Géza Andreas von Geyr, número dos de la Diplomacia alemana: "España es para Alemania un socio y amigo, pero en el día a día político puede haber altibajos"
Su trayectoria profesional es notoria. Ha sido vicepresidente de los servicios de Inteligencia, director político en el Ministerio de Defensa, asesor en política exterior del grupo CDU/CSU en el Bundestag, embajador en Moscú, representante de Alemania ante la OTAN y hoy secretario de Estado en el Ministerio de Exteriores. Un recorrido que dibuja, casi de forma didáctica, la anatomía del poder estratégico alemán.
Pregunta. ¿Su recorrido profesional es una excepción dentro del sistema alemán o refleja ya una evolución estructural —la creciente intersección entre diplomacia, defensa e inteligencia— que está marcando la política exterior alemana y, por extensión, la europea?
Respuesta. Una pregunta muy acertada. En nuestro mundo globalizado no podemos ni queremos seguir diferenciando de forma estricta muchos ámbitos que marcan nuestras relaciones internacionales. Eso es válido tanto con vistas a asuntos relevantes en términos de política de seguridad como respecto a las muchas áreas en las que existen vínculos económicos o de política energética. Por consiguiente, es importante que nuestra diplomacia adquiera experiencias desde diferentes puntos de vista.
P. Su visita a España llega apenas dos semanas después de que dos políticos alemanes del mismo partido, la CDU —el canciller Friedrich Merz y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen— hicieran declaraciones que en España se interpretaron como poco leales hacia la posición de un socio europeo. ¿Estaba este viaje previsto antes de esas declaraciones o responde a la necesidad de aclararlas?
R. Mi viaje a Madrid se ha estado planificando desde hace mucho tiempo y es reflejo del intercambio constante que mantenemos con España como estrecho socio en la Unión Europea y aliado en el seno de la OTAN. En 2022 adoptamos un Plan de Acción hispano-alemán específico, en el cual acordamos llevar a cabo una cooperación amplia y con un determinado enfoque. Nuestro objetivo común es una Europa fuerte y con capacidad de actuación que defienda nuestros valores, es decir, que fomente nuestra libertad, nuestra competitividad y prosperidad y que garantice nuestra seguridad. Nuestras reuniones del lunes servirán para llevar adelante conjuntamente esta agenda.
P. Tras la entrevista del canciller Merz con Trump, la revista Politico ha informado de que, según sus fuentes, Alemania quiso hablar con España tras expresar Madrid su sorpresa por la falta de solidaridad, pero que no pudo ser porque el Gobierno español había cambiado el número de teléfono. ¿Puede aclararnos qué sucedió exactamente?
R. Puedo asegurarle que el contacto entre los representantes gubernamentales alemanes y españoles a todos los niveles ha sido muy intenso durante las últimas semanas, tal como es usual entre socios estrechos, pero más aún en estos tiempos de tantos desafíos.
P. ¿Cuál es la agenda de su visita de la semana próxima a España?
R. La agenda se basará en las conversaciones con mi homólogo español directo en el Ministerio de Asuntos Exteriores. Nos tomaremos nuestro tiempo para abordar de forma concentrada muchos temas.
P. Los secretarios de Estado suelen desempeñar una parte importante de la llamada fontanería política, preparando el terreno entre gobiernos. ¿Busca su visita dar un nuevo impulso a las relaciones entre Alemania y España o considera que la relación bilateral ya se encuentra en su nivel óptimo?
R. En noviembre de 2025 he tenido el placer de acompañar a nuestro presidente federal en su visita de Estado a España. Dicha visita ha puesto de manifiesto cuán arraigado es el vínculo hispano-alemán, lo cual resulta cierto en todos los ámbitos, a nivel político, económico y ante todo a nivel social. Al ser uno de los cinco mayores Estados miembros de la Unión Europea, España es para nosotros un estrecho amigo y un socio estratégico, si bien en el día a día político puede haber altibajos. Quiero hacer hincapié en ello, es uno de nuestros intereses vitales como europeos y vale siempre. Compartimos los mismos intereses, precisamente respecto a las cuestiones centrales en materia de política europea, como lo son el futuro de la Unión Europea, la competitividad o la política energética. Nuestras economías están estrechamente entrelazadas, no solo en el sector automotriz tan importante para nosotros. España con justa razón será el país invitado en Hannover Messe 2027, una de las ferias industriales más importantes a nivel europeo e incluso mundial.
P. Desde el sur de Europa se percibe que Berlín sigue articulando su política europea en torno a un núcleo muy definido —tradicionalmente Francia y, más recientemente, incluso el Reino Unido pese al Brexit— mientras otros socios quedan en un segundo plano. Más aun, se proyecta que las posiciones de Alemania son las europeas y que discrepar con Berlín es ir contra Europa. ¿No responde en el fondo esa estrategia a una Europa de dos velocidades?
R. El éxito de la Unión Europea como proyecto de paz y de prosperidad se basa desde hace decenios en dos principios, a saber, la participación de todos los Estados miembros y la permanente disposición de todos a encontrar compromisos. Estos procesos a veces son arduos y tardan. Por consiguiente, en Europa siempre ha habido pequeños grupos, tanto en el sur como en el norte o también acorde con intereses temáticos, que gracias a sus constelaciones especiales son capaces de llegar a compromisos respecto a muchos asuntos para los que a la postre pueden lograr el consentimiento de todos. En algunos de estos formatos también participa España. Dichos formatos en parte también sirven para enviar señales fuertes de cohesión hacia afuera. Los grupos pequeños no significan una Europa de dos velocidades, sino una Europa que ordena y sopesa intereses nacionales en constelaciones flexibles, lo que puede servir de base para la labor de los órganos en Bruselas. Lo importante es que al final, en principio todos los Estados miembros puedan participar y que este sea el objetivo que marque los debates también en los formatos pequeños. Pues, todos sabemos de sobra que la Unión Europea es fuerte si conforma un espacio judicial uniforme y crea con ello un mercado interior fuerte.
P. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, participa de forma habitual en reuniones políticas de la Unión Europea, incluso entre jefes de Estado o ministros. ¿Cómo justifica Alemania esa presencia constante de la OTAN en espacios políticos de la Unión Europea? ¿No contradice la aspiración europea de desarrollar una política de defensa propia?
R. Para los que pertenecemos a la Unión Europea y a la OTAN es importante que el secretario general de la OTAN participe en reuniones informales del Consejo Europeo y que incluso esto ya sea una tradición probada. A la inversa, la Alianza a una y otra vez invita a representantes de la Comisión Europea y del Servicio Europeo de Acción Exterior a acudir al Consejo del Atlántico Norte, el máximo órgano de la OTAN. Necesitamos este vínculo estrecho y leal, pues la OTAN es el pilar principal de la seguridad euroatlántica y con ello, garante de nuestra seguridad aquí en Europa. La Unión Europea, por su parte, justamente ahora acaba de fortalecer de forma importante sus instrumentos, mediante los cuales fortalece a la industria europea de defensa, facilitando con ello el fomento de la respectiva seguridad. Lo que necesitamos es un pilar europeo fuerte en la OTAN y una Europa que también confíe en sí misma en cuanto a su política de seguridad; que esté dispuesta y sea capaz de asumir una porción mayor de los gastos de defensa transatlánticas, distribuyendo en este contexto la carga de manera justa también entre nosotros europeos.
P. La crisis en Oriente Próximo —con la escalada entre Israel e Irán— vuelve a situar a Europa ante dilemas estratégicos importantes. Pero tampoco aquí parece existir una posición europea clara y común. ¿No es la guerra en Irán una oportunidad para que Europa articule una voz propia, basada en el derecho internacional, en vez de seguir condicionada por voluntades de terceros?
R. Inmediatamente tras el inicio del conflicto, la Unión Europea publicó una declaración conjunta en la que condena contundentemente los ataques indiscriminados y desproporcionados de Irán, también contra países de la región que no estuvieron involucrados en las operaciones militares de EEUU y de Israel. Los europeos coincidimos en que la desestabilización de la región entraña grandes riesgos. Por tanto, estamos trabajando juntos para que se logre una solución pacífica del conflicto. Es consabido que desde hace mucho tiempo consideramos un peligro tanto las ambiciones nucleares y el programa de misiles iraníes como las actividades desestabilizadoras de Teherán en la región. Además, se condenó de forma unánime la represión del régimen iraní contra la propia población a principios de este año. Todos perseguimos el mismo objetivo de evitar que el conflicto se extienda, que la región se desestabilice aún más y que haya repercusiones drásticas en los mercados comerciales y energéticos, y estamos contribuyendo a ello con distintas medidas. Alemania es, por ejemplo, uno de los principales donantes de ayuda humanitaria en la región. Asimismo, el Ministro Federal de Relaciones Exteriores, Johann Wadephul, acaba de mantener intensas conversaciones durante una estancia en la región.
P. La guerra en Ucrania se ha convertido en el eje casi exclusivo de la política de seguridad europea. ¿Debe Europa empezar a explorar canales de diálogo directo con Vladimir Putin o la ruptura actual con Rusia está destinada a durar generaciones?
R. Desde hace dos semanas, Europa se está viendo enfrentada, de forma simultánea, con dos guerras brutales directamente en nuestras fronteras: ha comenzado el quinto año de la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania, y diariamente sigue habiendo muertos, heridos y destrucción. En este contexto, Rusia previsiblemente seguirá siendo nuestra mayor amenaza de seguridad y el futuro de Ucrania será parte inherente de nuestra seguridad, también porque la forma en que Rusia se está rearmando es un indicio de que se está preparando para un enfrentamiento a largo plazo con Occidente. La retórica agresiva y de escalada por parte de Moscú va acompañada de constantes violaciones del espacio aéreo europeo por drones rusos. Asimismo, está comprobado que el Kremlin está detrás de actos de sabotaje contra instalaciones de infraestructura crítica en Europa y de guerra híbrida que afectan a todos los Estados miembros europeos. El reto particular para nosotros europeos es que debemos estar atentos y concentrados en ambos escenarios, tanto en el Oriente Próximo y Medio Oriente como en la guerra en Ucrania. En ambos casos se trata también de nuestra seguridad, la seguridad de Europa.
Ucrania está dispuesta a negociar; Rusia, por el contrario, continúa formulando demandas máximas completamente inaceptables y ataca a Ucrania con la misma dureza, incluso mientras se llevan a cabo las conversaciones. Para nosotros esto no es muestra de una auténtica disposición a negociar. Por esta razón ahora no es el momento propicio para dar, como europeos, un paso hacia Rusia. Nosotros, y desde luego las ucranianas y ucranianos en particular, tenemos la esperanza de que la guerra termine pronto mediante una paz duradera y justa. Con vistas a este objetivo seguiremos apoyando a Ucrania y aumentaremos la presión sobre Rusia con sanciones mientras sea necesario.
Y los europeos desde luego estamos dispuestos a aportar nuestra pericia en las conversaciones de EEUU con Rusia.