Meloni busca salida a su crisis: nueva ley electoral, 'rimpasto' o un adelanto electoral

Meloni busca salida a su crisis: nueva ley electoral, 'rimpasto' o un adelanto electoral

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Están siendo horas clave para la jefa del Gobierno italiano, Giorgia Meloni, para afrontar el resto de su actual primer mandato. La derrota en el referéndum constitucional para reformar la Justicia del país está suponiendo un importante desgaste, de modo que en los últimos días la inquilina del Palacio Chigi está buscando cómo afrontar el resto de la legislatura, con la vista puesta en las próximas elecciones generales en Italia. Meloni tiene que afrontar, por primera vez en cuatro años, el final de su luna de miel con la ciudadanía italiana.

El Ejecutivo transalpino de la líder de Hermanos de Italia (HDI) se asoma, principalmente, a tres escenarios posibles: la plena continuidad, apostando pronto por una nueva Ley Electoral, una remodelación de Gobierno o un adelanto electoral, que podría ser en octubre.

Para Meloni, el referéndum constitucional se abordaba como un punto a favor si lo ganaba o como un paréntesis si lo perdía. Sólo Silvio Berlusconi había conseguido una luna de miel -término periodístico empleado en el país para describir la popularidad de un premier entre su entrada en el Palacio Chigi de Roma y su primera gran debacle- tan amplia con los italianos y Giorgia Meloni, antes o después, también tenía que enfrentarse con el final de la suya.

Aunque prometió que no dimitiría ante la posibilidad de derrota en las urnas tras el referéndum, lo cierto es que la premier italiana y los suyos están viviendo momentos de turbulencias en las últimas horas. Y la prioridad es apostar por unos cambios que demuestren una discontinuidad en su presidencia en el camino hacia las próximas urnas en el país evitando, en la medida de lo posible, un adelanto electoral. Formalmente, Meloni no puede provocar un adelanto electoral, ya que es el jefe del Estado, el presidente de la República italiana Sergio Mattarella, quien tiene el poder de disolver el Parlamento. Pero una eventual falta de acuerdo en la coalición de Meloni, por ejemplo de cara a la aprobación de la nueva Ley Electoral, podría acelerar una eventual caída de su Ejecutivo que a su vez provocaría unas elecciones anticipadas en el país.

Una de las prioridades más inmediatas para la primera ministra italiana es la aprobación de una nueva Ley Electoral, que introduce el principio de proporcionalidad y un premio para el partido o coalición que supere el 40% de los votos en las urnas, con un paquete de parlamentarios que sumarán 35 escaños en la Cámara Alta y otros 70 en la Baja del Parlamento italiano. En una legislatura sin grandes reformas y donde la única que habría podido tener lugar era precisamente la reforma de la Justicia, la inquilina del Palacio Chigi de Roma tendría que llevar a cabo al menos un cambio simbólico que llevar a su terreno antes de las próximas elecciones generales. Qué mejor cambio, así pues, que una nueva Ley Electoral con la que Meloni querría no sólo aportar más estabilidad a los futuros Ejecutivos transalpinos, sino concretamente a uno suyo, el segundo, ante una eventual victoria electoral en las próximas generales. Aprobar una nueva Ley Electoral sería más factible en la medida en la que ahora sí tiene una sólida mayoría parlamentaria.

Otra de las opciones sobre la mesa para Meloni es lo que en italiano se conoce como el rimpasto, la "remodelación" de Gobierno. Se trata de una fórmula no tan infrecuente dentro de la política transalpina, que consiste en cambiar una parte de los miembros del Consejo de Ministros con el objetivo de aportar cambios, sustanciales o meramente formales, en el conjunto de carteras del Ejecutivo italiano.

Por primera vez desde el inicio de la actual legislatura, en octubre de 2022, en Italia hay aires de adelanto electoral. Extender la duración de una legislatura marcada por la resistencia tras el fracaso político de Meloni en el referéndum podría provocar un paulatino desgaste no sólo del partido de la premier, Hermanos de Italia (HDI), sino del resto de la coalición conservadora.

La formación de Meloni sigue todavía fuerte en los sondeos rozando el 30% y un adelanto electoral el próximo mes de octubre, si no se acelerara el desgaste, podría beneficiar tanto al partido de Meloni como a su coalición.