Tras 6 días de ataques en Chilapa, al fin voltean a verlos

Tras 6 días de ataques en Chilapa, al fin voltean a verlos

La comunidad nahua de Alcozacán, municipio de Chilapa, Guerrero, quedó en penumbra, después de que el grupo armado que ataca a la población desde hace seis días cortó la energía eléctrica, mientras decenas de familias huyeron hacia los cerros para evitar ser víctimas de los disparos y drones explosivos.

La denuncia la hizo un poblador refugiado en esa comunidad la mañana de quien, a través de un video de cuatro minutos, grabado con su celular, relató que la población permanece sin protección, en medio de la violencia que se vive por los ataques de Los Ardillos.

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En la grabación, que compartió el Concejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata (Cipog-ez), se informó que las familias desplazadas de las comunidades de Tula, Xicotlán y Ahuehuetlán, también abandonaron Alcozacán, ante el riesgo de nuevas agresiones.

Cuestionó a los gobiernos federal y estatal, al asegurar que las familias refugiadas quedaron desprotegidas.

“¿Dónde están los refugiados que según ellos dicen que están protegiendo? Esta es la cancha donde estuvieron ayer, pero hoy está vacía”, expresó y clamó la ayuda de organismos internacionales.

Al menos tres asesinatos

Pobladores de Chilapa aseguraron que hay al menos tres personas asesinadas y 15 desaparecidas por los ataques. Además, señalaron que son 800 desplazados y no 96 como informó el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch, durante La Mañanera de este martes.

Acusó que luego de días de ataques de Los Ardillos, autoridades estatales llegaron a Alcozacán, encabezadas por el subsecretario de Desarrollo Político y Social de Guerrero, Francisco Rodríguez, y fueron recibidos entre reclamos por su tardanza y demandas de que permanezcan las fuerzas de seguridad.

El dirigente del Cipog-EZ, Jesús Plácido Galindo, aseguró a la prensa local que hasta las 8:30 horas de ayer nadie del Gobierno federal se había comunicado con la dirigencia de la agrupación o con los desplazados.

Reaccionó a las declaraciones de García Harfuch sobre que la violencia se debe a un conflicto entre los grupos criminales Los Ardillos y Los Tlacos y dijo que es un ataque de la delincuencia contra las comunidades indígenas para desplazarlas, no una confrontación entre grupos delictivos.

Años de asedio

Abel Barrera, director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, coincidió que Los Ardillos lo que buscan es expandirse y ganar territorios, “por eso se han dado algunas confrontaciones, porque estas comunidades tienen un proyecto de seguridad comunitaria” y los criminales no permitir que haya otros actores que obstruyan sus planes de controlar el territorio.

Recordó que esta nueva ofensiva comenzó el 6 de mayo, cuando asesinaron a Isaías Luna, comandante de la policía comunitaria, quien trabajaba en la construcción de una casa en Xicotlán. 


Denunció que las comunidades nahuas han sufrido la violencia de los grupos de la delincuencia desde 2015.

Hombres, mujeres, niños y jóvenes han quedado bajo el fuego, sin que las autoridades implementen acciones contundentes para desarticular a estas organizaciones.

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Ante la ausencia de las autoridades, la delincuencia ha impuesto su ley con las balas y ahora con drones, dijo.

El sábado pasado el Cipog-ez denunció que un grupo armado había atacado por más de 48 horas comunidades de Chilapa a disparos y con drones explosivos, lo cual provocó el desplazamiento de cientos de familias.

Identifican a víctimas

El Congreso Nacional Indígena (CNI) reveló que dos de los cuatro hombres localizados sin vida sobre la carretera Chilapa–Tlapa son originarios del poblado de Xicotlán, donde la violencia provocó el desplazamiento de familias.