bastiones del partido en Italia, entre 2010 y 2025. Zaia, de hecho, ya le habría transmitido a Salvini la necesidad de que Vannacci sea expulsado del partido ante el cariz que están tomando los acontecimientos.

Salvini, como vicepresidente del Gobierno, afronta una semana clave para Italia con la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026. Y le conviene resolver la crisis de su formación antes.

La intención de Vannacci, que podría estar más interesado en provocar su expulsión de la Liga antes que darse de baja él mismo, puede leerse como un intento de crear una AfD alemana en versión italiana, entendida como una ultraderecha sin responsabilidades de Gobierno. El ex general del ejército italiano fue escogido personalmente por Salvini para que entrara en la Liga tras conocerse sus polémicas opiniones sobre temas como la inmigración y el colectivo LGBTI, entre otros. Unas opiniones que han sumado muchos votos a la cesta del partido, que en las elecciones europeas de 2024 logró más de dos millones de votos. De ellos, más de 500.000 -uno de cada cuatro- fueron en apoyo al polémico Vannacci, según explicaron entonces los expertos en demoscopia del país.