Rusia y Ucrania exhiben fe negociadora sin acuerdos reales
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La segunda jornada de conversaciones de paz entre Ucrania y Rusia en Ginebra terminó abruptamente después de sólo dos horas. Las conversaciones de paz auspiciadas por Estados Unidos en Suiza volvieron a constatar que el control del Donbás sigue siendo uno de los principales temas polémicos.
Pero a día de hoy, aunque por distintas razones, ni rusos ni ucranianos quieren aparecer ante los ojos de Donald Trump como contrarios a su idea del final dialogado a una guerra que la semana que viene cumplirá cuatro años de duración.
El negociador jefe ruso, Vladimir Medinsky, declaró a la prensa en el vestíbulo del hotel donde se celebraron las conversaciones en Ginebra que "iban por buen camino" y pronto se celebrarían nuevas negociaciones, sin especificar una fecha.
Rusia trata de exhibir fe en las negociaciones. No sólo por evitar ser el "culpable" ante Trump, sino porque mantenerse "en la mesa" ayuda a frenar o diluir paquetes de sanciones que podrían justificarse por su "falta de buena fe". Negociar -pero sin ceder- permite a Rusia seguir atacando y, a la vez, presentarse como la parte "razonable".
Por su parte, Ucrania evita aparecer como el obstáculo ante Trump: es su manera de proteger lo que queda del apoyo de EEUU. Además, mostrar que se exploran vías diplomáticas ayuda a gestionar fatiga social sin hacer concesiones territoriales explícitas. Pero, al mismo tiempo, Ucrania busca europeizar la mesa para no quedarse sola en una negociación asimétrica con un EEUU cada vez más hostil y su ocupante ruso, por eso ha pujado por lograr gestos como la presencia de asesores occidentales en las conversaciones de estos días.
Según el jefe de la delegación ucraniana, hay avances pero no se pueden revelar detalles en esta etapa. "La última ronda de negociaciones en Ginebra ha finalizado. Las conversaciones fueron difíciles, pero importantes", ha declarado Kirilo Budanov en una publicación en Telegram, donde publicó una foto de los negociadores ucranianos.
"Junto con nuestro equipo, nos estamos preparando para la próxima ronda, que tendrá lugar próximamente". El otro jefe negociador de Ucrania, Rustem Umerov, declaró que "las conversaciones fueron intensas y exhaustivas". Añadió que las delegaciones "debatieron sobre parámetros de seguridad y mecanismos para implementar posibles soluciones; se aclararon varios temas, mientras que otros se dejaron para una mayor coordinación". "El siguiente paso es lograr el consenso necesario para presentar las soluciones desarrolladas a la consideración de los presidentes. Nuestra tarea es sentar las bases prácticas, no meramente formales, para ello", afirmó.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, valoró el encuentro diciendo que las discusiones habían sido "difíciles" y acusó a Rusia de intentar retrasar deliberadamente el progreso hacia un acuerdo para poner fin a la guerra. Rusia sigue insistiendo en que los ucranianos se marchan del territorio que todavía controlan en Donetsk y Kiev quiere garantías de seguridad. Durante las discusiones los representantes rusos se quejaron de las recientes declaraciones públicas de Zelenski. En su opinión, el presidente ucraniano no está en negociaciones serias, sino que intenta aumentar su popularidad a nivel nacional de cara a las posibles elecciones.
En la jornada del miércoles el panel negociador consagrado al aspecto político quedó en un punto muerto durante la mañana, mientras que el grupo que discutía el aspecto militar continuó avanzando. Según fuentes del medio Axios, en bloqueo se debió a la postura de Medinsky.
"Las reuniones fueron realmente difíciles y podemos afirmar que Rusia está tratando de prolongar las negociaciones que podrían haber llegado ya a la etapa final", escribió Zelenski en X. Minutos después de los comentarios de Zelenski, la agencia estatal de noticias rusa RIA Novosti informó que las conversaciones habían finalizado. Zelenski cree que la última ronda de conversaciones trilaterales fue "difícil", pero que las partes acordaron que se realizarán más conversaciones.
Medinsky mantuvo una reunión a puerta cerrada de dos horas con la parte ucraniana en Ginebra tras el final de las conversaciones formales, informó la agencia de noticias estatal rusa RIA.
Las conversaciones han tenido lugar pocos días antes del cuarto aniversario de la invasión rusa bajo el auspicio de EEUU. El primer día de conversaciones había sido tenso, sin avances tangibles. Donald Trump había dicho a los periodistas el lunes que "Ucrania debería sentarse a la mesa rápido. Eso es todo lo que les voy a decir".