Joaquín del Paso regresa para dirigir 'El jardín que soñamos'
Joaquín del Paso está de vuelta en la silla de director para presentar El jardín que soñamos, una película que mira de frente dos crisis que atraviesan el presente mexicano: la migración forzada y la devastación de los bosques, que tuvo como génesis hacia el final de la pandemia, en un momento en el que el cierre de fronteras por parte de Estados Unidos, que volvió más visibles a los migrantes que cruzan diariamente el país.
“Cuando Estados Unidos cerró sus fronteras por tierra, todo el flujo de migrantes que pasa por México se volvió mucho más visible. Empezaron a aparecer campamentos en la Ciudad de México, en Tijuana, en Tapachula, y nos dimos cuenta de toda esta gente que cruza el país y que está completamente invisibilizada”, explicó el cineasta a 24 HORAS, quien subrayó que estas historias rara vez ocupan el centro de la conversación pública.
Joaquín Del Paso señaló que la atención suele concentrarse en la frontera norte, mientras los dramas humanos ocurren dentro del territorio nacional. “Todas las narrativas giran alrededor de los mexicanos que quieren cruzar a Estados Unidos, pero no nos damos cuenta de que tenemos historias iguales o hasta peores ocurriendo dentro de nuestro país. México es un lugar de paso donde los migrantes viven en un estado de vulnerabilidad extrema y no lo vemos”, afirmó.
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A esa inquietud se sumó el asesinato del activista Homero Gómez y la crisis de la mariposa monarca, elementos que definieron el eje de la película. “Al adentrarme en ese tema me di cuenta de que existe una catástrofe ecológica diaria por la tala desmedida. Filmando la película vimos cómo el guión se volvía cada vez más real, todas las noches bajaban camiones cargados de madera ilegal”, recordó.
El jardín que soñamos, de Joaquín del Paso, une ambos mundos
La cinta une ambos mundos a partir de un planteamiento simbólico: la migración de la mariposa monarca del norte al sur y el desplazamiento de una familia haitiana del sur al norte que se cruzan en un bosque controlado por intereses criminales. “Es la unión de esos dos movimientos lo que da forma a la idea conceptual de la película”, resumió Del Paso.
En la historia, la familia es contratada por talamontes para vigilar un camino, quedando atrapada entre comunidades que defienden su territorio y quienes lucran con la naturaleza.
“No es un conflicto lejano o decorativo, la historia personal de esta familia está completamente atada a la tala ilegal”, puntualizó.
Filmada en español y criollo haitiano, la película implicó un complejo cruce de idiomas y culturas. “La división entre países es en gran parte imaginaria. Cuando existe voluntad, se puede hacer una película en cuatro o cinco idiomas”, reflexionó el director, convencido de que el núcleo del filme es la empatía.
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“Dentro de cada migrante hay un anhelo profundo por estar en paz, por tener una buena vida, por que los niños vivan infancias felices. Eso es lo que quiero que prevalezca”, añadió.
El jardín que soñamos tendrá su estreno mundial en la 76 Berlinale, una plataforma clave para su recorrido internacional. “Estos festivales permiten visibilizar un cine que no es comercial, un cine de autor que necesita viajar para encontrar a su público”, finalizó Del Paso.
La cinta llegará también a los cines mexicanos gracias a la distribución de Pimienta Films.