Félix Ulloa, vicepresidente de El Salvador: "Las cárceles no son hoteles cinco estrellas, pero los presos no están en una situación inhumana"
El planeta mira más que nunca a El Salvador por el fenómeno político en el que se ha convertido su presidente, su estrecha relación con EEUU y por ser ejemplo de seguridad para otras naciones latinoamericanas que sufren los estragos de los altos índices de violencia. Se habla de 'modelo Bukele', aunque algunas organizaciones cuestionan las formas en las que el Gobierno lo aplica. El vicepresidente de este país centroamericano, Félix Ulloa, abogado que cuenta con una larga carrera en la Justicia, explica los éxitos cosechados, en una conversación con EL MUNDO, tras una conferencia de la World Law Foundation, celebrada en la sede de Madrid de Cremades & Calvo-Sotelo.
En su visita a nuestro país, Ulloa se reunió el martes con el presidente del Senado, Pedro Rollán, a quien le transmitió que "España es el socio comercial más importante". Precisamente, el objetivo de este segundo mandato de Nayib Bukele es lograr el "milagro económico" tras haber conseguido el "milagro de la seguridad".
Pregunta. ¿Se puede afirmar hoy que El Salvador es el país más seguro de Latinoamérica?
Respuesta. No, es el país más seguro de todo el Hemisferio Occidental, porque antes ese título lo tenía Canadá. Canadá tenía 2,5 asesinados por cada 100.000 habitantes. El Salvador tiene 1,8, o sea, somos el más seguro de las Américas, de Canadá, Argentina, pasando por las Antillas.
P. ¿Es lo que usted ha llamado en el acto de la World Law Foundation: "El milagro de la seguridad"?
R. Tenemos 1.200 días sin homicidios desde que entró el presidente Bukele. Más de 900 con cero homicidio desde la implementación del régimen de excepción. Ahí está la eficiencia y la eficacia de este instrumento, porque llegamos a tener en el 2015 el honor de ser la capital del homicidio. Ahora somos el país más seguro de todo el Hemisferio Occidental, después de ser la capital mundial del homicidio y uno de los más peligrosos del mundo.
P. Algunas organizaciones, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, han criticado la manera de conseguir este 'título'. ¿Se han vulnerado Derechos Humanos en ese camino?
R. En primer lugar, cuestionar cuáles son las fuentes para estas críticas, porque las críticas van de que ha habido torturas, que ha habido muertos, que hay violaciones de Derechos Humanos. Es decir, es una narrativa interesada que sale de ONG salvadoreñas, porque yo no he visto las misiones ni la visita de estas instituciones a las cárceles, sino que van, toman reportes y lo repiten. Yo creo que sí, por supuesto, ha habido casos de abusos de autoridad.
Esto está bien claro. La violación de los Derechos Humanos la comete el Estado. En El Salvador tuvimos durante muchos años, en la dictadura militar, una violación sistemática de los Derechos Humanos por el Estado. Tuvimos seis años de régimen de excepción en los años 80, ahora apenas llevamos cuatro, o sea, para los salvadoreños estar en estado de excepción no es nada nuevo. Pero, y esto es lo más importante, las personas que han cometido abusos de autoridad han sido separadas de los cargos de la policía, de la fuerza armada... Están procesados y condenados algunos de ellos. Hace tres meses se condenó a un comisionado que estaba extorsionando a una familia. Pero lo más importante es que no es una política de Gobierno, no es una política de Estado, son actos criminales, ilícitos, arbitrarios, de agentes de autoridad que pasan a ser juzgados, condenados por el cometimiento de estos delitos. Entonces, no es lo mismo decir 'se violan los Derechos Humanos por el Gobierno' que decir 'algunos policías o algunos agentes de autoridad han cometido un delito, una violación'. Son conceptualmente dos cosas distintas.
Aquí ninguna persona ha sido capturada por opiniones políticas, por su militancia, por nada que tenga que ver con eso. Entonces no hay violaciones en ese sentido y cuando se han cometido estos actos por algunos agentes de autoridad se les procesa, se les condena, se les separa y dejan de pertenecer a la fuerza pública.
P. ¿No hay persecución hacia la oposición política? ¿Cómo se la trata?
R. La oposición tiene sus portavoces. Es muy pequeña porque no goza del apoyo del pueblo, no porque el Gobierno la reprima. Es que el FMLN [Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional], que fue el partido de la guerra, el que ofreció la revolución, la izquierda, no sacó ni un diputado en esta última elección legislativa. Y Arena [Alianza Republicana Nacionalista], que era el partido mayoritario, sacó dos. O sea, ¿es el Gobierno el que maltrata a la oposición? No. Es el pueblo el que se cansó, le dio la espalda y no tiene respaldo popular.
Entonces, ante la ausencia de los partidos políticos de oposición, han salido estos voceros de ONG y periódicos, los dos principales matutinos son 'Diario de Hoy' y 'La Prensa Gráfica'. Estos medios son los portavoces de la oposición política y se volcaron contra el presidente Bukele cuando ofreció en la campaña que iban a pagar impuestos porque ellos no pagaban.
Son los 'outlets' que usan agencias internacionales para informar sobre El Salvador. No es la oposición política, es una oposición sistémica del 'Ancien Régime' [Antiguo Régimen].
El uso de las redes sociales fue lo que le dio el éxito a Bukele. Llega en 2019 con ese liderazgo disruptivo, sin apoyo de la prensa, tiene en contra todo el sistema, porque los dos partidos controlaban el Estado, la Asamblea Legislativa, la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía... Entonces, cuando Bukele se presenta, también le ataca la institucionalidad. Contra todos esos obstáculos institucionales y de poder fáctico, sale electo.
P. Usted fue defensor de prisioneros políticos durante el conflicto armado en su calidad de abogado, así que conoce bien la materia, ¿se vulneran los derechos de los presos en el CECOT (Centro de Confinamiento del Terrorismo)?
R. La política carcelaria de hoteles de cinco estrellas no la tenemos, pero tampoco están en una situación inhumana, mucho menos de torturas. Una ONG dijo que en El Salvador, bajo el régimen de excepción con el Gobierno de Bukele, habían muerto 348 personas en tres años. Yo pedí el histórico al director de centros penales de cuántas personas morían en las cárceles: entre 150 a 200 promedio por año. Osea que si hubiéramos tenido ese histórico en tres años deberían haber muerto 450. Murieron 348 y ésa es la crítica que hacen de que mueren prisioneros en las cárceles de Bukele. Mueren prisioneros y han muerto todo el tiempo. Hubo un año, me decía el reporte, que murieron 300 porque hubo una epidemia de viruela o algo.
Nosotros tenemos ese cuidado de dar asistencia médica, las proteínas que se requieren... O sea, lo humanamente necesario para que paguen su condena. No están en un hotel de cinco estrellas como estaban en Noruega o en Suecia.
P. Bukele le ofreció a Trump las cárceles de El Salvador para acoger migrantes...
R. No eran migrantes, eran miembros del Tren de Aragua, eran personas que tenían antecedentes criminales en Estados Unidos. Y no lo pidió Bukele. A él, viendo todas las condiciones de seguridad del Cecot, porque estaban criminales de alto riesgo, le pidieron que si podía recibirlos. No como una asistencia, era como un pago de una contrapartida económica, como un alojamiento carcelario, llamémoslo así. Se contrató y no se llevó a cabo el contrato por cuestiones internas de Estados Unidos y los mandamos a Venezuela. Pero eso es un arreglo entre el Gobierno de Venezuela y el Gobierno de Estados Unidos.
P. ¿O sea que eso es legal? ¿Y ya no están llegando presos?
R. Ya no. De ninguna parte. No es una práctica nueva. Se ha hecho aquí [en referencia a Europa], Noruega ha rentado prisiones y cárceles a Holanda, porque Holanda las tiene vacías y en Noruega hay una superpoblación. Entonces, una práctica europea de hace muchos años, que no despertó ningún tipo de inquietudes, y ahora que se hizo en El Salvador fue un escándalo.
P. También se le ha criticado a Bukele su reforma constitucional para poder ser reelegido, su señalamiento a la prensa y el régimen de excepción. ¿Qué opina de estas tres vertientes de críticas?
R. Primero, que son infundadas. El régimen de excepción no lo mantiene Bukele, lo pide el pueblo: el 91,9% aprueba su gestión, según la última encuesta de 'Prensa Gráfica'. Segundo, el tema de la reelección del presidente tiene dos lecturas. La primera, que es este mandato en el que estamos, que no hubo reelección. Lo que hubo fue un segundo mandato que la Constitución habilita o habilitaba, porque ese artículo ya fue modificado, para que el presidente que está en funciones, si quiere volver a presentarse, tiene que retirarse del cargo seis meses. Y nos retiramos del cargo para poder competir en un segundo mandato. O sea, estando en el primero, podía competir en un segundo, pero hasta ahí, no podía reelegirse por tercera vez.
Entonces, cuando la gente ve que hay que continuar porque las pandillas todavía no han sido desarticuladas y le pide que continúe y hacen una nueva reforma, ahora sí, ese artículo que solo regulaba un segundo mandato se ha reformado y hoy se puede reelegir todas las veces que el pueblo lo desee.
P. Se reforma porque él tiene todo el apoyo de la cámara...
R. Bukele no tiene el control de la Asamblea Legislativa, porque no elige a los diputados. ¿Quién elige a los diputados? Los votantes, los electores. Hay una conexión entre el pueblo y el proyecto Bukele.
El pueblo le hado en el 2019 la Presidencia y como vio que lo estaba haciendo bien, le dio la primera mayoría de diputados en el 2021. Y como vio que lo hizo mejor, le dio la tercera vez en el 2024.
P. ¿Y por qué dice usted que se se invisibilizan los logros de El Salvador?
R. Por los periódicos. Ninguno ha sacado que El Salvador subió 14 puntos en el índice de economías complejas de Harvard. Y hay una persona que dice que le golpearon al hijo en la cárcel y lo sacan todos. ¿Cuándo se ha reportado el 1.200.000 computadoras que se están repartiendo en los paquetes escolares? ¿Quién ha dicho que ni en España ni en ningún país europeo existe un sistema de salud en el cual 450.000 personas en dos meses han pasado consulta con su médico? ¿Quién ha dicho que subimos a más de 4.000.000 de turistas en este año y que el Salvador es un país de destino turístico?