La paz también se construye tocando puertas
Hay decisiones de gobierno que se notan en grandes obras, en cifras económicas o en acciones de alto impacto. Y hay otras que, aunque a veces son menos estridentes, tienen una profundidad enorme porque transforman la vida desde abajo, desde el territorio, desde la comunidad, desde el encuentro humano.
Eso fue precisamente lo que quedó claro en la mañanera del pasado martes 10 de marzo, cuando la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, expuso los avances del eje de Atención a las Causas de la Estrategia Nacional de Seguridad, por instrucción de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Lo que informó no solo habla de una estrategia gubernamental, habla de una visión de país. Una visión que entiende que la paz no se construye únicamente con presencia institucional frente al delito, sino también con oportunidades, acompañamiento, cercanía y dignidad para las personas. Habla de que el Gobierno de México no espera a que los problemas crezcan para actuar, sino que sale a buscarlos, a escucharlos y a atenderlos desde su origen.
Las más de 312 mil visitas casa por casa dadas a conocer por la secretaria retratan con claridad esa ruta.
No se trata solo de tocar una puerta. Se trata de decirle a una familia que no está sola. Se trata de mirar de frente a las y los jóvenes que viven en contextos de vulnerabilidad y ofrecerles alternativas reales de desarrollo. Se trata de recuperar la confianza entre ciudadanía e instituciones, algo indispensable cuando se quiere reconstruir y sembrar condiciones de paz duradera.
Ese mismo informe mostró, además, un dato importante: más de 5 millones 544 mil servicios y trámites brindados en beneficio de más de 3 millones 564 mil personas. Detrás de esos números hay historias concretas. Hay mujeres, jóvenes, niñas, niños y adultos mayores que encontraron una respuesta. Hay comunidades donde la presencia del Estado llegó no solo para administrar, sino para acompañar.
La presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en que la seguridad debe construirse con una visión integral y eso significa atender el origen de muchas violencias: la exclusión, la falta de oportunidades, el abandono, la ruptura comunitaria. Ese enfoque no solo es correcto, es profundamente humano. Cuando un gobierno invierte en prevención, en educación, en espacios para las juventudes y en programas que dignifican la vida, está apostando por una paz más sólida, justa y sostenible.
También se informó sobre la construcción y rehabilitación de 500 planteles de bachillerato durante 2026 y la creación de 100 centros de “México Imparable” con actividades deportivas, acciones que revelan la convicción de abrir caminos para las juventudes, para cerrar el paso a la violencia. Dar opciones es prevenir.
Desde la responsabilidad que me corresponde en la Unidad de Asuntos Religiosos, Prevención Social y Reconstrucción del Tejido Social, estoy convencida de que esta ruta es la correcta. La paz no nace solo de contener, nace también de incluir. No se sostiene solo con autoridad, se fortalece con comunidad. No se alcanza únicamente con reacción, se consolida con prevención, cercanía y sentido social.
Por eso, vale la pena reconocer lo que se está haciendo. Lo expuesto por la secretaria Rosa Icela Rodríguez es la muestra de un gobierno que entiende que atender las causas es una tarea diaria, amplia y profundamente transformadora. Es la evidencia de una administración encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, que pone al centro a las personas, especialmente a quienes más apoyo necesitan.
México necesita seguridad, sí. Pero necesita también esperanza, oportunidades y atención a las causas.
Necesita instituciones que estén presentes en la vida real de las comunidades. Políticas que abracen, orienten y prevengan. Y justamente ahí está una de las mayores fortalezas del momento que vive nuestro país: la construcción de paz se está haciendo con estrategia, pero también con sensibilidad.
Tocar puertas, escuchar a las familias, acercar servicios, abrir espacios para las juventudes y atender a quienes durante años fueron ignorados no es una acción secundaria. Es una decisión de Estado. Y cuando esa decisión se sostiene con convicción, con territorio y con sentido humano, entonces la paz deja de ser una aspiración y empieza a convertirse en una realidad posible para millones de mexicanas y mexicanos.
POR CLARA LUZ FLORES CARRALES
TITULAR DE LA UNIDAD DE ASUNTOS RELIGIOSOS, PREVENCIÓN Y RECONSTRUCCIÓN DEL TEJIDO SOCIAL DE LA SECRETARÍA DE GOBERNACIÓN
@CLARALUZFLORES
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